Los manifestantes no solo tildaron de «miserable» el ofrecimiento oficial, sino que apuntaron directamente contra las conducciones de ATECh y SITRAED, acusándolas de ser «cómplices» del Ejecutivo para desgastar las bases. Con números que exponen la brecha con la Canasta Básica, el sector exige establecer un piso salarial de 2 millones de pesos de bolsillo para el maestro de grado.
La aparente tregua que el Gobierno de la Provincia intentaba tejer con los gremios docentes en las mesas técnicas paritarias chocó de frente con la realidad de las aulas. Un numeroso sector de trabajadores de la educación, nucleados bajo la bandera de Docentes Autoconvocados de Chubut (Trelew), rompió el silencio con una fuerte contraofensiva pública. A través de un duro documento técnico y político, manifestaron su total rechazo al esquema salarial propuesto y declararon el estado de alerta al margen de las cúpulas sindicales tradicionales.
La reacción de las bases expone una profunda fractura en la representación de los trabajadores, dirigida explícitamente hacia los sindicatos con personería jurídica. En sus declaraciones, el colectivo docente fue tajante al exigir el fin de «propuestas miserables de sindicatos impresentables», instando a terminar con lo que consideran una paritaria funcional al ajuste del Gobierno provincial.
La radiografía del descontento: ¿Por qué rechazan la propuesta?
Los Autoconvocados desglosaron en cifras el impacto del ofrecimiento gubernamental para demostrar por qué, según sus criterios, «es menos plata que antes». De acuerdo con el relevamiento técnico presentado por el sector, los valores actuales de bolsillo previstos para la segunda etapa salarial se ubican de la siguiente manera:
- Maestro de Jornada Simple: Percibiría un estimado de bolsillo de $1.050.550 (aplicando la cláusula de IPC al básico más Zona Patagónica) o apenas $1.026.317 en caso de que el cálculo se ejecute sin el impacto inflacionario directo en el básico.
- Maestro de Jornada Completa: El sueldo neto estimado alcanzaría los $1.769.655 (contemplando cargos de maestro especial, bedeles, u horas cátedra de nivel secundario y superior).
Para los referentes de la protesta, estas sumas representan una condena a la pobreza para las familias de los educadores. El colectivo denunció que el salario inicial real se ubica hoy en torno a los $818.414, una cifra que contrasta de manera dramática con el valor de la Canasta Familiar, la cual se posicionó en $2.348.495. «Estamos debajo de la Canasta Básica de Crianza, estimada en $800.000, y a años luz de una Canasta Básica total para una familia activa tipo, que según los indicadores supera los 4 millones de pesos», fustigaron en el documento.
Denuncias de «maniobras» y pérdida del poder adquisitivo
El rechazo de los Docentes Unidos y Organizados se fundamenta también en la estructura de la liquidación de haberes que se discute en los cuartos intermedios. Los autoconvocados señalan que gran parte de la supuesta «mejora» otorgada por la Provincia se concentra en ítems en negro o adicionales fijos, afectando el salario básico y achatando la pirámide de antigüedad.
Asimismo, advierten que los incrementos proyectados para los meses de julio y agosto están calculados con carácter «provisorio», lo que implica que no se consolidan como montos definitivos en el sueldo. «La inflación futura volverá a licuar rápidamente los incrementos mientras la propuesta estira la recuperación salarial en cuotas eternas, cuando las necesidades de los trabajadores son hoy», cuestionaron. De acuerdo con sus estimaciones estadísticas, el desfasaje acumulado arrojó una pérdida neta del 10% en pesos y un alarmante 30% medido en dólares frente al proceso inflacionario.
Exigencia de un piso de 2 millones de pesos
Ante lo que denominan «maniobras y promesas vacías», los Docentes Autoconvocados de la zona del Valle unificaron su reclamo de cara al segundo semestre del año. La exigencia principal al Ministerio de Educación es fijar un sueldo mínimo de $2.000.000 netos de bolsillo para el maestro de grado sin antigüedad.
«Nuestro trabajo sostiene la escuela, exigimos dignidad, respeto y un salario que alcance para vivir. Nuestro derecho no es un privilegio», concluye el pronunciamiento de las bases que, de este modo, presiona tanto al Gobierno como a los propios negociadores de ATECh y SITRAED para endurecer la postura en Rawson. Se espera que en los próximos días las asambleas de escuelas definan si se pliegan de forma autónoma a medidas de acción directa.
