Editorial de El Chubut alude ataque mafioso intimidatorio

“Un ataque mafioso que ha buscado atemorizar a este diario”, titula hoy una columna que describe el matutino trelewense acerca del atraco que perpetró un grupo comando en sus oficinas administrativas y redacción en la…

jueves 07/08/2014 - 11:00
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“Un ataque mafioso que ha buscado atemorizar a este diario”, titula hoy una columna que describe el matutino trelewense acerca del atraco que perpetró un grupo comando en sus oficinas administrativas y redacción en la antevíspera, la cual transcribimos a continuación:

(…) Tráfico de drogas en escala pequeña hasta internacional, falencias en el funcionamiento policial, secuestros políticos, negocios que son poco claros para la población, connivencia entre funcionarios o ex funcionarios y personas de negocios, o del fútbol, quiebras extrañas de empresas pesqueras, desmanejos en entidades cooperativas, mafias, inseguridad, asaltos, carteles que viven del Estado, maniobras personalistas que atentan contra el desarrollo provincial, las consecuencias de los casos judiciales sin resolver, el avance de causas que preocupan en capas reducidas pero muy poderosas.

De todos estos temas nos hemos ocupado largamente en los últimos años, especialmente desde que en Chubut empezaron a ocurrir hechos -preocupantes- que antes eran patrimonio casi exclusivo de las grandes urbes, y que han empeorado sensiblemente la calidad de vida de la población, a la vez que la provincia ingresaba en un cono de dificultades políticas, económicas y sociales. Por eso en esta madrugada, hemos recibido un «aviso» preocupante.

El asalto tipo comando a nuestro diario en la madrugada de ayer no fue otra cosa que un ataque del tipo mafioso para dar un claro mensaje atemorizante al medio, a la familia propietaria, a nuestros periodistas y en definitiva a la sociedad de esta provincia que nos lee todos los días desde 1975. Quisieron silenciarnos. El golpe fue para amordazar a EL CHUBUT.

Es increíble que con más de 30 años de democracia ininterrumpida debamos lamentarnos de este tipo de ataques que avergüenzan y hablan de lo que se vive en la provincia. Ataques que no deben ser tolerados por la población, ni por los funcionarios, ni por persona alguna: una sociedad es tan libre como lo es su prensa.

De eso se trata esta historia. Pasadas más de 24 horas, el hecho es bien conocido: un grupo de delincuentes con los objetivos claros, armas, logística de transporte, equipamiento de comunicaciones, «campo libre» para trabajar y herramientas apropiadas, «reventaron» oficinas en nuestra sede principal en el centro de Trelew y violentaron una caja fuerte con una amoladora luego de reducir al sereno a golpes, para robar documentación periodística sensible de casos importantes, registros periodísticos, documentación administrativa, dinero y cheques. El contenido que se llevaron en el golpe tipo comando nos da la certeza de que no se trató de un asalto más -de los que se viven casi a diario- sino de un mensaje mafioso claro destinado al medio. Y que rechazamos.

EL CHUBUT va a seguir saliendo todos los días para informar con claridad, certeza, la mayor profundidad posible y la credibilidad que fuimos construyendo por día y por minuto desde que nacimos hace casi 40 años ya, ocupándonos de los asuntos que interesan a los pobladores de esta provincia. Hicimos este diario con mucho esfuerzo, la familia Sáez y los empleados de la empresa. Empezamos de modo casi artesanal en 1975 hasta encabezar la revolución tecnológica de los medios.

La credibilidad y el esfuerzo de todos nosotros nos convirtieron en el medio más importante de la provincia, una suerte de tribuna de debate de los temas que nos preocupan a todos y que se resumen en un interrogante: cómo hacemos para tener una sociedad mejor, más sana, más justa, más rica, más educada, más trabajadora, más honesta, con mejores valores. A eso vino EL CHUBUT hace casi cuatro décadas. Convivimos con siete gobiernos democráticos y un par de administraciones de la última dictadura.

Y es la primera vez que nos atacan con semejante ferocidad. Con la intención de hacer daño, destruir, y aterrorizar. Documentos sensibles de casos de repercusión pública fueron retirados por los «comandos» que nos asaltaron. Así, es claro que el golpe a nuestra casa no hizo más que demostrar lo que hemos venido denunciando: hay mafias enquistadas en la provincia, dispuestas a quedarse con todo, a costa de lo que sea.

Cabe recordar aquí, en rápido recuento, que en Chubut hubo anteriormente por lo menos dos penosos antecedentes que reflejan el accionar mafioso contra el periodismo. Uno fue el atentado perpetrado contra la antena de LU 17 de Puerto Madryn en la década del 80. Y el otro el recordado crimen del periodista Ricardo Gangeme. Ninguno de ellos, cabe acotar, fue debidamente esclarecido. Nosotros, como medio, decimos que no estamos para avalar negocios turbios, ni para ningún otro a costa de los chubutenses. La familia propietaria de EL CHUBUT vive de la renta de sus medios.

No tiene empresas de obra pública, ni regentea el juego, ni nuestros accionistas son dueños de grandes pesqueras, ni explotamos bosques, agua ni petróleo: nuestro negocio es vender diarios, diciendo aquello que creemos mejor y denunciando cuando advertimos que se perjudica a los pobladores, o que no se gobierna -en el estamento que sea- en la dirección que mal o bien pero de forma honesta, creemos que merece esta provincia. Una vez conocida la noticia del ataque mafioso contra EL CHUBUT, comenzaron a llegar las solidaridades.

Especialmente del poder y la política. Humildemente pero con dolor por lo ocurrido, porque cualquiera de nuestras personas más queridas pudo perder la vida, decimos que la única reparación posible es el esclarecimiento total del hecho. Es la única vía que le permitirá a la sociedad chubutense enfrentar con éxito a los poderes mafiosos que quieren instalarse en la provincia. (…)

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