Una encuesta nacional realizada sobre 1.500 casos en septiembre de 2026 reveló que casi cuatro de cada diez trabajadores deben recurrir a changas, plataformas de aplicaciones o a un segundo empleo para complementar sus ingresos, al tiempo que el endeudamiento alcanza a casi de la mitad de la población empleada.
El estudio es realizado por la consultora Sentimientos Públicos, que muestra una foto de un mercado laboral atravesado por el pluriempleo, una relación ambivalente con bancos, efectivo y finanzas digitales, y una realidad dónde convive la flexibilidad laboral y la búsqueda de mayor protección en el trabajo.
“El problema de los deudores se produce en un contexto en el cual la experiencia argentina contemporánea tiene relaciones ambivalentes con el dinero, los ahorros, las aplicaciones tecnológicas para manejarlos y el antiguo sistema de protección social”, indica el relevamiento.

El detalle del cuadro de situación laboral actual
La estructura del mercado laboral indica que el 53,6% de la población activa cuenta con un solo empleo, el 38,6% combina distintas ocupaciones o changas, y el 7,9% se encuentra desempleado. Así, entre la población efectivamente ocupada, tanto formal como informal, cuatro de cada diez trabajadores recurren a changas, plataformas de aplicaciones o a una segunda ocupación para complementar sus ingresos.
Sentimientos Públicos puntualizó en que “algo cruje. Nuevas costumbres se superponen con viejas expectativas en un país que aún desconfía de su sistema financiero pero se lanza sin temor a la aventura de las finanzas digitales y los tokens en un afán de proteger su capacidad adquisitiva frente a la incertidumbre”.
La problemática de la deuda atraviesa a todas las modalidades ocupacionales y se profundiza en las situaciones de mayor precariedad. El nivel de endeudamiento alcanza al 47% de quienes combinan un empleo principal con changas o aplicaciones, sube al 67% entre quienes sostienen dos trabajos, afecta al 51% de los desempleados y escala al 88% en el caso de las personas que articulan dos empleos con changas o tareas en plataformas.

Qué tipo de trabajo eligen los argentinos
En cuánto a la elección de un nuevo trabajo, sólo el 43% elegiría un trabajo formal, presencial y con jefe si todas las opciones permitieran subsistir. Cabe destacar que la mayoría prefiere alguna variante flexible, ya sea formal híbrida, informal con jefe o informal por plataforma.
El recorte generacional muestra matices. Los centennials expresan una preferencia mayor que el promedio por empezar con un trabajo formal, más «clásico», mientras los millennials y la generación X, las generaciones más activas en el mercado laboral, se inclinan por esquemas más flexibles de trabajo.
El informe subraya que casi 7 de cada 10 pluriempleados prefieren un formato híbrido, formal o informal. Entre los desempleados, 51% prefiere el formato clásico: trabajo formal, presencial y con jefe.

El pluriempleo, a la luz de los datos de desempleo
Cabe destacar que el desempleo subió a 7,9% en el segundo trimestre de 2026 y la informalidad saltó al 45%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Se trata del nivel más alto de desocupación en cinco años (2021), cuando la Argentina estaba saliendo de la pandemia del Covid, mientras que el indicador de trabajadores en condiciones precarias se encuentra en máximos de la serie que arrancó en 2023.
La informalidad subió en el último año del 43,2% a 45%, mientras el empleo formal cayó de 56,6% a 54,9%. De esta manera, la informalidad alcanzó a 10,2 millones de personas, mientras que los 12,5 millones de trabajadores restantes está en condiciones de formalidad.

Entre las regiones con mayor desocupación se destacan la Pampeana con un 9,7% de su población sin trabajo, con mayor tasa en el Gran Rosario (11,5%) y Gran Córdoba con el 10,5%. Detrás quedó el Gran Buenos Aires con el 8,2%. Hacia adentro, los partidos del conurbano muestran un desempleo del 8,8% y en la Ciudad de Buenos Aires se observa un 5,6%.
Bancos, billeteras virtuales y ahorro
La banca tradicional resiste en el liderazgo, pero pierde terreno frente a nuevas alternativas. Aunque el 49,2% prefiere un banco para cobrar su sueldo y el 42,7% para ahorrar, un tercio de la población opta por billeteras virtuales y fintechs, mientras que un 28,9% prefiere guardar el dinero informalmente «en el colchón».
La digitalización financiera gana terreno en ciertos consumos cotidianos mientras genera divisiones en otros hábitos transaccionales. Según la investigación, la billetera virtual se consolidó como la aplicación más utilizada del país, alcanzando al 62% de la población, frente al 43% que registra el home banking.
La tokenización de activos divide al país en partes exactamente iguales, con 50% de acuerdo y 50% en desacuerdo. El respaldo se modifica por cercanía con instrumentos financieros: sube a 93,6% entre quienes usan aplicaciones de inversión y baja a 36% entre quienes guardarían sus ahorros en el colchón.
Cómo cambia el ahorro según edad y perfil digital
Al consultar sobre las mejores alternativas para volcar los ahorros, la compra de un inmueble se posiciona al frente de las preferencias con un 35%. Por detrás se ubican la reserva para la vejez (30%), la compra de dólares (28%), el gasto en viajes y turismo (25%) y la inversión en instrumentos bursátiles (19%).
Las prioridades de inversión y gasto muestran claras divergencias según la franja etaria y el estrato socioeconómico. Mientras las clases bajas expresan una mayor inclinación por disfrutar el presente y «vivir bien el momento», alternativas como los viajes, el turismo y los instrumentos bursátiles adquieren un peso significativamente mayor en los sectores medios y altos.
El análisis también expone marcados contrastes territoriales y generacionales: la previsión de ahorro para la vejez alcanza un 36% en las provincias, mientras que en el AMBA desciende al 21%. En tanto, la preferencia por la compra de un inmueble se consolida con mayor fuerza entre los millennials, superando los niveles registrados en los boomers y adultos mayores.

El informe distingue tres perfiles de usuarios frente al dinero: los tradicionales, que representan el 38% de la muestra y concentran a los segmentos de mayor edad y más altos ingresos; los desconfiados, con un 32%, caracterizados por una mayor informalidad laboral y menor bancarización; y los digitales, con un 30%, que agrupan a las franjas más jóvenes y a quienes planifican sus finanzas mediante herramientas móviles.
