«Me echaron sin avisarme y salí a vender para que mi nena tenga un techo», relató Antonella, quien vive en Comodoro Rivadavia hace diez años y hoy enfrenta una situación económica crítica. Tras perder su empleo de manera repentina, la mujer se instaló en la intersección de las avenidas Kennedy y Chile para vender churros y generar el sustento para ella y su hija de 8 años.
La iniciativa surgió tras recibir una donación de diez docenas. Antonella ofrece la docena a $10.000 y la media a $5.000 con un objetivo urgente: «No le he podido comprar los útiles escolares y necesito juntar la plata para el alquiler». A pesar del clima, se mantiene firme en su puesto: «A pesar del calor me voy a quedar; todo sea por vender y por el bienestar de mi hija».
Sin embargo, su pedido principal no es de asistencia, sino de una oportunidad laboral firme. «Me la rebusco como pueda, no necesito que la gente me done nada, cambio por trabajo de lo que sea», enfatizó. Con experiencia comprobable en limpieza, planchado, cuidado de adultos mayores, niñera y cuidado de animales, busca un empleo fijo que le devuelva la estabilidad.
Quienes deseen colaborar comprando sus productos pueden encontrarla en el mencionado cruce de avenidas hasta agotar el stock. Asimismo, aquellos empleadores que dispongan de una vacante pueden comunicarse con ella al teléfono 297-540-9414.
