Ante el ataque de Israel y Estados Unidos a objetivos militares en Irán y la tensión en Medio Oriente, el Gobierno decidió este sábado elevar a un nivel “alto” la seguridad en la Argentina y reforzar los controles fronterizos. De acuerdo al comunicado de la Oficina del presidente Javier Milei, la medida también alcanza a sedes diplomáticas extranjeras, a “objetivos sensibles” y a la comunidad judía. Además, la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno, respaldó el accionar del mandatario estadounidense Donald Trump, y de su par Benjamín Netanyahu.
“El Presidente ha dispuesto elevar el nivel de seguridad a ALTO en todo el territorio nacional argentino. La medida alcanza a todos los objetivos sensibles del país, así como a la infraestructura crítica y a la comunicad judía, entre otros, con la finalidad de garantizar la integridad, la vida y la libertad de los habitantes en el territorio nacional”, se indica en el comunicado.
Y continúa: “En ese marco, por intermedio de la cartera ministerial competente, se fortalecerán, de modo preventivo, los dispositivos de protección y seguridad de los objetivos referidos, incluyendo el refuerzo de la custodia de las representaciones diplomáticas extranjeras en el país”.
Además, se confirma que el Sistema de Inteligencia Nacional (SIDE) va a “monitorear” la evolución de los hechos y cooperará con agencias internacionales con el fin de detectar posibles riesgos o amenazas a la seguridad.
En paralelo, sobre las fronteras, el Gobierno estableció el “refuerzo de los controles de ingreso y egreso al país, el aumento de la trazabilidad de los movimientos transfronterizos y la revisión de alertas tempranas en zonas consideradas sensibles”.
De este operativo participan la SIDE y el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, a través de la Dirección Nacional de Migraciones, y las Fuerzas Federales.
“El Gobierno reafirma su compromiso indeclinable con la defensa a la vida, a la libertad y al orden constitucional, y continuará adoptando todas las medidas necesarias para preservar la seguridad de los argentinos ante un escenario internacional de alta tensión”, cierra el escrito difundido en la red social X.
Por otra parte, la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno, expresó el respaldo del gobierno argentino hacia la operación estadounidense-israelí. “La Argentina valora y apoya las acciones conjuntas realizadas por los Estados Unidos de América y el Estado de Israel destinadas a neutralizar la amenaza que el régimen de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región”, introduce el comunicado.
En tanto asegura que el país “confía en que las medidas adoptadas contribuyan a restablecer condiciones de estabilidad en la región, fortalecer el régimen internacional de no proliferación nuclear y consolidar un marco de paz y seguridad duradera”.
Por otro lado, apunta contra Irán. “Pese a los reiterados esfuerzos diplomáticos de la comunidad internacional, Irán no ha desmantelado completamente su programa nuclear, no ha cesado sus actividades sensibles de enriquecimiento ni ha puesto fin al apoyo que brinda a actores armados no estatales que operan de manera desestabilizadora en distintos países de la región, lo que constituye una amenaza persistente a la paz y la seguridad internacionales”, enumera.
Tras eso, condena la represalia del régimen islámico -a través de misiles- hacia Israel, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Qatar, Arabia Saudita y Kuwait contra instalaciones norteamericanas.
“La Argentina reafirma su solidaridad con el pueblo iraní, que a lo largo de los años ha manifestado con valentía su aspiración a vivir en libertad, con pleno respeto de los derechos humanos y del derecho internacional. Finalmente, la Cancillería Argentina se encuentra coordinando con la red consular en la región, que permanece en contacto permanente con los connacionales a fin de asistirlos ante cualquier eventualidad”, concluye.
La operación
Estados Unidos e Israel lanzaron este sábado un ataque importante contra objetivos en todo Irán, y el presidente estadounidense, Donald Trump, instó al pueblo iraní a “tomar las riendas de su destino” y levantarse contra el liderazgo islámico que gobierna la nación desde 1979.
Los primeros bombardeos parecían tener como objetivo las inmediaciones de las oficinas del líder supremo de la República Islámica, el ayatollah Ali Khamenei.
“Cuando hayamos terminado, tomen el control de su gobierno. Será suyo. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones”, dijo Trump en un video en el que anunció que había “importantes operaciones de combate” en marcha.
“Durante muchos años, han pedido la ayuda de Estados Unidos, pero nunca la obtuvieron”, apuntó el mandatario republicano.
Por su parte, el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, se hizo eco de ese objetivo: “Nuestra operación conjunta creará las condiciones para que el valiente pueblo iraní tome las riendas de su destino”.
Los ataques abrieron un nuevo capítulo en la intervención estadounidense en Irán y fueron la segunda vez en ocho meses que el gobierno de Trump utiliza la fuerza militar contra la República Islámica. Además, se producen unas semanas después de que el republicano ordenara una operación militar para capturar al entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y llevarlo junto a su esposa a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcotráfico.
La operación se produjo tras el incremento de las tensiones en las últimas semanas, mientras los buques de guerra estadounidenses se dirigían a la región y Trump manifestaba que quería un acuerdo que restringiese el programa nuclear de Teherán en un momento en que el país enfrenta un creciente descontento tras una oleada de protestas a nivel nacional.
Irán respondió tal y como había amenazado durante meses: primero lanzó una oleada de misiles y drones contra Israel, seguida de ataques contra instalaciones militares estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Qatar.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores iraní afirmó que el país “no dudará” en su respuesta. Teherán sostiene que tiene derecho a enriquecer uranio y no quiere abordar otras cuestiones, como su programa de misiles de largo alcance o el apoyo que brinda a grupos armados como Hamas y Hezbollah.
