
El propio dirigente barrial del Máximo Abásolo observó a tres jóvenes salir corriendo del patio de su propiedad ayer a la 1 de la madrugada. En segundos, se escuchó una explosión “que hizo temblar el suelo”, describió. El fuego consumió una casa de chapa y donde vivía el único testigo de la causa que investiga la muerte de Gabriel Varela y José Romero ocurrida el 31 de mayo de 2009. El fuego afectó a dos camiones del vecinalista que se encontraban estacionados en el predio.
El fuego volvió a dañar a Roberto Varela. Según dijo, ayer a las 1 de la madrugada alcanzó a observar a tres jóvenes que salían corriendo del patio de su casa del barrio Máximo Abásolo y en segundos una explosión envolvió en llamas la vivienda donde residía el único testigo de la causa por el homicidio de su hijo y de su sobrino.
En el mismo predio donde se encuentra la vivienda familiar del vecinalista, en la calle Roque Timoteo Varela -que lleva el nombre de su padre- había una vivienda de chapa y material en la que residía el único testigo de la causa judicial por los homicidios de Gabriel Varela y José Romero, ocurridos durante la madrugada del 31 de mayo de 2009 en un predio cercano al campo de jineteada de la extensión del Máximo Abasolo.
“Fue algo muy fuerte la explosión, porque a las paredes las abrió a todas. Tiraron un explosivo muy contundente. No dejó nada. Perdí todo, herramientas, este camión (señalando un Unimog) y el otro camión (un Mercedez Benz 1114 que resultó parcialmente dañado) se salvó porque un vecino se metió adentro y logró salvarlo. Yo ya había perdido las esperanzas de salvarlo. Prácticamente perdimos todo” sostuvo el vecinalista.
Por fortuna, el testigo que mantiene resguardado no se encontraba en la mejora cuando la incendiaron, ya que desde la torrencial lluvia del 13 de abril, Varela lo llevó vivir a su propia vivienda.
“Gracias a él la causa está lista”, sostuvo en referencia a que 31 de octubre los jueces Mariel Suárez, Américo Juárez y el Mariano Nicosia presidirán la audiencia debate en el marco del juicio buscará esclarecer las muertes de Gabriel Varela y José Romero. “Ese día va a terminar este calvario. Más que nada para saber qué fue lo que pasó, si lo mataron o no lo mataron”, afirmó Varela.
Sospechas
Varela relaciona directamente el atentado con esa causa judicial. “Encontramos una prueba muy contundente que los manda al frente (a los imputados). La prueba que encontramos esta mañana es de uno de los acusados. Ya se la entregamos a la policía que esperamos que tome cartas en el asunto” denunció.
Según el vecinalista “esto viene podrido de hace cuatro, cinco días atrás. Ya los había visto dando vueltas por acá (a allegados a los imputados), pero no les daba pelota, porque acá es como el lejano oeste, todos los días se escuchan balas. Chupaban, te veían, te insultaban, te basureaban, yo presentía que algo iba a pasar y pasó. Ahora habrá que aguantar”, sostuvo.
Varela no teme por su vida, pero reconoce que tiene miedo de ir preso por verse obligado a hacer justicia por mano propia. “Si yo los voy a matar, eso no es justicia, ensuciarme las manos a esta altura del partido por basura que no vale nada”, reflexionó.
Varela también cuestionó que pese a que los imputados en la causa por los homicidios de su hijo y su sobrino tienen prohibición judicial de acercarse, “supuestamente no pueden arrimarse ni a 200 metros de mi casa, pero andan todos los días”, denunció.
(El Patagónico)
