Comenzó con su chulengo casero apostándose todos los mediodías en el mismo lugar, cobrando reconocimiento entre los transeúntes.
Con su chulengo y muchas ganas de salir adelante, Javier se apuesta todos los días bien temprano a metros de la rotonda del “Indio” en Villa Mercedes, San Luis, para vender bondiolas y choripanes a los automovilistas.
El joven terminó la secundaria y no encontraba trabajo. Tiene tres hermanos y vive con su madre, con quienes atravesaba una delicada situación financiera y también anímica por la muerte de su abuela.
“Estabamos sin trabajo mis tres hermanos, todos en casa. Después del fallecimiento de mi abuela nos reunimos y mi mamá se le ocurrió la idea de hacer comida con un chulengo”, contó Javier a medios locales.
Admite que “los primeros días fueron demasiado tranquilos, no venía gente y me volvía con la mercadería a casa”, pero gracias al boca a boca y las redes sociales, comenzó a tomar repercusión y ahora afortunadamente vende todo.
Es así que camioneros y vecinos de la localidad comenzaron a acercarse a su puesto y de este modo vende unas 15 bondiolas por día, que según él es su fuerte.
Ahora con trabajo y las mismas ganas de salir adelante, Javier se encuentra de lunes a sábados en la rotonda cercana al monumento al Indio en Villa Mercedes al mediodía para alegrarle y facilitarle un rico almuerzo a quienes buscan una opción barata y sabrosa.
