En la jornada de ayer se identificó a dos sospechosos del asesinato del domingo por la tarde en la zona sur de la ciudad. Fue en tres procedimientos donde se secuestraron un buzo con manchas de sangre y un vehículo que guardarían relación con el crimen del ‘Curru’.
A partir de una serie de pruebas y testimonios en torno al asesinato de Darío Velázquez (27), quien el domingo a las 14:30 fue ejecutado de un disparo en la frente mientras dormía en su casa del pasaje 521, entre Los Duraznos al 700 y Andrés Minoli, ayer se logró avanzar en la causa e identificar a dos sospechosos.
Las pericias permitieron por un lado reconstruir las últimas acciones de la víctima y por otro conocer detalladamente las diferencias que mantenía desde hace algún tiempo con un grupo antagónico.
De acuerdo a lo publicado hoy por el diario Patagónico, Velázquez hace unas tres semanas protagonizó un incidente en el interior del gimnasio municipal 3 del barrio Abásolo cuando se disputaba un campeonato de futsal.
En esa ocasión, un amigo suyo matenía una pelea con quienes ahora son los sospechosos del crimen –se mantendrá en reserva sus identidades para no entorpecer la investigación— y Velázquez intercedió para separar. En medio de la discusión hubo amenazas cruzadas.
Según los testimonios recabados por los investigadores a cargo del fiscal general Héctor Iturrioz, Velázquez concurrió el último sábado al festival de jineteada que se realizó en Kilómetro 14. Allí se cruzó con quienes están sospechados de ser sus homicidas y también se desató un incidente donde hubo intercambio de golpes.
Los enemigos de “Curru” lo amenazaron y según aseguraron testigos, le dijeron: “a vos te vamos a poner un plomo”. Después de ese episodio, la víctima regresó a su casa y luego habría compartido algunas rondas de bebidas con su círculo de amigos que serían entre 5 y 8 individuos.
La principal hipótesis investigativa se encamina hacia los individuos que los amenazaron en dos oportunidades, aunque tampoco se descarta que haya habido complicidad de alguna persona allegada a la víctima que pudo haber oficiado de entregador.
Es que el autor o los autores del homicidio pasaron casi desapercibidos en el lugar del asesinato, semiescondidos por la naturalidad del pasaje, entre cercos de chapas de tambor y otras construcciones. Llama la atención que sabían cómo entrar y salir de la habitación de Velázquez por lo que indagan en su círculo más cercano.
Buzo con sangre
A partir del cúmulo de pruebas, personal de la Brigada de Investigaciones junto a sus pares de la Seccional Séptima cumplieron ayer con tres órdenes de allanamiento. Dos fueron en los domicilios de los sospechosos y el restante en la casa de un allegado de Velázquez.
Durante la madrugada, a las 6, los investigadores fueron en busca de un Volkswagen Bora que podría tener relación con el asesinato. Fue sobre la calle Ramón Lorenzo al 1.900 del barrio Máximo Abásolo. El propietario no se encontraba, se dejó una consigna policial y en
horas del mediodía fue incautado el vehículo.
A partir de las 18 y con fuerte presencia policial se desarrollaron dos requisas, una en la calle Las Fresas al 4.600 también del Abásolo y la otra sobre la calle 1, entre Hugo del Carril y Pieragnoli, detrás del centro periférico del San Cayetano.
En el primero la policía halló un buzo con manchas de sangre que serían de la pelea registrada en el festival de jineteada, adelantaron fuentes oficiales. Mientras, en el otro inmueble no se hallaron elementos relacionados a la causa.
Los investigadores buscaban teléfonos celulares y armas de fuego. Un dato que no pasó desapercibido es que los sospechosos no se encontraban en sus viviendas ya que estarían “escondidos” en otros lugares, dejaron entrever las mismas fuentes.
