El soldado fue asesinado a puñaladas en pleno Centro de Comodoro Rivadavia, y su progenitor pide a la comunidad que aporte datos fehacientes.
Arturo, el papá del joven Nelson Ñancufil ultimado días atrás en la madrugada sobre la calle España, pidió a la comunidad su ayuda para poder contar con alguna pista que conduzca al agresor de su hijo.
«Espero que la justicia no me dé la espalda y le pido a la gente que no tenga miedo de hablar. Hoy me pasó a mí pero mañana les puede pasar a ellos, tenemos que ser conscientes. Esto le puede pasar a cualquiera», expresó.
Contó que «somos gente de laburo que lo único que hizo en su vida fue laburar para criar a nuestro hijito. Nelson tenía 23 años y era soldado voluntario y lo mataron de una puñalada en el corazón.
«Hoy mi hijo por ser un laburante, por haberlo tenido siempre con cultura, lo tenemos que haber enterrado. Era un tipazo de la vida para toda la gente», sostuvo el papá de Nelson Ñancufil, quien falleció tras haber sido apuñalado en pleno centro de la ciudad.
«Estamos tratando de averiguar algo por medio de la Brigada pero no tenemos nada concreto; no sabemos si hay testigos. Me estoy comunicado para pedir una ayuda a la comunidad de Comodoro», manifestó en diálogo con Radio Del Mar.
«Se ha hecho una investigación pero no hay nada fehaciente, ni un detenido. A nosotros no nos dicen nada; es como que no vemos algo concreto. Sentimos que todavía falta. Mi interés es que si alguien vio algún problema en el Draw Pub o en la calle San Martín que aportara algún dato», pidió.
CÁMARAS DE SEGURIDAD
«A nosotros nos informan que las imágenes no son nítidas, que no se ve nada. No sabemos nada sobre ningún vehículo, si es uno el agresor o son dos; no hay nada que nos lleve a resolver algo», cuestionó el padre del joven asesinado.
EL RECUERDO DE SU HIJO
«Nosotros somos gente de laburo que lo único que hizo en su vida fue laburar para criar a nuestro hijito, un muchacho que iba a cumplir 24 años el 10 de agosto; siempre fue un chico de trabajo desde muy joven anduvo conmigo en las obras trabajando. Salía de su escuela e iba conmigo a trabajar, volvía, se ponía a estudiar. Hasta los 18 jamás salió de la casa fuera de la escuela; ahí comenzó a salir con sus amigos de toda la vida, luego se alistó en el Ejército como soldado voluntario Era su vocación, salía a las 5 para llegar a las 19 o a las 21 cuando entrenaba. Luego se quedaba en casa o salía a lo de los compañeros un rato y nada más; nunca llegaba más allá de las 12 de la noche y se acostaba a dormir para levantarse a las 4 de la mañana. Ésa era su rutina», relató entre lágrimas el papá del joven.
