Al cumplirse ocho años de la desaparición de Norma Carrizo, su hija compartió una carta íntima que reconstruye escenas cotidianas y mantiene viva la memoria de la mujer, cuyo caso continúa siendo uno de los más sensibles para la comunidad de Comodoro Rivadavia.
El texto surgió a partir de un hecho simple pero significativo: abrir un placard que permanece intacto desde el día en que Carrizo desapareció. “Volver a abrir ese lugar que sigue igual es un dejavú emocional. Te abruma, te angustia, pero también te sorprende por los recuerdos que trae cada cosa”, relató.
Entre los objetos encontrados, un bolso guardaba el distintivo laboral de su madre. Para la autora, el hallazgo tuvo un significado especial. “Agarrar un bolso al azar y encontrar su distintivo no fue casualidad. Creo que todo tiene una razón de ser y creo en cada señal que me envía”, expresó.
En la carta, la hija recuerda la rutina diaria de Norma Carrizo, su relación con el trabajo y los detalles que marcaban su día a día. “Todavía recuerdo las veces que plastificaba ese distintivo porque lo mojaba, incluso este tiene la tinta corrida”, escribió, junto a menciones a las remeras con el logo del lugar donde trabajaba, que describía como su “segunda casa”.
También aparecen escenas familiares que permanecen intactas en la memoria. “Cuando veo su ropa puedo vernos sentadas en la cama, ella queriendo que use cada prenda, aunque no se podía porque su ropa me quedaba enorme”, señaló. A eso se suman los recuerdos de los portacosméticos siempre listos, los zapatos de repuesto en temporada alta y el sonido de sus pasos al regresar a casa.
“La rutina la tengo grabada como si la hubiese hecho ayer. Su voz la tengo guardada en el corazón, como un podcast que se reproduce a diario”, manifestó, destacando que los abrazos, los besos de buenas noches y los mensajes compartidos siguen presentes a pesar del paso del tiempo.
La autora explicó que la escritura se convirtió en una forma de sostener el vínculo. “Siempre esperaba que le escriba algo en su cumpleaños. Hoy la vida dio un giro y le escribo cartas a una madre desaparecida”, afirmó. Y concluyó: “Te esperaré en esta y en todas mis vidas”.
A ocho años de su desaparición, Norma Carrizo sigue presente en la memoria de su familia y de una comunidad que continúa reclamando verdad y respuestas, mientras el recuerdo se mantiene vivo a través de la palabra y el afecto.
