Mientras una madre mostraba en redes sociales los momentos luego de que su hijo sufriera convulsiones por estrés debido a los fuegos artificiales, otros usuarios argumentaban que “son solo dos días al año” y que el cuidado de los niños vulnerables dependía solo de los padres.
Las fiestas, de “felices” solo tienen el nombre para algunas personas. Quienes padecen trastornos o patologías que provocan que los ruidos fuertes o luces repentinas y brillantes afecten de gran manera su estado, sufren en cada llegada de fin de año.
Es que a pesar de la prohibición de la pirotecnia en Comodoro y otros puntos del país, hay quienes se amparan en “el derecho” –legalmente, no lo tienen- de hacer uso de los explosivos en las fiestas.
Ante esto, los que sufren cada año el estallido de los artefactos explosivos son las personas en situación de autismo, los animales y el medioambiente.

Nada de esto parece importarles a quienes comparten en redes que “solo la uso 2 veces por año, y me banco los perros, los gatos y los sucios de sus dueños 363 días”, siendo esta solo una de las tantas publicaciones del mismo tono, que poco tienen que ver con un argumento válido para arrojar pirotecnia sabiendo el perjuicio que le trae a varias personas.
Por otro lado, hay familias como la de Dylan, un pequeño que padece autismo, que en cada fin de año se preparan especialmente para que sus seres queridos sufran lo menor posible ante el uso de la pirotecnia.

“Así termina Dylan al día siguiente de las fiestas convulsionado por estrés debido a los fuegos artificiales, algún día se darán cuenta el daño que les ocasiona la pirotecnia quizás cuando les toque pasar por lo mismo. El ya está bien, pero son malos ratos”, publicaba Victoria Barboza en sus redes el 31 de diciembre, como pidiendo que en esa noche no se arrojara pirotecnia.
Sin embargo, a pesar de la Ordenanza que prohíbe su uso, aún se sigue comerciando en algunos negocios formales y también de manera informal por las redes sociales, lo que se ve reflejado cuando el reloj marca las 00:00hs del 25 de diciembre o del 1 de enero, habiendo en el cielo varias explosiones que afectan una vez más, como se vio en los últimos días, a quienes más lo padecen.
