Más del 50% de las familias argentinas asegura atravesar alguna dificultad en materia de ingresos que, en más de la mitad de los casos, les impide llegar a fin de mes. En ese escenario, un 71,9% de esos hogares se ve obligado a tomar alguna clase de endeudamiento, tanto en el sector financiero formal como el informal. Al mismo tiempo, más de la mitad de esos préstamos no tiene como objeto satisfacer algún consumo o emprendimiento sino que está destinado al gasto corriente. Las deudas que contraen las familias se destinan a llenar la heladera o bien, tal como le sucede a la Argentina, se usanpara pagar otras deudas.
Los datos surgen del último Monitoreo de Opinión Pública elaborado por la consultora Management & Fit. El informe pone el foco en la situación del endeudamiento familiar y brinda otros matices en paralelo al dato duro de los informes financieros oficiales que indican que la morosidad total del sector privado llegó a casi el 13% del stock de créditos, la más alta desde la crisis de 2001.
En qué se endeudan los hogares
El informe sobre endeudamiento tomó como base al 71,9% de los encuestados que indicó tener deudas. Dentro de ese universo, la tarjeta de crédito encabezó los instrumentos más usados con 37,2%, seguida por los préstamos personales o de libre disponibilidad, con 11,1%.
Detrás aparecieron los préstamos de billeteras virtuales, con 9,9%, y los préstamos de familiares o amigos, con 8,1%. Los créditos hipotecarios o prendarios, aquellos destinados a la compra de una vivienda o un automóvil, reunieron 2,3%, mientras otras formas de crédito llegaron a 3,3%. Solamente un 28% de los entrevistados aseguró no estar endeudado.
¿Para qué usaron el dinero esos hogares? El principal destino de esa deuda fue la compra de alimentos y la cobertura de gastos del mes, con 33,4%. Luego se ubicaron el pago de otras deudas, con 25,9%, y la compra de electrodomésticos u otros bienes durables, con 8,5%.
Más atrás quedaron pagar alquiler o vivienda, con 5,9%; sostener un emprendimiento o negocio, con 4,7%; salud, con 2,4%; y educación de algún integrante de la familia con 2,4%. El trabajo de la consultora mostró así que la deuda se concentra ante todo en consumos corrientes y obligaciones acumuladas. Quienes se endeudan lo hacen para subsistir y afrontar sus obligaciones cotidianas, en más de la mitad de los 2.600 casos relevados sobre fines de julio.
El desglose de los ingresos familiares mostró que 34,8% llega a fin de mes con lo justo, sin grandes dificultades. Otro 20,2% respondió que no le alcanza y tiene algunas dificultades, mientras 10,7% dijo que no le alcanza y enfrenta grandes dificultades.
En el otro extremo, 34,8% afirmó que sus ingresos le alcanzan bien y un 10,7% aseguró que incluso puede ahorrar. La suma de las dos categorías de insuficiencia de ingresos llevó el total de dificultades al 53,6%, de acuerdo con el Monitoreo de Opinión Pública elaborado por la consultora Management & Fit.
La investigación abordó también el vínculo que existe entre esa situación económica personal y la visión sobre la marcha del rumbo económico. Al medir la identificación entre lo personal y lo general a la hora de evaluar la economía, un 40,7% expresó algún grado de apoyo a la orientación del Gobierno nacional. Dentro de ese grupo, 15,3% dijo que ve mejoras en su economía personal. Otro 25,4% señaló que apoya el rumbo económico pese a que todavía no percibe alivio en su hogar o mejoras en su bolsillo.
En sentido contrario, el 53,1% afirmó que no apoya el rumbo económico y que tampoco percibe mejoras en su situación personal. Otro 3,1% respondió que no lo apoya, aunque sí observa una mejora en su economía.
El foco de los apoyos al Gobierno fue identificado entre los varones menores de 40 años mencionan en mayor medida. Allí se ubicó a quienes avalan la política oficial y aseguran que existen mejoras en su situación individual.
El informe también percibe señales de optimismo y de resignación. Ante la consulta “Pensando en la situación económica actual, ¿en cuánto tiempo consideras que la misma puede mejorar?“, un 34,8% respondió que no cree que el panorama vaya a ser más favorable. Entre quienes consideran que la situación no mejorará aumentan los mayores de 40 años y las personas de nivel educativo bajo.
Por el contrario un 59,2% dijo que la situación puede mejorar a futuro, aunque no en lo inmediato. Las mejoras llegarán en más de 1 año según el 40,4% de los entrevistados, entre 6 meses y un año para el 13,5% y solo un 5% espera que lleguen en menos de 6 meses.
