El secretario de Control Urbano de la Municipalidad, Miguel Gómez, se refirió a la demolición de una vivienda en el barrio Ceferino que funcionaba como ‘aguantadero’.
En este sentido “el desalojo de esta vivienda responde a una medida judicial”.
“La dueña le pidió a la Municipalidad que la ayude a demoler la vivienda, aduciendo estar cansada de que personas de mal vivir ‘se le metan adentro’”, dijo.
Asimismo, aclaró que “ya había antecedentes por venta de drogas, así que en buena hora se llegó a esta determinación que fue impulsada por la dueña de la vivienda y su abogado patrocinador”.
“Los vecinos nos contaron que les robaban y los malvivientes iban a meterse ahí con los elementos sustraídos”, indicó.

En este marco, destacó: “La Municipalidad colaboró con máquinas retro para demoler las pared, camiones, y personal de Parques y Paseos para podar un árbol que obstaculiza el trabajo “.
“Varios vecinos plantearon que en el barrio hay varias casas tomadas, aprovechando que los titulares fallecieron o no se encuentran en la zona”, afirmó.
Por su parte, Patricia -propietaria de la vivienda- expresó: “Hace siete años venía luchado con esto, Fiscalía en tres años no me dio ninguna solución así que no me quedó otra que poner un abogado particular”.
“Esta casa la construyeron mis abuelitos, es una lástima que haya tenido que tirarla abajo porque se me metían unos malandras, que se creían dueños de todo”, explicó.
“Había un señor (por decirle así) que era quien subalquilaba todo. Todo el tiempo entraba y salía gente”, agregó.

Finalmente, Patricia concluyó: “Preferí tirar abajo esta casa antes que tener en la consciencia una desgracia, porque acá podía pasar cualquier cosa y la Justicia lamentablemente es muy lenta”.
