En su primera encíclica, el papa León XIV pidió luchar contra el dominio de la IA y denunció deshumanización

El documento, nombrado Magnifica humanitas, porpone una reflexión sobre la doctrina social de la Iglesia en un contexto marcado por el avance tecnológico y las nuevas tensiones globales.

lunes 25/05/2026 - 11:22
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El papa León XIV publicó este lunes su primera encíclica, Magnifica humanitas, un documento centrado en los desafíos que plantea la inteligencia artificial y la transformación digital sobre la humanidad, el trabajo, la política internacional y la paz.

La carta fue firmada el pasado 15 de mayo, en el 135° aniversario de Rerum novarum, y propone una reflexión sobre la doctrina social de la Iglesia en un contexto marcado por el avance tecnológico y las nuevas tensiones globales.

El texto de 130 páginas, llamado “Magnifica Humanitas” (“Magnífica humanidad”), aborda multitud de cuestiones, como el retraso de la Iglesia en condenar la esclavitud o el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el medio ambiente.

La encíclica está dividida en cinco capítulos, además de una introducción y una conclusión, y recorre temas vinculados a la inteligencia artificial, la guerra, el trabajo, la comunicación, la desigualdad y el rol de las instituciones internacionales.

La doctrina social de la Iglesia y el desafío tecnológico

En el primer capítulo, León XIV repasó la evolución de la doctrina social de la Iglesia desde fines del siglo XIX hasta la actualidad y sostuvo que no se trata de un “manual de normas”, sino de un camino de discernimiento para interpretar los problemas de cada época.

Allí recordó el legado de distintos pontífices y afirmó que todos ellos pusieron el foco en valores comunes como la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad, la paz y el cuidado de la creación.

El Papa planteó que la tecnología no es “un mal en sí mismo”, aunque aclaró que tampoco es neutral, ya que depende de quienes la diseñan, financian y utilizan. Por eso, llama a “permanecer humanos” frente al avance tecnológico y a construir sistemas basados en la corresponsabilidad y el bien común.

La inteligencia artificial y el riesgo del “paradigma tecnocrático”

Uno de los ejes principales del documento es la inteligencia artificial. León XIV advirtió sobre el crecimiento de un “paradigma tecnocrático” donde las decisiones quedan subordinadas únicamente a criterios de eficiencia y rentabilidad.

Según sostuvo, la IA puede imitar funciones humanas, pero no posee conciencia moral, empatía ni capacidad espiritual. Por eso, reclamó regulaciones éticas y jurídicas internacionales capaces de controlar su desarrollo.

En ese sentido, el sumo pontífice pidió transparencia en el funcionamiento de los algoritmos, supervisión independiente y responsabilidad sobre las decisiones automatizadas. También insistió en la necesidad de construir un “código ético compartido” que impida que el control tecnológico quede concentrado en manos de unos pocos.

Además, León XIV advirtió sobre el impacto ambiental de estas tecnologías, debido al enorme consumo energético y de recursos que requieren.

Otro de los puntos centrales es el rechazo al transhumanismo y a las corrientes que promueven la superación de los límites humanos mediante la tecnología. Para el Papa, la fragilidad y los límites forman parte de la condición humana y no deben ser eliminados.

La comunicación, las redes y la manipulación digital

En otro de los capítulos, la encíclica habla acerca de los efectos de internet y las plataformas digitales sobre la vida social y política.

León XIV cuestionó la desinformación, la manipulación algorítmica y el uso masivo de datos personales. También advirtió sobre una “arquitectura de la visibilidad” que premia únicamente aquello que logra exposición o impacto público, moldeando opiniones y debilitando el pensamiento crítico.

Frente a ese escenario, el Papa propuso construir una “ecología de la comunicación” basada en la transparencia, la verificación periodística y el uso crítico de la tecnología.

Además, llamó a fortalecer la educación y sostuvo que las escuelas deben seguir siendo espacios donde los jóvenes aprendan a pensar, preguntar y relacionarse, incluso en un contexto atravesado por herramientas digitales.

En ese marco, León XIV planteó incluso la necesidad de “educarse en el ayuno de la IA” para evitar una dependencia total de las máquinas.

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