Ella tiene 61 años, él 35 y encontraron la fórmula para que la pareja funcione: “Solo nos vemos los fines de semana”

Sundari vive en Pilar y Maxi en Avellaneda. Se conocieron hace un año y medio en una ceremonia de cacao, se enamoraron desde el primer encuentro y decidieron construir una relación en la que cada uno conserva su espacio.

domingo 09/08/2026 - 9:13
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Hay parejas que miden el éxito de una relación por la cantidad de tiempo que pasan juntas. Sundari y Maxi eligieron exactamente lo contrario. Ella vive en Pilar, tiene dos hijos y está por cumplir 62 años. Es coach de bienestar, salud y empoderamiento personal. Él tiene 35, vive con su mamá en Avellaneda y trabaja como closer de ventas para la UTN. Hace un año y medio se enamoraron y encontraron una fórmula que, para ellos, funciona a la perfección: verse únicamente los fines de semana.

“Los sábados Maxi viene y se queda en casa hasta el lunes. Durante la semana nos mandamos muchos mensajitos de amor a la mañana y antes de dormir. Somos muy respetuosos con el tiempo del otro. Es lindo después reencontrarnos el fin de semana”, contó Sundari a TN.

La distancia entre Pilar y Avellaneda nunca fue un problema. “Puede surgir algún plan durante la semana, pero mayormente nos vemos los fines de semana”, explicó ella. Y enseguida reveló el motivo de esa decisión: “A mí me gusta así. Me gusta mi tiempo. Estuve casada y conviví 20 años. Nunca volví a convivir y me encanta tener novio”.

Una ceremonia de cacao en Almagro

Maxi había ido invitado por un primo a una ceremonia de cacao, sin imaginar que allí conocería a la mujer que cambiaría su vida. “Cuando llegué, ella estaba cantando. Después nos quedamos charlando un rato a solas y le pedí el Instagram”, recordó. Sundari, que había sido convocada para conducir el encuentro y también sintió que había algo especial.

Pero fue él quien quedó impactado desde el primer instante. “Me voló la cabeza su presencia. Verla cantar me encantó. Después empezamos a hablar de nuestras vidas y en un momento me dijo la edad que tenía. Yo le daba 45. Cuando me dijo que tenía 60 no me pasó absolutamente nada por la cabeza. Ningún rechazo. Al contrario, sentí más entusiasmo. Pensé: ‘Wow, no lo puedo creer’”, recordó.

Sundari sonríe cuando escucha esa anécdota. “Me siento muy bien con mis 60 años y me gusta transmitir justamente eso: que los 60 también son esto. No quiero parecer de 45. Soy una mujer de 60 años, sin cirugías, que se ha cuidado y que tiene una buena genética”.

Aunque la diferencia de edad llama la atención, para ella nunca representó un conflicto. “Después de separarme del papá de mis hijos, mis parejas siempre fueron hombres menores que yo. Lo máximo habían sido 14 años de diferencia; nunca imaginé casi 30. Mi círculo siempre estuvo formado por gente joven. Mentalmente resueno mucho más con personas jóvenes que con gente de mi edad”, explicó.

También rechaza la idea de que su historia sea una excepción. “Esto pasó siempre. Siempre hubo relaciones entre mujeres mayores y hombres más jóvenes. Lo que ocurre es que antes estaba tan vetado que nadie las hacía públicas. Me encanta que hoy se puedan visibilizar y que cada uno viva la historia que quiera vivir”, sostuvo.

Del otro lado, Maxi asegura que nunca dudó. “Realmente admiro mucho a esta mujer”, dijo. Y aclara que la atracción física fue apenas una parte de lo que sintió. “Ella tiene una presencia muy poderosa. Yo le digo que tiene energía de jefa. Eso, lejos de alejarme, me generó todavía más admiración y respeto”.

“A veces la miro y pienso ‘wow’. La veo como mamá, como mujer medicina, como influencer y en todas sus facetas siento admiración. Con esta relación encontré paz. Paz real. Estar tranquilo, bien conmigo mismo y con una pareja en total confianza”.

Reacciones familiares

Sundari, que tiene dos hijos de 29 y 33 años, reconoció que al principio le costó contarles la noticia, especialmente al mayor: “Era un poquito fuerte decirle que estaba con alguien de su edad. Hubo un poquito de molestia, que entiendo que es natural, pero ellos quieren verme feliz y me apoyan en todas mis decisiones”.

Hoy la convivencia es completamente natural. “Cuando Maxi viene los fines de semana está mi hijo menor en casa y es todo muy armonioso, muy hermoso”, resumió. En la familia de Maxi ocurrió algo parecido. “El mismo día que conocí a Sundari se lo conté a mi mamá. Le dije que había conocido a una mujer hermosa y que lo más loco era la diferencia de edad. Jamás me dijo ‘podría ser tu mamá’. Ella me ve bien, me ve feliz y eso es lo único que le importa”, contó.

Los fines de semana que comparten distan bastante de la imagen que muchos podrían imaginar. “No somos de salir mucho”, admitió Sundari. Su plan favorito consiste en pasear a “Amor”, la perra de la casa, prender la chimenea en invierno, cocinar, tocar la guitarra, improvisar música o caminar por la naturaleza. Ninguno de los dos toma alcohol y disfrutan de una rutina tranquila. “Podemos estar todo el día en el jardín. Tenemos una vida muy simple”, describió.

La decisión de no convivir tampoco responde a un rechazo del compromiso. “Hoy no siento necesidad de un compañero full time. Me gustan mis tiempos y mis espacios. Quizás el año que viene tenga ganas de convivir con Maxi o quizás no. Vivo en el presente”, explicó Sundari. Incluso imagina cómo reaccionaría si él quisiera cambiar esa dinámica.

“Primero escucharía lo que necesita, pero primordialmente me escucho a mí. Si hoy me propusiera convivir, le diría que no. Después quedaría en sus manos decidir qué hacer”, agregó ella. Lejos de sentirse herido por esa postura, Maxi indicó que está a favor.

“Tenemos un vínculo glorioso. Él es muy joven, pero ya es muy sabio. Es portador de mucha paz y mucha bondad. Siento que es un ángel que llegó a mi vida”, afirmó. Como ocurre con muchas parejas que exponen su intimidad en redes sociales, también reciben críticas por la diferencia de edad. Sin embargo, Maxi asegura que aprendieron a convivir con eso.

“El 90% de los comentarios son de amor. También está el odio, la bronca y el resentimiento, pero entendemos que las redes son así. Nada me mueve, ni los comentarios buenos ni los malos”, explicó.

Sundari reconoce que algunos mensajes pueden doler, sobre todo cuando llegan con violencia extrema. “A veces me atraviesa un dolorcito porque veo personas que están sufriendo mucho. Cuando respondo trato de hacerlo desde la presencia y con palabras amorosas. Muchas veces quienes me agredieron después me pidieron disculpas”, contó.

Mientras algunos siguen cuestionando los 26 años que los separan, ellos prefieren concentrarse en aquello que los une. Por eso, cuando les preguntan cuál es el secreto de la relación, no hablan de edades, de algoritmos ni de prejuicios. “Nos vemos los fines de semana, cada uno respeta el espacio del otro y cuando nos reencontramos elegimos volver a encontrarnos de verdad”, concluyeron a la par.

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