Lo que comenzó como una acción para que el rostro de Ángel no se borre de la memoria colectiva terminó en un episodio de tensión y furia. En pleno centro de la ciudad, familiares y allegados del niño de 4 años habían colocado carteles para exigir que la causa avance. Sin embargo, la reacción de algunos transeúntes que intentaron arrancar las imágenes desató el repudio inmediato de su madre de crianza, Lorena.
A través de sus redes sociales, Lorena denunció el hecho con profunda bronca e instó a la comunidad a involucrarse para identificar a quienes retiran la cartelería. Para la familia, el acto de quitar un cartel es un intento de silenciar la verdad sobre el crimen.
«Ver esto da más fuerzas. Pido a quien vea que los están sacando, que los graben y me lo envíen. Yo me encargo de subirlos, porque a quien le interesa quitar la carita de nuestro hijo asesinado es porque es tan responsable como los que lo entregaron. Piensa de igual manera y celebra la muerte de un bebé de 4 años», expresó con firmeza.
Ante lo que consideran un intento de invisibilizar el caso, la familia redobló la apuesta y convocó a la solidaridad de los comodorenses para realizar una intervención mayor en las calles.
Ángel falleció tras recibir una brutal golpiza que incluyó más de 20 impactos en la cabeza. Actualmente, la investigación tiene a dos personas detenidas: la madre biológica del niño y el padrastro. La causa atraviesa un momento de extrema sensibilidad debido a un informe que los padres rechazan de plano.
