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	<title>Soberanía Económica &#8211; El Comodorense</title>
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	<description>Noticias de comodoro rivadavia y la región</description>
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		<title>El plan económico que el establishment no ve</title>
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		<pubDate>Sat, 22 Feb 2020 13:25:39 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Soberanía Económica]]></category>
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					<description><![CDATA[El cambio de rumbo y las claves de la negociación con el FMI. Los debates con el establishment y los que surgen puertas adentro del oficialismo. El peligro de olvidar lo delicado del escenario. La primera definición que adoptó el gobierno de Alberto Fernández para negociar con el FMI fue invertir la lógica habitual de...]]></description>
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<p><strong>El  cambio de rumbo y las claves de la negociación con el FMI. Los debates  con el establishment y los que surgen puertas adentro del oficialismo.  El peligro de olvidar lo delicado del escenario.</strong><a href="https://www.pagina12.com.ar/autores/651-david-cufre"></a></p>



<p><strong>La
 primera definición que adoptó el gobierno de Alberto Fernández para 
negociar con el FMI fue invertir la lógica habitual de la relación con 
el organismo</strong>. En lugar de aceptar que el Fondo Monetario imponga 
condiciones sobre la política económica que debe aplicar la Argentina 
para normalizar su situación financiera, tanto el Presidente como el 
ministro de Economía, Martín Guzmán, le transmitieron a la directora 
gerente, Kristalina Georgieva, y a la misión técnica que vino al país, 
que <strong>la estrategia para recuperar el crecimiento económico y generar 
capacidad de pago será heterodoxa y establecida por las autoridades 
nacionales</strong>. Aunque parezca una obviedad para un país que se pretende
 soberano, representa un cambio radical respecto de lo que ocurrió 
recientemente, cuando la administración de <strong>Mauricio Macri entregó el manejo de la economía a lo que se resolviera en los despachos del organismo en Washington</strong>.
 El entonces presidente asumió una posición de subordinación y se limitó
 a cumplir lo que le dictaran, como la derogación de lo que había sido 
durante tres años el plan principal de combate a la suba de precios, las
 metas de inflación, y hasta el despido del presidente del Banco 
Central, Luis Caputo, por diferencias en el manejo de la política 
cambiaria.</p>



<p><strong>El plan en march</strong>a</p>



<p> <strong>La recuperación de autonomía en la toma de 
decisiones se advierte en un amplio catálogo de medidas que se fueron 
ejecutando desde el 10 de diciembre</strong>: los controles a la fuga de 
capitales, el encarecimiento del dólar a través del impuesto PAIS, los 
topes a las tasas de interés bancarias, el resguardo de la industria 
nacional frente a la competencia de importaciones desleales, el 
congelamiento de tarifas, combustibles y prepagas, los bonos para 
jubilados y la seguridad social, los aumentos salariales por decreto, la
 tarjeta alimentaria y la doble indemnización por despido, entre otras. </p>



<p> <strong>Esos
 ejes estructurales le dan forma al plan económico en marcha, basado en 
la recuperación de los sectores productivos, el empleo y el mercado 
interno</strong>, con enunciada vocación exportadora y de apuesta al desarrollo mediante la educación y la ciencia, más allá de que <strong>los
 voceros del establishment solo puedan asociar la idea de un plan 
económico con las planillas de Excel del ajuste fiscal y la quita de 
derechos para las mayorías populares</strong>. Como el camino ahora no es 
ese, machacan con la muletilla de que no hay plan, con la impunidad de 
mostrarse ajenos al modelo que abrazaron los últimos cuatro años. </p>



<p><strong>El debate en el oficialismo</strong></p>



<p> Puertas adentro, <strong>la velocidad y la intensidad con que se avanza en el nuevo rumbo es motivo de debate en el oficialismo y entre sus votantes</strong>.
 El ajuste sobre una cuarta parte de los jubilados para favorecer a más 
de la mitad y a los titulares de asignaciones es un ejemplo. <strong>“Empezar
 por los más vulnerables para llegar a todos”, es la promesa del 
Gobierno, que pide paciencia mientras se atienden las urgencias y se 
avanza con la reestructuración de la deuda</strong>. Un resultado exitoso de 
ese proceso, anticipan, liberará hasta 1,2 billones de pesos, el 20 por 
ciento de las partidas del presupuesto nacional, para compensar a 
quienes hoy les toca esperar. Las apelaciones a que Néstor Kirchner hizo
 lo mismo y luego Cristina Kirchner lo pudo profundizar no terminan de 
convencer a otros oficialistas más escépticos. <strong>Consideran que hay 
sectores poderosos de la economía que no están haciendo un aporte 
equivalente al esfuerzo que se pide a una porción de los jubilados</strong>. 
Las marchas y contramarchas en algunos anuncios, como ocurrió en su 
momento con la propia suspensión de la desastrosa fórmula de movilidad 
de Macri y Pichetto, o esta semana en torno al descongelamiento de 
tarifas o el eventual debate de la edad jubilatoria, elevan los 
resquemores en ese sector. </p>



<p> El tiempo dirá si esas diferencias se profundizan o tienden a cerrarse, también en función de lo que haga el Gobierno. <strong>Lo que no deben perder de vista unos y otros es que enfrente está el proyecto neoliberal</strong>, así como tampoco hay que olvidar que hoy se opera en un escenario muy delicado, producto de la pesada herencia M.</p>



<p><strong>Las aternativas con el Fondo</strong></p>



<p>
 Para resguardar los espacios de autonomía conquistados estos dos meses 
será crucial cómo se resuelva la negociación con los acreedores privados
 y, especialmente, con el FMI. <strong>La declaración del organismo de que la
 deuda no es sostenible es, al mismo tiempo, una confesión, ya que el 
Fondo fue participe central de la fiesta de endeudamiento que generó el 
macrismo</strong>. Es un buen punto de partida para poner sobre la mesa 
cuando se discuta cómo seguir la relación. Una posibilidad es que las 
autoridades del FMI propongan un nuevo acuerdo bajo el formato de lo que
 se denomina Programa de Facilidades Extendidas, que es un convenio de 
hasta diez años con estrictas metas fiscales y cualitativas, como las 
remanidas reformas de jubilaciones y de flexibilización laboral. Si esa 
fuera la condición para postergar los vencimientos fuertes que operan 
desde el año que viene, la Argentina quedaría encajada en una trampa 
difícil de superar. </p>



<p> Economistas del Gobierno ya han expresado 
anteriormente su rechazo a esa posibilidad, como la actual titular de la
 AFIP, Mercedes Marcó del Pont, quien sostuvo en un documento de la 
Fundación de Investigaciones para el Desarrollo que <strong>el país debería 
lograr una refinanciación de la deuda con un nuevo préstamo stand-by, 
con plazos de pago extendidos, menores exigencias fiscales y sin 
requerimientos de transformaciones estructurales regresivas</strong>.</p>



<p><strong>De Trump a la China</strong></p>



<p> La flexibilidad que por ahora muestra la nueva conducción del 
FMI bajo la dirección de Georgieva también encuentra razones 
geopolíticas. <strong>El gobierno de Donald Trump asumió el costo de financiar la campaña electoral de Macri y perdió</strong>.
 Poner ahora a la Argentina contra las cuerdas podría conducir al 
Gobierno a buscar apoyo en otras potencias, como China y Rusia, 
ampliando su influencia en la región. Fernández también visitó a líderes
 europeos y al papa Francisco para fortalecer la base de sustentación. 
Ese trabajo parece arrojar resultados virtuosos, en función de la 
declaración que emitió el FMI esta semana.</p>



<p> Los acreedores 
privados también lo observan. El especialista Santiago López Alfaro, 
socio de Delphos Investment, destaca que la negociación con los grandes 
fondos tenedores de títulos argentinos, como Templeton, Black Rock o 
Pimco, entre otros, será más fluida con el respaldo del FMI, dado que 
ellos mismos pidieron la intervención del organismo en su momento cuando
 el desgobierno de Macri conducía al país directo hacia el default.</p>



<p>
El desendeudamiento de la Argentina fue una
política de Estado durante los primeros doce años del kichnerismo. <strong>El resguardo de la soberanía económica
probó ser la estrategia que arroja mejores resultados</strong>, una enseñanza que el
actual Gobierno se muestra dispuesto a defender.&nbsp;</p>
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