El argentino que cuenta el “lado B” de vivir en el país más feliz del mundo: frío insoportable y discriminación

Nahuel Ríos tiene 39 años y vive en Finlandia desde 2016. Allí la sensación térmica llega hasta los -50°C y el sol no se eleva del horizonte durante tres meses. “Estas condiciones climáticas extremas te vuelven más melancólico o depresivo, sobre todo a los extranjeros”, señaló

miércoles 10/04/2024 - 9:51
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Por séptimo año consecutivo, la ONU declaró a Finlandia como “el país más feliz del mundo”. Pero a diferencia de lo que muchos creen, el Informe Mundial sobre la Felicidad – lanzado en 2012 para promover los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas- no tiene en cuenta cómo se sienten sus habitantes sino determinados factores que son importantes para que los finlandeses se sientan contentos con su vida.

La igualdad de género, la confianza en las instituciones, la ausencia de pobreza, la excelente educación gratuita, la sanidad universal y las políticas favorables a la familia contribuyen en gran medida a su felicidad, sostiene el informe que se centra principalmente en el confort y los ingresos per cápita de sus habitantes, según publica Infobae.

“Si evaluamos todo eso hasta te puedo decir que es el mejor país de Europa para vivir, pero tiene otros aspectos relacionados con lo emocional y la salud mental que no lo hace tan amigable; y mucho menos para los extranjeros”, advirtió Nahuel Ríos, un argentino de 39 años que vive hace 8 años en Finlandia.

Nahuel se instaló en Helsinki en 2016 junto a su pareja finlandesa, a quien conoció en Buenos Aires. A lo largo de estos años trabajó como empleado público en la oficina de correos y también se dedicó al mantenimiento de edificios. Pero en 2022 decidió darle otro sentido a su vida y se fue a recorrer el país en una casa rodante.

Tras conocer el 98% del territorio finlandés, hoy su presente lo encuentra en el Círculo Polar Ártico, más precisamente en la ciudad de Rovaniemi, hasta donde llegó para trabajar como maletero en el parque temático Santa Claus Village. Se trata del único pueblo navideño del mundo, que es visitado por miles de familias de distintos países para que sus hijos le dejen la cartita al “verdadero” Papa Noel. A Nahuel lo convocaron para hacer la temporada de invierno y su contrato vence el 14 de abril.

Clima hostil y sensación térmica de hasta -50°C

Más allá de la inédita y maravillosa experiencia, el argentino oriundo del partido bonaerense de Pilar admitió que no le resultó fácil atravesar el invierno más crudo de los últimos 50 años. “En las zonas más agradables, como Helsinki, la temperatura alcanzó los -20 grados centígrados. Pero en el Ártico, la sensación térmica trepó a los -50 grados. Fue algo inexplicable y eso influye muchísimo en el día a día de la gente y en su estado de ánimo”, contó sobre la vida solitaria que tiene la mayoría, prácticamente sin visitar a familiares o amigos.

Y agregó: “El frío no solo hace que tu cuerpo sienta un estado de cansancio o pereza permanente sino que también repercute en la mente. Te vuelve más melancólico o depresivo. No cualquiera soporta tres meses de noche ártica, que es cuando el sol no se eleva sobre el horizonte, con tormentas de nieve y vientos huracanados de 90 kilómetros por hora. Por el contrario, en verano, “a las 2 de la mañana seguís viendo el cielo con claridad como si fuese pleno día, es un atardecer eterno”, describió sobre las llamadas “Noches Blancas y los desequilibrios emocionales que puede provocar el clima.

La depresión que atravesó Nahuel por la falta de luz solar este invierno llegó a tal punto que tuvo que hacer terapia. “Necesité ayuda psicológica. Contacté a un profesional argentino porque necesitaba hablar con alguien que entendiera lo que estaba pasando así que hice terapia por zoom. Atravesé una crisis de identidad por vivir tantos años en Finlandia. Sentí que ya me había convertido en uno de ellos, que ya que me había acostumbrado a vivir en una especie de soledad sin fortalecer los vínculos, cuando yo no soy así”, aseguró el argentino.

Nahuel, que se caracteriza por ser optimista, alegre y charlatán, siente que su idiosincrasia menguó y que su carácter se asemeja cada vez más al de un finlandés. “A pesar de estar en un lugar turístico, rodeado de gente, me pegó mal. Por eso, decidí que una vez que se venza el contrato me voy a ir de vacaciones al sur, donde arrancan los días soleados por la primavera”, planificó.

No veo la hora de tener luz solar 20 horas al día y toparme con esos paisajes verdes de cuento de hadas, donde hay bambis, alces y renos. Ahora viene el momento de disfrutar, la parte linda de vivir acá, y donde florece más el carácter y la forma finlandesa. No tengo dudas de que ellos también encuentran la felicidad viajando, sobre todo para escapar del clima hostil del invierno”, enfatizó Ríos.

Sociedad cerrada y personas solitarias

A pesar de que la pandemia ya quedó en el pasado, Nahuel remarca que la sociedad finlandesa no sintió un cambio sustancial en su modo de vida porque “van del trabajo a su casa”. Asegura que la gente es bastante cerrada y tímida para entablar una relación y no suele hacerse tiempo para fomentar la vida social, como sucede en Argentina, porque a ellos “les gusta la soledad y el silencio”.

“La cuestión idiomática también es un proceso cultural bastante difícil ya que a veces genera tensiones porque ellos hablan su propio idioma”, ejemplificó el argentino, quien supo rodearse de amigos latinos y europeos para hacer más llevadera la vida en ese país nórdico. “Ellos no hacen juntadas con amigos ni tampoco festejan los cumpleaños. Eso se extraña de Argentina”, comparó.

Nahuel, además, hizo hincapié en la necesidad de fomentar los vínculos sociales más allá de lo reticentes que son los finlandeses: “Es necesario conectar con otros extranjeros para compartir momentos. Acá eso mucho no ve, sobre todo en las nuevas generaciones”.

Un sistema de salud gratuito pero poco solidario

Si bien la mayoría puede tiene una cobertura de medicina prepaga, aquellos que no cuentan con el dinero suficiente pueden atenderse en los hospitales públicos. “Podés estar entre 4 a 6 meses en lista de espera porque faltan médicos y los pocos que hay no llegan a cubrir la demanda”, aseveró el argentino, quien remarcó que la especialidad más complicada es la odontología.

Otro punto en contra que señaló Nahuel es que la atención no es 100% gratuita. Los municipios financian los servicios de sanidad pública gracias a los ingresos de los impuestos locales y los pagos de los usuarios.

“Gratis es una manera de decir porque a fin de mes te llega una factura a tu casa con lo que tenés que abonar. Constatan de tus ingresos y en base a todo tu historial económico y supuesta capacidad de pago te cobran por la atención médica y los medicamentos que te dieron. La última vez pagué 30 euros”, aclaró.

Salarios que no aumentan

Helsinki es una de las ciudades más habitables de Finlandia y la elegida por los expatriados que se trasladan al país por motivos laborales. Sin embargo, vivir ahí puede resultar caro. Para una persona, el costo de vida mensual puede rondar los 900 euros; sin incluir el alquiler de una casa. Por eso, los extranjeros se encuentran con largas colas para alquilar viviendas municipales que son un poco más accesibles.

“También hay una realidad que estamos viviendo en los últimos dos años, que es que los salarios no aumentan. Desde que asumió el nuevo gobierno se siente que hubo un retroceso en materia económica, que justo coincidió con la pospandemia”, aseveró Nahuel.

“Te cobran impuestos más caros, subió el precio del alquiler de las viviendas y se hace muy difícil sostener una calidad de vida para un trabajador promedio. Todo sube menos los sueldos”, enfatizó al aclarar que el salario promedio oscila en 3400 euros.

“El gobierno está tratando de hacer las cosas más fáciles para las empresas y no tanto para la gente”, se lamentó sobre la realidad que le toca atravesar, sin que la sociedad exprese su disconformidad.

“En Argentina por lo menos la gente se queja. Acá ni siquiera hay protestas o manifestaciones. Les cuesta expresarse y se resigna mucho. Todos acatan y obedecen aunque no estén de acuerdo”, comparó el argentino.

Racismo en el trabajo

Aunque Nahuel asegura que no fue víctima de ningún hecho de discriminación, el creciente discurso de odio racista e intolerante hacia personas musulmanas, afrodescendientes, gitanas y judías, así como a los solicitantes de asilo, está en alza.

“Te voy a hablar de los casos puntuales que viví de cerca. Si los nombres o apellidos son árabes por más que hayan nacido en el país, los marginan y nunca podrán llegar a un puesto gerencial. El simple hecho de tener un nombre diferente y no ser 100% finlandés te deja en una situación de inferioridad”, señaló.

Nahuel insiste en que su personalidad extrovertida le jugó a favor, y a eso se suma que los latinos son los que mejor caen entre los finlandeses: “Países como Argentina, Brasil y Uruguay, están bien vistos porque son personas que por lo general vienen, trabajan y cumplen”.

Pero más allá de la estabilidad laboral y la calidad de vida que tiene en Finlandia, Nahuel extraña las costumbres argentinas. “El buen clima y el sol que hay allá no lo cambio por nada. La incidencia del frío en la salud mental hace de Finlandia un lugar poco amigable””, concluyó Nahuel a pesar de vivir en el país considerado más feliz del mundo.

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