«Trato de llevarme lo que resta y olvidarme de todo»: el crudo testimonio de un vecino de El Marquesado

Jorge Moreno vivía en el barrio desde el año 2000. Hace seis días abandonó la propiedad porque una medianera se desplomó sobre su terreno. Asegura que «invertir dinero allí no tiene sentido» ante el deslizamiento imparable del cerro.

jueves 22/01/2026 - 12:22
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Jorge Moreno es uno de los vecinos del barrio El Marquesado que debió tomar la decisión más difícil: abandonar la vivienda que habitó durante más de dos décadas. Hace seis días, junto a su familia, dejó la propiedad ante el avance imparable del cerro, que empujó una medianera vecina hasta dejarla prácticamente encima de su estructura.

«El lugar está inhabitable, yo no puedo volver acá», sentenció Moreno con resignación, mientras terminaba de retirar las últimas pertenencias pequeñas tras haber sacado los muebles más voluminosos con ayuda de amigos.

Una lucha perdida contra el suelo

El relato de Jorge expone la violencia del desplazamiento geológico en la zona. Según explicó, el bloque de terreno lindero se desplaza y, al estar en una altura diferente, vuelca sobre su lote. «Pega y rompe las dos casas», describió sobre la dinámica del derrumbe.

Para intentar salvar su hogar, Jorge había tomado una medida extrema tiempo atrás: «Tuve que cortar mi casa. Corté unos 80 centímetros y dejé un pulmón de 90 centímetros entre la pared y yo». Sin embargo, la naturaleza ganó la pulseada en cuestión de días. «Ahora, ese pulmón es de apenas 20 centímetros», detalló, evidenciando la velocidad del movimiento reciente.

«No tiene sentido invertir»

Moreno recordó que en Navidad la estructura tenía grietas, pero no el nivel de colapso actual. Hoy, consciente de que la falla es constante —«todos los días tiene una fisurita nueva»—, descartó cualquier posibilidad de retorno.

«Invertir dinero en esto no tiene sentido, se va a seguir moviendo y se va a seguir rompiendo», aseguró. Su objetivo ahora es cerrar esta etapa que comenzó en el año 2000 con una frase que resume el dolor del desarraigo: «Acá no voy a volver. Estoy tratando de llevarme lo que me resta y olvidarme de todo».

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