Su guía, el Cabo Alan Castillo, la despidió con profundas palabras de agradecimiento, recordando que se formaron juntos cuando él era un recién egresado de la fuerza. Para garantizarle un descanso óptimo, la perra fue adoptada por el hermano del efectivo, mientras que un cachorro de 11 meses ya se prepara para asumir su relevo en los patrullajes.
El paso del tiempo y el merecido descanso también alcanzan a aquellos servidores públicos de cuatro patas que custodian el orden en la comunidad. En una conmovedora ceremonia interna, la División Canes de la policía local despidió formalmente a Tina, una perra que cumplió de manera ininterrumpida 5 años de servicio en las filas de la fuerza. El acto marcó un hito de profunda emoción, especialmente para su guía y compañero de binomio, quien cerró junto a ella una etapa de mutuo aprendizaje en la institución.
El Cabo Alan Castillo, visiblemente conmovido por la transición, expresó el enorme significado personal que tuvo el animal en su carrera policial. «Ella estuvo conmigo desde el inicio, con ella yo me formé. Fue mi primera perra que tuve a cargo desde que ingresé a la División Canes. Sinceramente es un orgullo y una felicidad; yo estoy más que agradecido con la perra y con la división por darme este privilegio», manifestó el efectivo.
La historia de este binomio comenzó cuando Tina fue donada a la base policial por un vecino de la ciudad. En aquel entonces, Castillo llevaba apenas un año en la división y era un agente recién egresado de la escuela de policía. «Cuando el jefe que estaba a cargo en ese momento me consultó si me quería hacer cargo de la perra, le dije que sí, pero le aclaré que yo no sabía nada. Me dijo que si tenía la iniciativa, iba a aprender, y así fuimos. Fue una perra de escuela; yo aprendí de ella y ella aprendió de mí. Como en todo, cometimos errores, pero los tratamos de corregir», rememoró con gratitud.
Una guardiana experta en la cobertura de canchas y eventos
Durante su lustro en la fuerza, Tina se desempeñó con destreza en la especialidad de seguridad. Su labor diaria consistía en brindar cobertura operativa en escenarios de alta complejidad, tales como eventos deportivos, seguridad en canchas de fútbol de la liga local y contención en manifestaciones públicas.
Entre las tantas vivencias compartidas en las calles comodorenses, el Cabo Castillo recordó entre risas una particular anécdota que hoy forma parte del color institucional de la división: «Una vuelta en un desfile me había descuidado un segundo con la perra y mordió sin querer a un efectivo policial que estaba en la formación. No pasó a mayores, pero quedó grabado como una de las tantas anécdotas cómicas de nuestra trayectoria juntos».
El paso a la «vida de perro» y un relevo de raza
La decisión del retiro definitivo se tomó bajo una premisa de estricto bienestar animal. Las autoridades y su guía consideraron que el ciclo operativo de Tina estaba cumplido y que era momento de asegurarle una vejez pacífica. Para tranquilidad del uniformado, el destino residencial de la canina permanecerá dentro de su círculo íntimo.
«Decidí retirarla porque prefiero que ya haga vida de perra, que descanse y disfrute hasta su último día. Sigue teniendo vínculo conmigo porque mi hermano se hizo cargo de ella; le dio un lugar en su casa que tiene un patio amplio. Sé perfectamente con quién la dejé y la forma en que la van a cuidar, no va a estar abandonada», aseguró Castillo, remarcando que ahora la ovejera podrá relajarse lejos de las exigencias del servicio.
La salida de Tina, sin embargo, no deja vacante la posición de seguridad. El Cabo Castillo ya se encuentra adiestrando a su nuevo compañero de binomio: Yaka, un cachorro de la raza Pastor Belga Malinois de 11 meses de vida. Aprovechando el bagaje técnico cosechado junto a su primera perra, el adiestrador proyecta un trabajo óptimo con el nuevo ejemplar. «Con el cachorro ya tengo mucha más experiencia gracias a lo que viví antes. Ya sé en qué falencias no debo caer y cómo desempeñarme mejor en el adiestramiento y en el tema de la obediencia, ya que a Tina, quiera o no, la había agarrado un poquito grande y yo era nuevo. Ahora con Yaka seguiremos firmes en la parte de seguridad y patrulla», concluyó.
