El gremio de Petroleros Jerárquicos rubricó el viernes el acuerdo con la empresa que ganó la licitación de la II, III y IV etapas de la obra del Centro de Actividades que construirá en Comodoro Rivadavia, donde se prevé la reducción a escombros de lo existente y la respectiva limpieza del lugar.
Ante escribano público, las autoridades del Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado de la Patagonia Austral, firmaron el contrato junto a la empresa Maxi Vial, que fue una de las tres que se presentaron a la licitación de estos tramos de la obra en la esquina de las calles Saavedra y Bouchardo de Comodoro, etapas que son las de demolición.
El titular del Gremio, José Llugdar; su Tesorero, Daniel Mancuello; el Secretario Adjunto, Luis Villegas y el Administrativo Carlos Díaz acordaron la firma del contrato con la empresa propiedad del Sr. Rafael Cola, cuya oferta significó el precio más bajo del concurso licitatorio.
Maxi Vial cotizó su trabajo en poco más de $1.800.000+IVA para esta etapa, mientras que las otras dos oferentes estaban por encima de ese valor. El viernes, en ese mismo acto, se hizo un anticipo bancario para pactar el acuerdo y fijar el precio, de un diez por ciento del monto total, el que se entregó en parte de pago.
Para los avances del trabajo, hay un punto que se dejó en claro: en función del progreso de la demolición, se va a ir certificando el mismo y a partir de ello se efectuarán los pagos posteriores en favor de la empresa.
Las obras comenzaron el mismo día de la firma y en los 60 días subsiguientes se prevé tener el final de demolición del edificio existente en el predio de la ex Coca-Cola de Comodoro Rivadavia, una esquina emblemática de la ciudad Capital del Petróleo Argentino.
El monto acordado por la demolición de lo existente incluye también la remoción de los escombros que se generen por la misma, retirando los elementos que ya no tendrán utilidad en tanto que se ha indicado en un anexo que hay ciertos materiales que servirán para recupero, por lo que serán preservados por los operarios que llevan adelante el trabajo a pedido del Sindicato -léase cabreadas o los portones más grandes, por caso- ya que podrán ser reutilizados en otros emprendimientos civiles donde la institución sindical los considere de provecho.
La demolición será casi total, salvo una de las esquinas del predio, que tiene un galpón de 25 por 15 metros, techado y cerrado, que se mantendrá en pie por el momento para usarlo el Sindicato como lugar de acopio de materiales, y será lo último que quedará por derrumbar.
Igualmente, se deberá analizar en un futuro cómo y cuándo derribarlo, pues en el momento de realizar las fundaciones para la nueva obra, se pensará de vuelta dónde acopiar material, porque esa parte lleva justamente fundaciones de lo que va a ser la construcción final.
