La mandataria electa, que venció por amplio margen a Evelyn Matthei en diciembre, inicia su segundo período. Las reformas tributaria y educativa serán sus primeros desafíos. Nicolás Maduro no viajó a Valparaíso.
Atravesó solemne el pasillo central de un Congreso atestado con 1.600 invitados, subió a la tarima del hemiciclo y se fundió en en un abrazo con la senadora Isabel Allende, hija del presidente Salvador Allende (1970-1973). Michelle Bachelet apenas pudo contener las lágrimas en los minutos previos a su asunción como presidente de Chile.
Recibió la banda presidencial de manos de Allende, en el que ha sido un traspaso de mujer a mujer que no tiene precedentes en Chile. Bachelet rió, sin importarle la solemnidad del acto. Y volvió a reír cada vez que nombraron a los ministros que la acompañarán en el inicio de su mandato.
La líder socialista gobernará durante los próximos cuatro años, en su retorno al poder después de un primer período (2006-2010), con promesas de profundas reformas educativas, económicas y políticas.
Bachelet, de 62 años, fue investida en una ceremonia en la sede del Congreso en el puerto de Valparaíso (120 km al oeste de Santiago) en presencia de numerosos mandatarios de América Latina.
La jefa de Estado argentina, Cristina Kirchner; la mandataria brasileña, Dilma Rousseff; el boliviano Evo Morales; el peruano Ollanta Humala y los presidentes de Uruguay, José Mujica; de Paraguay, Horacio Cartes; de México, Enrique Peña Nieto; de Ecuador, Rafael Correa; de Colombia, Juan Manuel Santos, entre otros, acompañaron a Bachelet en su asunción. El venezolano Nicolás Maduro, quien iba a llegar horas antes del acto oficial, finalmente canceló su viaje.
Estados Unidos estuvo representado por su vicepresidente, Joe Biden, mientras que por España lo hizo el príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
