El lanzamiento de un libro autobiográfico sirvió al gobernador cordobés para dar a conocer su plataforma. Hubo una nutrida presencia de dirigentes del Frente Renovador en la presentación.
El motivo (¿pretexto?), un libro: «Quiero y puedo». El protagonista: «El Hombre», el concepto con el que el equipo instaló durante algunos días -en medios y propaganda gráfica- la cuota de misterio que buscaba para que José Manuel De la Sota vuelva al ruedo del proselitismo. Tras atender la urgencia que provocó la lluvia en su terruño, el gobernador retomó su agenda electoral y presentó un compendio de propuestas para meterse de lleno en la discusión por la Presidencia.
El teatro Astros de la ciudad de Buenos Aires se tiñó esta tarde de púrpura y amarillo, los colores que identifican al cordobés en esta campaña. Las pantallas y carteles cumplieron su función decorativa. Una estética cuidada al detalle parece ser un factor que se destacará en el trabajo del nuevo publicista que tomó las riendas de la campaña -el brasileño João Santana, quien asesora a Dilma Rousseff y lo hizo con Lula- y que tuvo su sello tanto en el video que antecedió a su discurso bajo el lema «Yo creo», como a las palabras que aparecían detrás mientras hablaba.
Julio Bárbaro, el ex interventor del Comfer y a quien muchos le atribuyen tener el «peronómetro» mejor balanceado, fue el encargado de la presentación (además de prologar el libro). «José Manuel es la expresión de un peronismo que entiende la sociedad, el último peronista con vigencia», lanzó. «Ningún otro candidato habría podido escribir ese libro, es una convocatoria al debate de ideas», añadió.
De la Sota tomó el escenario enfundado en un impecable traje gris y una corbata celeste. La prolijidad del peinado se iría aflojando con el correr de un discurso enérgico, que duró unos 40 minutos y dedicó a referirse a su gestión en Córdoba, a su idea de país y también a diferenciarse de otros aspirantes al Sillón de Rivadavia. «No soy igual», afirmó. Hablaba de Mauricio Macri y de Daniel Scioli, blanco recurrente de sus críticas.
El gobernador endilgó a su par bonaerense -con quien mantiene un diálogo cordial, como reconoció en reiteradas ocasiones- ser el promotor de un «continuismo mediocre» del kirchnerismo y acusó al líder del PRO de buscar una «alternativa retrógrada y vengativa» asociada a los ’90. Entonces aseguró ser dueño de una propuesta «superadora» del «péndulo maléfico» que representa, según evaluó, «la ortodoxia económica neoliberal» y el «aventurerismo económico».
De la misma manera en que lo intenta en las entrevistas que concedió en lo reciente, De la Sota se mostró como un candidato serio, complejo, sofisticado. En contraste, habló de rivales suyos que tienen planteos que «parecen consejos de libros de autoayuda» y renegó del marketing y la liviandad de otros.
