Un pequeño gato llamado Dylan espera una oportunidad que hasta ahora no ha llegado. Tiene menos de un año de vida, pero ya pasó por varios lugares y personas que lo ayudaron a seguir adelante, mientras busca una familia que lo adopte definitivamente.
Dylan nació en un patio y fue rescatado por una vecina que decidió darle una oportunidad. Más tarde, otra persona lo recibió en tránsito y actualmente permanece bajo el cuidado de una voluntaria que lo protege, aunque no puede tenerlo de forma permanente debido a la gran cantidad de animales que ya atiende.
Lo que hace especial a Dylan es que no puede ver, una condición que muchas veces dificulta que las personas lo elijan al momento de adoptar. Sin embargo, quienes lo conocen aseguran que se trata de un gatito tranquilo, cariñoso y que aprende rápido a adaptarse a nuevos espacios.
“No rompe cosas, no pide nada raro… solo busca mimos, calorcito y alguien que lo quiera”, cuentan quienes hoy lo cuidan.
Desde el entorno que lo acompaña explicaron que, además de una familia adoptiva, también se buscan madrinas o padrinos que puedan colaborar con sus vacunas, lo que permitiría mantenerlo protegido y aumentar sus posibilidades de encontrar un hogar seguro.
Dylan sigue esperando. No solo un lugar donde quedarse, sino alguien que mire más allá de sus ojitos y le dé, por primera vez, la oportunidad de tener una casa definitiva.
