El histórico poncho que lució Soledad Pastorutti durante el partido despedida de Lionel Messi tuvo un emotivo destino final. Tras el sorpresivo trueque en el que Agustín Giay le entregó su campera de la Selección Argentina a la cantante a cambio de la prenda, el defensor decidió no conservarlo como un trofeo personal.
A través de sus redes sociales, el jugador reveló que el abrigo viajó directamente a su casa para convertirse en un regalo especial para su madre. Fue ella quien posó orgullosa y sonriente luciendo el tejido, en un gesto que unió las raíces del norte argentino con el afecto familiar.
La prenda tiene detrás una historia de tradición, identidad y trabajo local. Fue creada por Rua Chaky, una familia de tejedores de la localidad de Belén, Catamarca, que lleva cuatro generaciones dedicadas a este oficio.
Desde esa provincia, los artesanos producen y exportan sus obras de lana de vicuña al mundo. El talento de los telares catamarqueños ya trascendió las fronteras, vistiendo a personalidades destacadas como el Papa Francisco y el futbolista Lisandro Martínez.
