El senador nacional y secretario general de Petroleros Privados, Guillermo Pereyra, intensificó ayer su escalada de pirotecnia verbal contra la conducción de YPF, por lo cual fue intimado a que se retracte. En declaraciones radiales, el sindicalista indicó ayer que Jesús Grande, el vicepresidente de Upstream de YPF, «es un desastre, es una persona que tiene inclinaciones nazis». Tras la embestida contra Miguel Galuccio, que ya anunció que dejará la petrolera el mes que viene, ahora Pereyra apunta sus cañones contra los colaboradores más cercanos del presidente y CEO. «Jesús Grande le hace mucho mal a la empresa y detrás de él, toda la primera línea», recalcó.
Mediante un comunicado, la compañía repudió las declaraciones al considerar que «afectan el buen nombre y honor» del directivo. Además, indicó que «dada la gravedad de las injurias, se ha intimado al senador Pereyra a que se retracte».
El gremialista atacó al ejecutivo de YPF tras ser consultado por la situación de los trabajadores que están incluidos en el preventivo de crisis, que son alrededor de mil.
«Estamos proyectando alternativas para que no haya despidos. YPF va a subir otros 5 equipos. En vez de trabajar 12 horas por 12 de descanso, vamos a proponer 12 horas por 24, para sacar un turno más y que todos trabajen», comentó.
Esta vez, Pereyra no fue contra Galuccio, a quien calificó como una «excelente persona y muy buen profesional», sino que criticó a la primera línea de la empresa porque «le piden mayor eficiencia a los trabajadores y gastan 740 millones en un año de publicidad o mantienen a 2500 personas en el edificio de Puerto Madero, en su mayoría compromisos políticos de La Cámpora».
«También en los yacimientos hay un exceso de gente que ha venido de otros lugares, de Buenos Aires, de Santa Fe; que no saben de la actividad pero sí saben de hacer política. Entonces, realmente esto no es la YPF que queremos», agregó. Desde la empresa siempre negaron el ingreso de militantes kirchneristas.
También criticó la colocación de Obligaciones Negociables que realizó ayer la petrolera por 1000 millones de dólares a una tasa de interés del 8,5% nominal anual, pese a que el endeudamiento estuvo respaldado por los representantes que su aliado Mauricio Macri introdujo en la empresa.

