Entre las largas jornadas de trabajo y el despliegue operativo en la región, una historia de admiración y humanidad logró conmover a la comunidad de Cholila. El protagonista es Milo Nizetich, un «cholilero por elección» y soñador por naturaleza, quien manifestó una vocación clara mientras trazaba líneas sobre un papel: «Cuando sea grande, quiero ser como ellos».
Milo se refería a los brigadistas que, día tras día, se plantan frente al fuego para proteger el entorno natural. Con esa inspiración, el niño realizó un dibujo dedicado a los combatientes forestales y decidió llevar su regalo personalmente al cuartel de esta localidad, lugar donde hace base el destacamento de brigadistas provenientes de la provincia de Córdoba.
Un encuentro inesperado
Lo que podría haber quedado en una simple anécdota de entrega de un obsequio, se transformó en un recuerdo imborrable. La respuesta de los efectivos fue inmediata y emotiva. Tras cumplir con su jornada de trabajo en el bosque, y antes del descanso, el grupo de brigadistas decidió no solo agradecer el gesto, sino devolver la gentileza en persona.
Los combatientes se dirigieron hasta la casa de Milo. Allí, el encuentro se materializó entre abrazos, fotografías y la emoción visible del pequeño al ver a sus «héroes» en la puerta de su hogar.
Durante la visita, los efectivos cordobeses le hicieron una promesa especial al niño: lo esperan en Córdoba en el futuro. El gesto de la brigada, que se tomó el tiempo de visitar a Milo y compartir ese momento de distensión y afecto, fue celebrado por la familia y la comunidad local, destacando la calidad humana de quienes llegaron para colaborar en la emergencia.
«Milo no los olvidará jamás», aseguraron desde el entorno del niño, cerrando un capítulo de esperanza en medio de la compleja situación ambiental.
