Hasta las últimas horas de la tarde de ayer, un niño de 11 años se encontraba en una sala quirúrgica sometido a una delicada intervención en un sanatorio céntrico donde ingresó con una herida de bala en el cuello que podría haberle afectado órganos vitales.
El hecho aconteció cerca de las 15, cuando Luciano, la víctima, andaba en bicicleta junto a una prima de la misma edad en inmediaciones de la avenida Canadá y calle Clarín, en barrio Roca. Varios disparos -presumiblemente con un rifle de aire comprimido pero con proyectiles con punta de metal- que en parte destrozaron su bicicleta, provenían, según afirmaron a diario Crónica Victoria Pedraza y Celia, abuela y tía respectivamente de la víctima, desde el sector donde reside una familia zíngara y -supuestamente- los autores de los disparos serían gitanos de entre 14 y 15 años.
La policía tomó conocimiento recién alrededor de las 18:40, ya que tanto la víctima como su prima llegaron al domicilio familiar de calle El Patagónico al 1.100 del barrio Isidro Labrador y fue trasladado en forma urgente a una clínica privada.
“El proyectil ingresó por un costado, cerca del cuello y pudo haber afectado la cervical, en estos momentos lo están operando, y están mi hermana y otros familiares esperando. Al parecer, le tiraron con un cartucho de metal, andaban con mi nena jugando cerca de la Escuela Cervantes que es donde van, y a ella le pasó rozando -la cara- un proyectil”, comentó Celia a cronistas de este diario, y agregó que ya habían tomado intervención efectivos policiales de la división Criminalística.
“La madre de los agresores les pidió que no declaren nada de nada, para protegerlos, pero esto, además de peligroso, es muy preocupante y la gente tiene que saber el accionar violento de estos chicos, Dios quiera que mi sobrino termine bien luego de la operación a la que esta siendo sometido por un equipo de médicos cirujanos,” culminó declarando Celia.
El tema se encuentra en plena etapa de investigación.
