El presidente del Club Talleres Juniors, junto a integrantes de su comisión directiva, mantuvo una reunión con el titular de Comodoro Deportes con el fin de articular soluciones que permitan a la institución continuar con su funcionamiento. El encuentro surge como respuesta a la necesidad urgente de encontrar un espacio físico para el desarrollo de las divisiones de fútbol y las actividades generales, luego de que la sede original quedara inhabilitada.
La problemática se remonta principios de enero, cuando el derrumbe y deslizamiento de la ladera en el Cerro Hermitte afectó gravemente a la zona norte de Comodoro Rivadavia. Si bien el impacto inicial se concentró en los barrios Sismográfica, El Marquesado, Los Tilos y Altos del 3, el movimiento de suelo alcanzó posteriormente las instalaciones del club.
La zona fue declarada de emergencia geológica debido a los daños estructurales en viviendas y servicios. Ante este escenario, la institución —que en un principio asistió solidariamente a los vecinos afectados— debió ser evacuada. Durante el proceso, se pusieron a resguardo diversos bienes materiales, incluyendo el césped sintético.
Durante el encuentro con el funcionario municipal, las autoridades del club plantearon la necesidad de establecer una «cierta normalidad» institucional mientras perdure la contingencia. El presidente de Talleres Juniors explicó que dependen de los informes técnicos sobre la situación del cerro para saber qué ocurrirá en el sector, pero enfatizó que la entidad no puede detenerse.
“La idea es buscar un paliativo para que, en el tiempo que dure esta peregrinación nuestra, por lo menos tengamos un lugar físico para poder desarrollar nuestras actividades”, señaló el dirigente, quien destacó la importancia de que la comisión directiva participara de la gestión para escuchar y evaluar las opciones.
Futuro y paciencia
En la reunión se barajaron diversas alternativas de ubicación. Incluso se mencionó la posibilidad de trasladarse hacia la zona de la ruta 26 si fuera necesario, con el objetivo de «plantar» bandera y continuar con el proyecto deportivo.
“La conclusión es tener paciencia, soluciones mágicas no hay, todo lleva su tiempo”, aseguró el titular del club tras el encuentro. El dirigente indicó que se llevan una idea más clara para transmitir a los cuerpos técnicos, quienes aguardan definiciones sobre cuándo y dónde podrán retomar los entrenamientos.
Por el momento, el futuro de la sede original es incierto y la continuidad de las actividades dependerá del esfuerzo mancomunado entre la dirigencia y el Estado.
