Ella tiene 64 años, él 38 y desafiaron a toda una hinchada: “Hacemos el amor todas las noches”

Dolores y Pichón se conocieron a través de las redes sociales y el flechazo fue inmediato. Ella venía de escapar de un matrimonio violento. Hoy desafían las críticas familiares, los gritos en la calle y revelan la intimidad de una pareja sin tabúes.

sábado 27/06/2026 - 9:53
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El primer encuentro tuvo la luz encandilada de las tardes del norte y el pulso acelerado de las segundas oportunidades. Cuando Dolores (64) le abrió la puerta de su casa a Pichón (38), a él se le iluminaron los ojos de una manera que ella no va a olvidar jamás.

“Era como que la hubiera visto a Luciana Salazar o a Pampita”, recordó ella sobre aquel instante que pateó el tablero de sus vidas. No importaron los 26 años de diferencia, ni el ruido que vendría después. Aquel día se encendió un fuego que, un año y siete meses más tarde, sigue quemando con la misma intensidad, publicó TN.

Hasta que la vida se le cruzó con la de ese hombre más joven, los días de Dolores transcurrían bajo una sombra espesa. En el universo digital donde empezaba a asomarse, su espacio llevaba un nombre que lo decía todo: “El cielo nublado”. “Yo le he puesto así porque un día estaba bien, un día estaba para la miércoles; el cielo nublado era más oscuro que nublado”, confesó a TN. El trasfondo era un matrimonio desgastado y violento con su exesposo, un policía retirado. “Él era maltratador psicológicamente; los días de semana yo me iba a dormir a lo de una amiga o de mi hija”, relató Dolores.

Pichón, que venía de cerrar su propia historia de pareja y de desarmar un kiosco familiar, apareció primero como un compañero de videos y terminó siendo un salvavidas. Él le abrió los ojos en un mundo que desconocía: “Pichón me había enseñado que yo tenía una plata en el Facebook, que era un millón de pesos, y yo no sabía nada”, explicó Dolores.

El quiebre definitivo llegó en el Día de la Madre de 2024, tras una agresión física que sufrió en su hogar. “Él (su ex) me ha pegado con una lata llena de cerveza en la espalda y una en la pierna. Entonces yo me di la vuelta y dije nunca más”, aseguró Dolores. Se marchó con lo puesto a un departamento en la capital tucumana, pero cuando quiso recuperar sus pertenencias descubrió que su exmarido se encargó de borrar el pasado de manera cruel: “Le digo a mi hija y me dice: ‘No, mamá, si el papá te la tiró toda la ropa‘. Me dejó prácticamente sin nada”.

Al verla desbordada y sin dinero para sostener el alquiler con su pensión de ama de casa, Pichón intervino con una promesa que funcionó como un escudo: “Vino y me dijo: ‘¿Cómo te vas a ir? Yo te amo, yo quiero estar con vos, yo voy a pagar el alquiler, pero no te vayas porque te pueden hacer algo’”.

El revuelo familiar y el “grito de guerra”
El amor, en los márgenes de una sociedad que todavía mira de reojo los calendarios ajenos, tuvo que hacerse fuerte entre los reproches de los suyos. “Lo primero que me dijeron mis hijos fue que les daba vergüenza porque estaba con un chico joven. Ellos pensaban que yo estaba bien sola”, recordó Dolores. Por el lado de Pichón, la resistencia vino del lado de su exfamilia política. “Creo que su mamá también ha influido mucho con el tema de mi hijo mayor. Al principio ha sido un revuelo cuando se enteraron”, admitió él.

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