Pozos dirigidos que extienden cañerías por Laprida, ocupaciones en el Fontana sobre pozos petroleros. Esas son las imágenes que dejan más de 100 años de explotación de hidrocarburos. Vecinalistas exigen que se cumpla la Ley de Hidrocarburos.
Las magníficas ganancias que genera el petróleo dejan una deuda interna que sigue sin reparación. Los pozos inactivos hacen aparecer a Comodoro como si se tratara de un campo minado. Según la Dirección de Catastro de la Municipalidad, el número de perforaciones abandonadas alcanzó los 1.589, y sin abandonar hay 894.
Son más de 2.500 los pozos que están diseminados por diferentes barrios. De los abandonados, algunos datan de las décadas del ‘20 en adelante y ni siquiera el municipio tiene registros de su ubicación. Además, los pozos dirigidos hacen que instalaciones de varios metros atraviesen zonas hoy urbanizadas.
El crecimiento poblacional de la ciudad -de acuerdo al censo hay 182.000 personas en suelo comodorense- no estuvo acompañado de una política de urbanización, más allá de la solicitud reducción de radios de seguridad para algunos pozos.
En la oficina de Catastro reciben todos los días los informes de las operadoras que les reportan donde están los pozos o porqué no los pueden localizar. A veces, se trata de perforaciones ubicadas dentro de viviendas (en alguno de los ambientes o en el patio) o en asentamientos.
Pozos en Laprida
Los pozos inactivos no pueden estar sin sellar si no está en funciones por más de cinco años. “Tiene que estar dentro del costo petrolero el saneamiento. Y yo creo que está porque el petróleo deja enormes ganancias, si no no vendrían a sacarlo”, dijo Roberto Romero, vecinalista de Laprida, a Diario Patagónico.
“Nos dio un caso donde a dos pozos se les redujo el radio de seguridad, no se sellaron porque en el año ‘56 le sacaron 300 metros de cañerías. Entonces, iba a costar más caro hacer la excavación para buscar el pozo que el sellado”, contó. Eso fue porque en la década de 1950 hubo escasez de hierro a nivel mundial, y se reciclaron las instalaciones petroleras.
Los terrenos vacíos porque hay pozos desaprovechan las posibilidades de loteo en Laprida. El pedido de Romero es que el municipio y la Provincia les exijan a las operadoras el cumplimiento de la Ley de Hidrocabruros.
Ocupaciones en fontana
Cristóbal Gallegos, secretario de la asociación vecinal del barrio Fontana, apunta que los pozos inactivos “afectan en forma directa sobre la vida humana”. Las ocupaciones de tierras preocupan en Km 8, y más cuando los dirigentes vecinales saben que esos asentamientos están sobre perforaciones de la industria de los hidrocarburos.
“En nuestro barrio, los nuevos asentamientos periféricos se han construido viviendas sobre el lugar donde estuvo un pozo petrolero, ductos de gas o petróleo, redes de alta tensión. Donde hace tiempo ya no anidaban ni las liebres, hoy se crían nuestros niños”, dijo el referente vecinal.
(El Paatagónico)

