El jefe del Servicio de Toxicología del Hospital Fernández, Carlos Damin, quien acompaña a la Fundación “Cambiemos el Mundo” en una serie de charlas para alumnos y padres que brinda en escuelas de la ciudad, aseguró que la droga que más afecta a la juventud es el alcohol, seguida de los medicamentos y que “lejos están la cocaína, el paco y la marihuana”.
Desde la Fundación, detallaron que habrá otros ocho encuentros sobre la temática de las drogas. Este viernes a las 19 horas se llevará a cabo uno de ellos en la Escuela Nº 737.
Damin negó que en Comodoro hubiera una problemática “muy distinta” a la que tiene lugar en Buenos Aires, aunque allá existan “algunas sustancias más nuevas”, reconoció.
“De todos modos, el problema mayor es con el alcohol y los psicofármacos”, aseguró y añadió que esto ocurre en el país en general y que “lejos de ellos están la cocaína, el paco y la marihuana, que pareciera ser la de mayor consumo pero dista mucho de lo que es el consumo de alcohol”, reiteró.
“El 65 por ciento del la población de entre 12 y 65 años ha probado o consume alcohol, mientras que en la marihuana ese consumo es del 5 por ciento”, comparó.
“Si se hace una comparación en la demanda de un hospital se ve que nadie llega por intoxicación por marihuana. El alcohol –remarcó- se lleva el 53 por ciento de consultas por drogas de abuso seguido de un 5 ó 6 por ciento por medicamentos y siguen recién ahí la cocaína y el paco”, explicó.
Explicó que el alcohol “es una droga socialmente aceptada” y que “es un facilitador de muchas cosas. Tenemos muchos chicos que lo utilizan porque en el hogar se consume, e incluso se toman grandes cantidades de medicamentos”.
“Los argentinos creen que los problemas se pueden solucionar con alguna sustancia porque piensan que no tienen un impacto negativo en la salud.
En otras sociedades se le discute al médico cuando quiere medicar”, manifestó.
“Somos los que más aspirina consumimos”, recalcó y aclaró que, además, “hay una facilitación del lado de la salud” porque “los farmacéuticos a veces no exigen receta para dispensar un medicamento, la gente los compra por indicación del vecino, los laboratorios los publicitan y no se cumple la ley que prohíbe la venta fuera de la farmacia”, determinó el médico.
(Radio del Mar)

