Entre baches, embudos y rutas deterioradas: por qué manejar en Comodoro es un desafío diario

El asesor en seguridad vial Iván Leske aseguró que la infraestructura de la ciudad influye directamente en la forma en que conducen los comodorenses. Además, brindó recomendaciones para circular durante jornadas de lluvia y sostuvo que la solución no pasa únicamente por sancionar a los conductores, sino también por ordenar el sistema vial.

viernes 17/07/2026 - 19:48
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Las lluvias que afectan a Comodoro Rivadavia vuelven a dejar en evidencia una realidad cotidiana para quienes transitan la ciudad: manejar no depende únicamente de la habilidad del conductor. Baches, calles deterioradas, embudos de circulación y una infraestructura que quedó atrás frente al crecimiento urbano forman parte de un escenario que, según el asesor en seguridad vial Iván Leske, termina moldeando el comportamiento de quienes están al volante.

«Estamos acostumbrados a manejar de una manera determinada, pero hay que entender que las circunstancias cambian. Cuando llueve hay menos visibilidad y el asfalto pierde adherencia, por eso no podemos conducir igual que un día normal», explicó en el piso de El Comodorense Stream.

Para el especialista, uno de los principales errores es mantener los mismos hábitos de conducción pese a que las condiciones del camino cambian.

«Muchas veces perdemos de vista que lo único importante es llegar. Nos molestan otros conductores, nos dejamos llevar por la presión y nos olvidamos de que cualquiera puede tomar una mala decisión. En la calle pasan cosas poco lógicas y hay que estar preparados para eso», afirmó.

Ivan Leske, presente en El Comodorense Stream

Manejar más despacio y hacerse visible

Ante jornadas con lluvia, Leske recomendó reducir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar responder a la presión de otros automovilistas.

«Hay que seguir manejando, pero un poco más despacio. También dejar mayor distancia con el vehículo de adelante y prestar atención a lo que ocurre detrás. Si alguien quiere que aceleremos, es preferible dejarlo pasar antes que asumir un riesgo innecesario», señaló.

Asimismo, recordó la importancia de circular con las luces bajas encendidas durante todo el recorrido.

«Ser visible permite que los demás anticipen nuestras maniobras. Muchas veces las luces están quemadas y eso deja de colaborar con la seguridad vial», sostuvo.

«La ciudad también condiciona cómo manejamos»

Más allá de las responsabilidades individuales, Leske consideró que la configuración urbana tiene un peso determinante sobre el tránsito.

«La ciudad influye muchísimo. Hay baches, reductores de velocidad que son difíciles de ver, calles deterioradas y situaciones que obligan a modificar permanentemente la manera de conducir. Todo eso termina moldeando nuestros hábitos», expresó.

En ese sentido, cuestionó que habitualmente toda la responsabilidad recaiga sobre quienes manejan.

«Siempre se señala con el dedo al conductor, pero hay que preguntarse cuál es el origen. Comodoro es una ciudad deforme desde el punto de vista vial. No hay una manzana normal; existen embudos permanentes como el de Kilómetro 3, por donde pasa gran parte del tránsito, y convivimos durante meses con problemas como un bache sobre la Ruta Nacional Nº 3», indicó.

Según explicó, esas condiciones generan estrés, cambian el estado de ánimo de quienes circulan y repercuten directamente en la conducta al volante.

«Salís con el mejor ánimo, te encontrás cinco o seis semáforos, embotellamientos o una calle rota y terminás manejando distinto. El sistema también influye sobre las personas», afirmó.

Licencias más exigentes y una ciudad más ordenada

El asesor también cuestionó el proceso para obtener la licencia de conducir y consideró que debería ser más riguroso.

«Hoy tenés que ser muy poco apto para no obtener una licencia. El proceso mejoró respecto de hace algunos años, pero todavía falla. Las herramientas existen y deberían utilizarse con mayor exigencia», remarcó.

Sin embargo, sostuvo que mejorar la formación de los conductores no alcanza si la ciudad continúa presentando las mismas dificultades.

«Una ciudad más ordenada educa por decantación. Si el tránsito está bien pensado, la gente termina adaptándose y manejando mejor», aseguró.

Del castigo al cambio del sistema

Para Leske, durante décadas la seguridad vial se enfocó casi exclusivamente en controles y sanciones, aunque la experiencia internacional demuestra que ese modelo tiene limitaciones.

«Durante más de 30 años se intentó resolver el problema con multas y controles. Hoy la tendencia es modificar el sistema para que el comportamiento humano también cambie. Cuando ordenás el tránsito, lo hacés más seguro y más fluido», explicó.

En ese sentido, señaló que Comodoro presenta una particularidad: registra relativamente pocas víctimas fatales en comparación con el volumen de tránsito, aunque sí una importante cantidad de siniestros viales.

«Si analizamos las estadísticas, la ciudad tiene pocas muertes para el movimiento vehicular que posee, pero sí muchos choques», indicó.

Costumbres que terminan imponiéndose

Otro de los puntos que analizó fue cómo ciertas conductas terminan naturalizándose por el estado de las calles.

«Terminamos circulando por el carril izquierdo porque el derecho está destruido o porque lo utilizan los camiones. Nos acostumbramos a eso y después esa costumbre queda instalada», explicó.

También mencionó que en varios sectores prevalece el «uso y costumbre» por encima de las normas de tránsito, como ocurre en algunos cruces de avenida Alem.

«El cartel de ‘Ceda el paso’ es uno de los más importantes porque permite darle fluidez al tránsito. Sin embargo, muchas veces termina imponiéndose la costumbre antes que lo que establece la ley», sostuvo.

La convivencia con las motos

Finalmente, Leske habló sobre la convivencia entre automovilistas y motociclistas, una problemática que genera reclamos frecuentes.

«No estamos acostumbrados a convivir con las motos porque Comodoro no fue pensada como una ciudad cómoda para ese tipo de movilidad. El motociclista sabe que es el más vulnerable y muchas veces se mueve distinto que un auto. Hay maniobras que pueden entenderse cuando el tránsito está completamente detenido, pero no ocurre lo mismo cuando se realizan con circulación normal o en zonas céntricas», concluyó.

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