Kekén, palabra de la cultura patagónica que significa ‘amanecer’, da nombre a uno de los mayores despliegues de tropas y material de los últimos años. Unidades provenientes de la Ciudad de Buenos Aires y de siete provincias se reunieron en la Patagonia después de haber recorrido distancias de hasta 2000 kilómetros por modo ferroviario, aéreo y automotor. En ese escenario, más de 3000 efectivos operaron con autonomía logística, poniendo a prueba la capacidad de la Fuerza para sostener operaciones en un ambiente de alta complejidad.

Se movilizaron vehículos blindados, camiones, helicópteros y sistemas de drones, de defensa antiaérea y de guerra electrónica. En particular, se destacó el despliegue de los TAM 2C-A2 y de los vehículos Stryker 8×8, que rodaron por primera vez en suelo patagónico; el tiro con munición de guerra del sistema de armas RBS-70 NG, así como el empleo de drones de ataque y del radar de vigilancia aérea RPA-200 fabricado por INVAP, que evidenciaron la integración de medios de los núcleos de modernidad del Ejército Argentino.

Se destacó asimismo la participación de la recientemente creada Compañía de Cazadores Patagónicos, con asiento en Chubut, cuyo personal y medios se encuentran altamente capacitados para operar en la profundidad del dispositivo.

En los alrededores de Sarmiento, operaron vehículos mecanizados y blindados. En el litoral patagónico, fuerzas especiales llevaron adelante acciones en terreno abierto y de difícil acceso utilizando técnicas mixtas de infiltración. Y las tropas paracaidistas saltaron desde aeronaves en vuelo sobre Comodoro Rivadavia y Puerto Deseado para conquistar los primeros objetivos.

La dimensión conjunta fue uno de los aspectos centrales del despliegue. La Fuerza Aérea Argentina participó en los lanzamientos de paracaidistas con un avión Hércules C-130 y en el transporte de un helicóptero Bell UH-1H. Por su parte, la Armada operó el avión P-3C Orion para cubrir el espacio marítimo y aportó información a las fuerzas terrestres.

El ejercicio incorporó asimismo actividades propias de un entorno de múltiples dimensiones, desarrolladas mediante sistemas computacionales en el ciberespacio. Estas acciones se integraron al planeamiento y a la toma de decisiones conforme al concepto de operaciones conjuntas de ciberdefensa, mostrando la articulación entre las fuerzas y la adaptabilidad doctrinaria y procedimental frente a las exigencias del combate moderno.

El Ejercicio Kekén, supervisado por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento del Ejército y conducido por el Comando de la División de Ejército 3, contribuyó a incrementar la interoperabilidad en un entorno multidominio, fortalecer el alistamiento y el despliegue de medios, ejecutar operaciones en todo tiempo, y afianzar el sostenimiento logístico en condiciones operacionales complejas.

A lo largo de la etapa de ejecución, el jefe del Ejército estuvo presente entre las tropas, transmitiendo su experiencia en el terreno. Como cierre formal, el ministro de Defensa encabezó una visita operativa a la estepa patagónica junto con otras autoridades del ámbito de las Fuerzas, tanto de la Fuerza Aérea como de la Armada Argentina.

