Después de una historia atravesada por la pérdida y la incertidumbre, Violeta finalmente tiene un nuevo hogar. La perra que se convirtió en símbolo del impacto que la emergencia en el barrio Sismográfica tuvo también sobre los animales, fue adoptada hace una semana y, según informaron desde el entorno de rescatistas, su adaptación avanza de manera muy positiva.
Las secuelas de la situación vivida en Sismográfica no solo afectaron a las familias que debieron dejar sus viviendas, sino también a los animales que perdieron su referencia de hogar. En ese contexto, Violeta protagonizó reiterados intentos de regresar a la zona afectada.
Tras la evacuación inicial, había sido ubicada en un hogar de tránsito, del que escapó para volver al barrio. Veinte días después, una familia decidió adoptarla; sin embargo, apenas 12 horas más tarde volvió a huir y regresó nuevamente a Sismográfica, en lo que las rescatistas definieron como un “duelo inconmensurable”.
Hoy la historia comienza a escribirse de otra manera. La nueva familia que la adoptó hace una semana acompaña su proceso con paciencia y amor. Violeta se muestra a gusto en su nuevo hogar, prefiere permanecer dentro de la vivienda, disfruta de los mimos y convive de manera excelente con otro perro de la familia.
De a poco, recupera la confianza y empieza a dejar atrás el dolor del desarraigo.
“Vamos, Viole”, celebraron quienes siguieron de cerca su historia, deseándole una buena vida junto a su nueva familia.
