El inicio del desfile tradicional estuvo marcado por un profundo silencio respetuoso cuando Luis López y Lorena Andrade se posicionaron a la vanguardia de la marcha.
Lejos de las celebraciones habituales, los padres de Ángel se convirtieron en los primeros en participar, marcando de manera simbólica la apertura del evento con un reclamo que sigue calando hondo en la comunidad.
Con el dolor a flor de piel pero con una firmeza inquebrantable, la pareja avanzó sosteniendo una gran bandera que capturó la mirada de todos los asistentes.
En ella, además del rostro de su hijo, se visibilizaba a quienes la familia señala como los responsables directos del trágico desenlace: una fuerte exposición que incluyó las imágenes de la madre biológica y el padrastro de Ángel, así como también de los actores judiciales e institucionales que intervinieron en el caso, entre ellos el juez, la psicóloga y la asistente social.
