En medio de versiones sobre una posible urbanización en tierras que pertenecieron a YPF en el barrio General Mosconi, la vecinal de Km3 fijó una postura clara: los vecinos quieren participar en la planificación y no permitirán que el sector “sea un próximo 30 de Octubre”.
Alfredo Gómez, presidente de la Asociación Vecinal de General Mosconi, señaló que el barrio ha atravesado numerosos procesos vinculados al retiro de la petrolera y que cualquier decisión sobre el denominado pasivo inmobiliario debe contar con la voz de quienes viven allí.
“Esperamos poder tener participación a la hora de definir cómo se dividen las tierras y qué se hace con todo el pasivo inmobiliario que deja YPF. Los vecinos tenemos que ser parte”, expresó.
Uno de los principales puntos de preocupación son los clubes del barrio. Gómez recordó que muchas de las tierras donde funcionan instituciones deportivas pertenecían a YPF y que existió un tratamiento en el Concejo Deliberante para regularizar su situación, aunque finalmente no se concretó una definición definitiva.
“No queremos que la cancha de los vecinos pase a ser un supermercado. Los vecinos mantuvieron sus clubes durante años, con esfuerzo propio”, advirtió.
Además, mencionó otros espacios que quedaron bajo la órbita de la empresa, como el Chalet Huergo y el antiguo edificio del Correo de YPF, actualmente en estado de abandono. Desde la vecinal propusieron que este último sea cedido a la comunidad para la creación de un museo que rescate la historia de Mosconi.
“Hay mucha gente de Mosconi que no necesariamente estuvo vinculada al petróleo, pero que forma parte de la identidad del barrio. Queremos preservar esa historia”, sostuvo.
También remarcó que existen terrenos que fueron convertidos en plazas por iniciativa de los propios vecinos y que llevan más de 20 años siendo cuidados por la comunidad. “Todo eso era de YPF y ahora van a meter mano sobre esos activos. Entendemos que hay lineamientos, pero creemos que la tierra debe volver al municipio”, afirmó.
Finalmente, Gómez insistió en la necesidad de pensar cualquier urbanización con una mirada de largo plazo. “Hay que proyectar a 20 o 30 años, no en función de la próxima gestión. En Comodoro falta tierra para que la gente pueda construir su vivienda y no hay un plan claro para que las familias accedan a un terreno”, concluyó.
