La provincia del Chubut conmemora este martes 28 de julio el Día del Desembarco de los Colonos Galeses, jornada decretada como feriado provincial. A 161 años del arribo del velero Mimosa a las costas del Golfo Nuevo, la región recuerda una de las gestas más trascendentes de su historia.
La fecha no solo evoca una página central del pasado chubutense, sino que también marca un nuevo aniversario de la ciudad de Puerto Madryn, cuna del asentamiento patagónico.
La emigración se gestó durante el siglo XIX como respuesta al proceso de anglicización que amenazaba a Gales. Un grupo de intelectuales ideó la creación de una colonia donde pudieran preservar su identidad, su idioma y sus tradiciones con total autonomía. Tras evaluar distintas opciones, eligieron la Patagonia y sellaron un acuerdo con el Gobierno nacional, el cual garantizaba la libertad de culto y la conservación de su lengua nativa, a cambio de que los inmigrantes poblaran las tierras del Valle Inferior del Río Chubut, consolidando así la soberanía nacional en la región.
El 28 de julio de 1865, luego de navegar más de dos meses desde el puerto de Liverpool, 153 colonos llegaron a destino. Sin embargo, el panorama distó mucho de sus expectativas. Encontraron un entorno árido, con condiciones climáticas extremas y escasez de agua, lo que puso a prueba su resistencia. Durante las primeras semanas debieron buscar refugio en las cuevas naturales de Punta Cuevas, hasta que iniciaron la exploración de un lugar más propicio. Semanas después, el 15 de septiembre, fundaron Rawson a orillas del río Chubut, estableciendo el primer asentamiento permanente de la colonia.
La supervivencia exigió innovación y cooperación. Los primeros intentos agrícolas fracasaron por la falta de lluvias, hasta que en el año 1867 un matrimonio de la colonia notó que las crecidas del río favorecían la vegetación. A partir de esa observación, idearon y construyeron el primer sistema de riego agrícola de la Patagonia desviando el agua por canales, un avance fundamental que convirtió al árido valle en una de las principales regiones productoras de trigo del país.
Paralelamente, forjaron un vínculo fundacional con los pueblos tehuelches. A diferencia de otros procesos de colonización, ambas comunidades desarrollaron una relación de aprendizaje mutuo y cooperación. Los pueblos originarios compartieron sus técnicas de caza, rastreo y supervivencia en la estepa, mientras que los inmigrantes aportaron manufacturas y productos agrícolas, fortaleciendo la naciente economía local.
Con el paso de los años, la colonia se expandió hacia la zona cordillerana. Su presencia adquirió relevancia geopolítica en 1902, cuando los colonos participaron de un histórico plebiscito en la Escuela N.º 18 de Río Corintos, en Trevelin. Allí, expresaron su firme voluntad de continuar perteneciendo a la República Argentina, una decisión que resultó determinante para establecer los límites fronterizos con Chile.
Hoy, a más de un siglo y medio de aquella hazaña, el legado social, cultural e institucional de los pioneros permanece inalterable. Localidades como Puerto Madryn, Trelew, Rawson, Gaiman, Dolavon, 28 de Julio y Trevelin mantienen viva esta memoria a través de la enseñanza del idioma, la arquitectura de sus antiguas capillas, las tradicionales casas de té, la popular torta negra y la celebración del festival Eisteddfod, símbolos de una gesta que cambió para siempre la historia chubutense.
