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	<title>Macabro &#8211; El Comodorense</title>
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	<description>Noticias de comodoro rivadavia y la región</description>
	<lastBuildDate>Sun, 09 Oct 2022 12:59:10 +0000</lastBuildDate>
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	<title>Macabro &#8211; El Comodorense</title>
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		<title>Asesinó a dos de sus hijos recién nacidos y su marido halló los cuerpos en la heladera de la casa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[redaccion]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 09 Oct 2022 12:56:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[El horror fue descubierto, cuando Veronique Courjault estaba de viaje. El terrible relato del hombre en el momento de abrir la puerta del freezer. La mujer fue condenada a 8 años de prisión y salió en libertad en 2017. En ese momento rehizo su vida con su pareja y sus dos hijos mayores La vida...]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p> <strong>El horror fue descubierto, cuando Veronique Courjault estaba de viaje. El terrible relato del hombre en el momento de abrir la puerta del freezer. La mujer fue condenada a 8 años de prisión y salió en libertad en 2017. En ese momento rehizo su vida con su pareja y sus dos hijos mayores </strong></p>



<p>La vida de la&nbsp;<strong>familia francesa Courjault&nbsp;</strong>cambió para siempre por tres kilos de pescado. Ese pequeño detalle hizo que Jean-Louis descubriera un mundo de horror secreto que escondía Veronique, su pareja, en la heladera de su cómoda casa de Seúl, Corea del Sur.</p>



<p><strong>El 23 de julio de 2006</strong>, el hombre estaba solo en la capital coreana, mientras su esposa y sus dos hijos pasaban unas vacaciones en Francia. Jean-Louis recibió un regalo de su profesor de idioma para paliar la soledad. Le llevó tres kilos de caballa para una receta de comida oriental que le había pasado un compañero de trabajo. “Abrí el frizer de mi casa que tenía muchos cajones” dijo el ingeniero automotriz. Un gesto cotidiano que le cambiaría la vida para siempre.</p>



<p><strong>El relato del horror</strong></p>



<p><strong>Jean-Louis Courjault relata su descubrimiento de “bebés congelados”.&nbsp;</strong>Estaba solo en un enorme departamento de 250 metros cuadrados, en un país lejano, sin familia, sin amigos. Véronique Courjault lo escucha, sentada en el banquillo de los acusados, con los rasgos demacrados y las ojeras, tras una primera noche tras las rejas. “Abro el primer cajón, era un lío que no me gustaba, quería juntar las caballas, quería organizar todo esto, abro el segundo cajón igual, el tercero igual, abro el cuarto… “. La voz se quiebra, Jean-Louis Courjault, de repente, lucha por encontrar las palabras para narrar el horror que sintió. El escalofrío recorriendo su cuerpo. Había hallado a dos de sus hijos recién nacidos asesinados por su esposa. Aún no sabía que eran sus hijos.</p>



<p>El hombre continuó con el relato ante el estupor del Tribunal. “Hay algo envuelto en una toalla, abro, veo una mano… Vuelvo a empezar, primer cajón, segundo cajón, tercer cajón, cuarto cajón, quinto cajón… Veo en el quinto un segundo bolso, abro y también es un bebé”.</p>



<p>Son las 11:30 de la mañana en Seúl y las 4.30 de la madrugada en París.<strong> Veronique duerme sin saber el horror que se había destapado en la casa familiar de Corea del Sur. </strong>Jean-Louis continuó con su relato en el Tribunal. “Me siento en la sala de estar, no sé qué hacer, tengo que llamar a la policía, pero no sé su número, apenas puedo decir mi dirección, no puedo decir bebés, no sé no sé decir frizer… estoy atascado”. El recuerdo se detiene en esos detalles que quedarán para siempre grabados en el cerebro del esposo de la asesina. El hombre entonces llamó a un compañero de trabajo coreano que se encargó de avisar a la policía.</p>



<p><strong>El relato del horror</strong></p>



<p><strong>Jean-Louis Courjault relata su descubrimiento de “bebés congelados”.&nbsp;</strong>Estaba solo en un enorme departamento de 250 metros cuadrados, en un país lejano, sin familia, sin amigos. Véronique Courjault lo escucha, sentada en el banquillo de los acusados, con los rasgos demacrados y las ojeras, tras una primera noche tras las rejas. “Abro el primer cajón, era un lío que no me gustaba, quería juntar las caballas, quería organizar todo esto, abro el segundo cajón igual, el tercero igual, abro el cuarto… “. La voz se quiebra, Jean-Louis Courjault, de repente, lucha por encontrar las palabras para narrar el horror que sintió. El escalofrío recorriendo su cuerpo. Había hallado a dos de sus hijos recién nacidos asesinados por su esposa. Aún no sabía que eran sus hijos.</p>



<p>El hombre continuó con el relato ante el estupor del Tribunal. “Hay algo envuelto en una toalla, abro, veo una mano… Vuelvo a empezar, primer cajón, segundo cajón, tercer cajón, cuarto cajón, quinto cajón… Veo en el quinto un segundo bolso, abro y también es un bebé”.</p>



<p>Son las 11:30 de la mañana en Seúl y las 4.30 de la madrugada en París.<strong> Veronique duerme sin saber el horror que se había destapado en la casa familiar de Corea del Sur. </strong>Jean-Louis continuó con su relato en el Tribunal. “Me siento en la sala de estar, no sé qué hacer, tengo que llamar a la policía, pero no sé su número, apenas puedo decir mi dirección, no puedo decir bebés, no sé no sé decir frizer… estoy atascado”. El recuerdo se detiene en esos detalles que quedarán para siempre grabados en el cerebro del esposo de la asesina. El hombre entonces llamó a un compañero de trabajo coreano que se encargó de avisar a la policía.</p>



<p>El fiscal interrumpe el relato del hombre en el estrado y lo intenta acorralar.</p>



<p>&#8211; ¿Por qué no se le ocurrió llamar a su esposa?</p>



<p>El hombre con los ojos colorados de tanto llorar no dudó ni un segundo.</p>



<p>&#8211; Era de noche en Francia,&nbsp;<strong>Vero estaba en casa de su hermana Jocelyne</strong>, no tenía su número, habría tenido que llamar a Monique y Robert (los padres de Véronique Courjault), eso los habría preocupado. Y luego, de todos modos, yo quería solucionar el problema, no molestar a Veronique.</p>



<p>M. Kim, un exmilitar que combatió en la guerra de Vietnam trabajaba como guardia nocturno en el edificio de los Courjault. Estaba de turno la noche que desató el horror. “Estaba como loco y me gritó un poco en inglés y un poco en coreano: ´venga rápido, le tengo que mostrar algo´”. Kim siguió al hombre hasta su casa y, una vez frente al frizer, Jean Louis abrió la puerta de la heladera y algunos cajones inferiores, el cuarto y el quinto.</p>



<p>“Entonces me muestra el contenido y me dijo: ´¡Fíjese, hay dos bebés! Two babies´”, recordó M. Kim, quien en su relato agregó que al principio pensó que eran cuerpos de pollos.</p>



<p><strong>La confesión de Veronique</strong></p>



<p>Jean-Louis Courjault no aceptará lo inimaginable hasta tres meses después de haber encontrado a los bebés en el frizer. El 12 de octubre de 2006 su mujer confiesa bajo custodia policial y le cuenta todo a su marido. El caso estalla en la prensa francesa y Veronique es nombrada como “la mamá sin alma”. Luego, Veronique también reveló que <strong>ya había matado a otro de sus hijos recién nacido en 1999</strong>, cuando todavía vivían en Francia y que quemó su cuerpo. En ese momento, el hombre la abrazó y le dijo al oído: “Te sigo queriendo. Sé fuerte, estoy con vos”.</p>



<p>Antes, ella intentó ocultar su doble vida como madre asesina. Así lo contó ante los tribunales en el juicio: “Recibí una llamada telefónica de Jean-Louis cuando estaba en casa de mi hermana.&nbsp;<strong>Quedé en shock y al mismo tiempo aliviada.</strong>&nbsp;Estaba sin aire, no sabía cómo decirle que los del frizer eran mis hijos. Jean-Louis estaba lejos, me hablaba de la policía, el ADN, las bolsas de plástico, cosas tan ajenas a esto que sentía“.</p>



<p>En cada declaración policial, Veronique parecía todo el tiempo al borde del colapso nervioso. “Tuvimos que esperar tres días para que Jean-Louis volviera a casa, para que estuviéramos solos, uno frente al otro.&nbsp;<strong>Llegó molesto, conmocionado, pero yo en ese momento no lo pude confesar”.</strong></p>



<p>Luego rompe las reglas del juicio y le habla directamente a su pareja que la mira desde el costado del estrado: “Casi te lo digo esa primera noche, pero no pude. No tuve las fuerzas para hacerlo”. Mientras termina la frase, Veronique mira a su esposo directo y se larga a llorar. Tuvieron que suspender el resto de su declaración de ese día.</p>



<p><strong>Antes de su confesión Veronique dio vueltas para intentar confundir a los investigadores.</strong>&nbsp;Al principio, dijo que los dos bebés eran gemelos, antes de reconocer que nacieron con un año de diferencia, en 2002 y luego en 2003. Dijo que los estranguló. Sin embargo, la autopsia sobre los cuerpos de los recién nacidos revelará que fallecieron asfixiados. “Decir, por ejemplo, que eran gemelos, era aferrarse a una parte de la verdad para decir lo esencial. Siempre necesito anclarme en una parte de la realidad para ir más allá”, argumentó la madre asesina cuando ya estaba en la cárcel. .</p>



<p>Veronique también le dirá a la policía que había decidido matar a sus bebés&nbsp;<strong>“tan pronto como supo que estaba embarazada”.&nbsp;</strong>Así, apenas la mujer se hizo el test ya rondaba en su cabeza el final de ese feto que llevaba dentro de su cuerpo. “Claro que sabía que estaba embarazada, claro que sabía que los iba a matar. Pero creo que fue mucho más complejo que eso, mucho más complicado”, recordó ante los Tribunales.</p>



<p><strong>La mujer ante los tribunales exculpó a su marido, quizás el punto aún oscuro del caso.</strong>&nbsp;“Es cierto, quedé embarazada en 2002 y 2003, sin que nadie se diera cuenta. Mi marido nunca supo nada. Mi panza no era grande. Disimulaba mis curvas con ropa amplia. Una noche, sentí contracciones, mientras dormía al lado de mi marido. Fui al baño y tomé anti-espasmódicos, y se calmaron. Me volví a acostar. Jean Louis no se dio cuenta de nada”.</p>



<p>“No pensé en abortar, después era demasiado tarde. Sentía cierto poder al ser capaz de dar vida y muerte a mis hijos”, es una de las partes de la confesión de Veronique que más sorprendió por la sinceridad a los investigadores policiales que siguieron su caso.</p>



<p>Pero sus partos clandestinos resultan poco factibles, teniendo en cuenta que su marido pasaba casi todas las noches en su casa, junto a ella y a sus otros dos hijos mayores, Nicolás (11) y Jules (10), a los que&nbsp;<strong>Veronique iba a buscar al colegio, todos los días a las cuatro de la tarde.</strong></p>



<p>En su declaración ella culpa a la “suerte” para seguir adelante con su embarazos en secreto. Para salvar a su pareja, Veronique indicó que “las últimas contracciones de cada parto llegaron en ocasiones en las que ella estaba sola en su casa”.</p>



<p><strong>Veronique dio a luz a tres niños en el baño, ella misma cortó el cordón umbilical y escuchó sus primeros gritos.</strong>&nbsp;Acto seguido, apretó fuerte y esperó a que el pequeño cuerpo no se sacuda más por espasmos. Ella misma habría sido la hacedora y única espectadora de una tragedia que perpetró tres veces a lo largo de cuatro años: en 1999, 2002 y 2003.</p>



<p><strong>El primer crimen de Veronique</strong></p>



<p>Veronique mató por primera vez a uno de sus hijos recién nacidos en 1999. La familia Courjault vivía en Villeneuve-la-Comtesse, un pequeño pueblo de la campiña francesa de setecientos habitantes. Sólo una vecina recordó tras el estallido del caso de&nbsp;<strong>“la mamá sin alma”</strong>&nbsp;que la mujer le anunció la llegada de un tercer hijo. La única del pequeño pueblo, el resto no notó nada y describieron a la asesina como “simpática y muy cuidadosa con sus dos hijos”.</p>



<p><strong>Genevieve Courjault, la madre de Jean-Louis</strong>, recuerda un detalle particular de la boda de Veronique y su hijo. “Tuvimos dificultad para encontrarle un vestido de novia, porque estaba embarazada de su primer hijo y ella no quería que se notara”.</p>



<p>Todo indica que el año de inflexión fue 1999, cuando su marido se quedó sin trabajo y ella comienza a elucubrar su macabro proyecto: no volver a ser madre nunca más. Pero en septiembre de 2002 y en diciembre de 2003, Veronique lo hizo otra vez: en ambas ocasiones estranguló a sus hijos y los colocó en el frizer al alcance de toda su familia.</p>



<p>Los psiquiatras y abogados no terminan de entender qué la llevó a asumir tal riesgo. Quería guardarlos con ella, eso quiere decir que los quería, fue la explicación de uno de los abogados que defiende a Veronique.</p>



<p><strong>El veredicto</strong></p>



<p>Un día antes de la sentencia dictado por la Corte de Indre-et-Loire, un departamento francés localizado en el Centro del país, la acusada se encontraba en la sala de audiencias vestida con una blusa a cuadros azul marino y blanco mientras escuchaba los argumentos de defensa de sus abogados..&nbsp;<strong>Sus representantes habían pedido “una pena de esperanza y no de desesperanza”</strong>, frente a la posibilidad de una pena de 10 años o la cadena perpetua.</p>



<p>Desde el verano de 2006, el caso de los bebés congelados era revisado por el Procurador de la República de Tours, una ciudad enclavada dentro del departamento de Indre-et- Loire, y la historia de Courjault era contada por los medios. Su pareja decía desconocer que su esposa resguardaba los bebés congelados en un refrigerador. Su marido escapaba al delito de complicidad en estos infanticidios gracias a que su mujer aseguraba que él no conocía sus embarazos.<br></p>



<p>Así estos asesinatos cometidos en el país asiático no escapaban a la hipótesis de un caso de negación de embarazo,<strong>&nbsp;una patología estudiada por la psiquiatría francesa y en la que la mujer no se reconoce embarazada psicológicamente.</strong></p>



<p>Los padres de esta mujer, la señalaban como una buena estudiante, su marido la apoyaba en todo momento y sus dos hijos adolescentes en esos momentos de acoso mediáticos eran mantenidos alejados, pero estarían afectados por la situación que vivía su familia.&nbsp;<strong>Fue condenada finalmente a 8 años de prisión por un jurado compuesto solamente por hombres.</strong></p>



<p>Veronique Courjault vivió en una celda de hierro y cemento. Estuvo los 8 años aislada para impedir que sea maltratada por las otras detenidas de la cárcel de Orleáns, que aborrecen a quienes hayan cometido cualquier delito de hostigamiento o maltrato contra sus propios hijos. En la cárcel empezó terapia y tras quedar en libertad siguió en tratamiento, mientras sigue en pareja con Jean-Louis. Cada tanto se repite las palabras que escuchó de su abogado el día que la condenaron. “Es una mujer que cometió tres crímenes, no es un monstruo”.</p>



<p><br></p>



<p><br></p>
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		<title>Descubren restos de bebé devorados por perros</title>
		<link>https://www.elcomodorense.net/descubren-restos-de-bebe-devorados-por-perros/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[redaccion]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Jul 2022 00:18:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Últimas Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[El macabro hallazgo se produjo en un barrio humilde de Cipolletti, donde a un vecino le llamó la atención la actitud de varios perros en plena madrugada. Un vecino de un humilde barrio de Cipolletti, ciudad del noroeste de Río Negro que linda con Neuquén capital, realizó este sábado un macabro hallazgo: restos desmembrado de...]]></description>
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<h5><strong>El macabro hallazgo se produjo en un barrio humilde de Cipolletti, donde a un vecino le llamó la atención la actitud de varios perros en plena madrugada.</strong></h5>



<p></p>



<p>Un vecino de un humilde barrio de Cipolletti, ciudad del noroeste de Río Negro que linda con Neuquén capital, realizó este sábado un macabro hallazgo: restos desmembrado de un bebé.</p>



<p>Todo ocurrió en el Barrio Obrero B de la mencionada ciudad rionegrina, donde a un vecino le llamó la atención que varios perros estuviesen comiendo en un lugar preciso y al acercarse hizo el terrible descubrimiento.</p>



<p>Durante la madrugada de este sábado, el hombre observó la conducta extraña de los animales en el patio trasero de una de las viviendas del mencionado barrio y así hizo dio con los restos desmembrados de un bebé aparentemente recién nacido.</p>



<p>Tras la denuncia, en el lugar trabaja el Gabinete de Criminalística junto con los fiscales Ibáñez y Camporesi, mientras los restos recolectados son trasladados a la Morgue Judicial de General Roca.</p>
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		<title>Mató y violó a 33 jóvenes y nenes: Pogo, el payaso asesino que enterraba a sus víctimas en el fondo de su casa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[dnucera]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 29 Jul 2022 18:16:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[virales]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[Sus vecinos y conocidos de Chicago, EE.UU., lo respetaban por su dedicación al trabajo y sus buenos tratos. Nadie sospechaba de él hasta que un policía hizo bien su trabajo. Su ejecución demoró 14 años (y un par de horas). Sus últimas tres palabras fueron despectivas: “¡Bésame el trasero!”. Había tenido una actitud apacible hasta...]]></description>
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<p><strong>Sus vecinos y conocidos de Chicago, EE.UU., lo respetaban por su dedicación al trabajo y sus buenos tratos. Nadie sospechaba de él hasta que un policía hizo bien su trabajo. Su ejecución demoró 14 años (y un par de horas).</strong></p>



<p>Sus últimas tres palabras fueron despectivas: “¡Bésame el trasero!”. Había tenido una actitud apacible hasta ese momento pero la cercanía del final acaso lo haya inundado de desapego y antipatía. No tenía ningún remordimiento. Poco después, el condenado estaba atado a la camilla ya inconsciente. Se había levantado la persiana y los testigos, detrás de un vidrio, observaron cómo le suministraron el líquido de la primera de las tres inyecciones y&nbsp;<strong>esperaron el momento en que la muerte se lo llevara de una buena vez</strong>. Los testigos dijeron que al comenzar vieron a Gacy respirar profundamente una vez y luego quedarse inmóvil. Pero algo pasó entonces. Los técnicos se reunieron como para hablar en secreto mientras un guardia volvía a levantar la persiana para que los testigos ya no vieran. ¿Qué estaba pasando? La muerte se había retrasado.</p>



<p>Para su ejecución, John Wayne Gacy, alias&nbsp;<strong>“Pogo, el payaso asesino”</strong>, había sido llevado en helicóptero desde el Centro Correccional de Menard, en el sur del estado de Illinois, donde estuvo&nbsp;<strong>encarcelado durante catorce años</strong>, hasta la Penitenciaría de Stateville, en las afueras de Chicago, donde se ejecutaría la pena capital por inyección letal. Cuando llegó a su último destino en este mundo, se lo vio animado, locuaz, hasta discutiendo las posibilidades del equipo de beisbol de Chicago. Con un extraño entusiasmo, solicitó los platos para su última cena: pollo frito, camarones fritos, papas fritas y frutillas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/FAVFB7eqY1V9i3BucQOskNX2V2c=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/JQ67SF6HCNF67BSXQ2LF6EFXUE.jpg" alt="John Wayne Gacy durante el juicio en su contra."/><figcaption>John Wayne Gacy durante el juicio en su contra.</figcaption></figure>



<p>El tipo estaba muy tranquilo. No parecía alguien a quien le quedaban unas pocas horas de vida. No hablaba de la ejecución ni de su muerte sino que, por el contrario, buscaba la compañía y la conversación con los demás, buscaba agradar, aunque el ánimo de los personas que lo fueron a ver era sombrío. Lo visitaron algunos vecinos del barrio, que, en la privacidad de la prisión, demostraron que&nbsp;<strong>lo querían mucho y no podían disimular su congoja</strong>, sentimiento que se guardaban muy bien cuando estaban en público. En cambio entre los fiscales el ambiente era alegre, hasta chistoso. William Kunkle, el fiscal en jefe que logró la condena a muerte de Gacy, participó con otros abogados de una&nbsp;<strong>cena de celebración</strong>. Una parrillada.</p>



<p><strong>La demora en la ejecución de Pogo, el payaso asesino</strong></p>



<p>Kunkle fue el primero en informarse sobre el momentáneo retraso en la ejecución del asesino más notorio de Illinois. ¿Por qué habían bajado la persiana? Lo que había ocurrido fue que los verdugos cometieron un<strong>&nbsp;error de procedimiento</strong>. La segunda de las tres drogas que debían matar a Gacy dejó de fluir y debieron cambiar el tubo de plástico de una vía intravenosa del brazo derecho. ¿Por qué dejó de fluir? ¿Por qué había grumos?</p>



<p>Para matar a un condenado a muerte por inyección letal se utilizaban&nbsp;<strong>tres fármacos</strong>. Primero se administraba el tiopental sódico para inducir la anestesia y la pérdida de conciencia; después el bromuro de pancuronio, que ocasionaba una parálisis de los músculos del aparato respiratorio, detenía la respiración y provocaba asfixia; y finalmente el cloruro potásico, que causaba paro cardíaco. Habitualmente, la muerte se producía entre siete y diez minutos luego de la finalización de la administración de las drogas. El problema con Gacy se produjo entre el suministro del tiopental sódico y el siguiente elemento, el bromuro de pancuronio.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/cCIVxOaP25gIPwj-Iq96GHRw2oE=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/HF2G3FNZ6JG3NK4QUFUGKRQJ3E.jpg" alt="John Wayne Gacy a la espera de su ejecución."/><figcaption>John Wayne Gacy a la espera de su ejecución.</figcaption></figure>



<p>El fiscal quiso una explicación detallada y se la dieron. Hay una bomba de infusión (que en 1987 Illinois pagó 24.900 dólares) que administran estos fármacos y al parecer&nbsp;<strong>el técnico a cargo se apuró&nbsp;</strong>y permitió que parte del primer fármaco, el tiopental sódico, se mezclara con parte del segundo fármaco, el bromuro de pancuronio.</p>



<p>Como son dos sustancias diferentes en su composición, se formaron sólidos grumos, que obstruyeron las vías intravenosas. Los antestesiólogos consultados luego dijeron que para evitar que esto sucediera se debía enjuagar la línea entre los químicos con una solución salina pura. Como los técnicos de la prisión no enjuagaron la línea antes de comenzar con el bromuro de pancuronio, o no la enjuagaron lo suficiente, se produjo una&nbsp;<strong>obstrucción</strong>.</p>



<p>Entre una cosa y otra, tardaron diez minutos en cambiar el tubo. Se volvió a subir la persiana para que los testigos, entre ellos doce periodistas, presenciaran el final. El segundo componente, el relajante muscular, el bromuro de pancuronio, ya circulaba por el organismo y detuvo la respiración de Gacy. La tercera droga, el cloruro de potasio, completó la ejecución al detener el corazón.&nbsp;<strong>Fue declarado muerto a las 12:58</strong>. Tenía cincuenta y dos años. Había sido condenado en 1980 por la violación y el asesinato de 33 jóvenes y nenes. A muchos de ellos, los enterró en su propia casa.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/1vo2KiImK7oNM2OzEnOWiCkV-a8=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/VCVX6KB4WNFDLDOETJOHR5G5A4.jpg" alt="John Wayne Gacy, alias “Pogo, el payaso asesino”."/><figcaption>John Wayne Gacy, alias “Pogo, el payaso asesino”.</figcaption></figure>



<p>De la autopsia de Gacy participó como ayudante la psiquiatra Helen Morrison. Ella había pasado entrevistado al “payaso asesino” muchas veces en los últimos catorce años. Había escuchado sus ataques de ira, sus elogios, sus mentiras, sus jactancias, sus explicaciones y sus evasivas. Ahora estaba allí para llevarse el cerebro de Gacy. Morrison había acordado que se examinaría en nombre de la ciencia para ver si había algo (tumores, cicatrices, enfermedad) que lo hiciera anormal. Cuando terminó la autopsia, Morrison condujo hasta su casa con el cerebro de Gacy en un frasco de vidrio en el asiento del acompañante de su Buick. Contrató un patólogo para hacer las pruebas y esperó algunas semanas. Al fin le llegó un correo urgente a su oficina. Lo abrió con ansiedad. Una sola línea estaba escrita. Decía: “<strong>Cerebro normal</strong>”.</p>



<p>Helen Morrison todavía tiene el cerebro de John Wayne Gacy en el sótano de su casa de tres pisos, dentro de una bolsa de plástico más allá de las bicicletas de sus hijos y los palos de hockey. Según ella está bien conservado y a la espera de que algún día el ADN u otros avances científicos puedan conducir a obtener una respuesta de por qué hay personas que hacen&nbsp;<strong>cosas tan terribles e inhumanas</strong>&nbsp;como Gacy. Es uno de los tantos médicos en los Estados Unidos que siguen la falsa creencia, que corre libremente en ese país, de que la medicina puede explicar actos criminales insoportables.</p>



<p><strong>Pogo, el payaso asesino</strong></p>



<p>John Wayne Gacy nació el 17 de marzo de 1942 en Chicago. Fue el segundo de los tres hijos de John Wayne Gacy Senior y de Marion Elaine Robinson. Su gran problema de chico fue que su padre, del mismo nombre, lo quisiera. Era un hombre&nbsp;<strong>alcohólico, que insultaba y le pegaba a sus hijos</strong>&nbsp;mientras él buscaba por todos los medios de agradarle. Jamás lo logró. Su papá murió el día de Navidad de 1965.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/pAB0J5O0BK0AFy3_GEnKnXPqr1w=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/HHNDMWMPJBATRPOKRGNRPISABQ.jpg" alt="Carole Hoff, la segunda esposa de John Wayne Gacy."/><figcaption>Carole Hoff, la segunda esposa de John Wayne Gacy.</figcaption></figure>



<p>John fue a cuatro escuelas diferentes y&nbsp;<strong>jamás terminó sus estudios</strong>. Se mudó a Las Vegas. Trabajó como conserje pero a los pocos meses regresó. Logró completar un curso de negocios y descubrió que era un gran vendedor, capacidad que él jamás pensó que tenía. En poco tiempo, se convirtió en administrador de un comercio de ropa masculina. Con la bonanza económica, vino también su casamiento con Marilyn Myers, una joven de familia acomodada, con quien<strong>&nbsp;tuvo dos hijos</strong>. El matrimonio duró hasta que John fue arrestado y condenado en 1969 por obligar a un empleado a realizar actos homosexuales. Cuando lo sentenciaron, Marilyn le pidió el&nbsp;<strong>divorcio</strong>. Tan enojado se puso John que le dijo que no la quería volver a ver, que en adelante a ella y a los dos nenes los consideraría muertos.</p>



<p>Después de cumplir 18 meses preso, Gacy obtuvo la libertad condicional en 1971 y regresó a Chicago. Empezó a trabajar como contratista de construcción. En julio de ese año&nbsp;<strong>se volvió a casar.</strong>&nbsp;Su nueva esposa se llamaba Carole Hoff y recientemente se había divorciado. Con la ayuda de su madre, la pareja se mudó a Des Plaines, una ciudad a treinta y cinco kilómetros de Chicago. En febrero de 1971, Gacy fue acusado de intento de violación de un joven pero la denuncia no prosperó porque la víctima no se presentó a ratificarla. A pesar de este incidente, que no tuvo trascendencia, los vecinos y comerciantes de Des Plaines consideraban a Gacy como un hombre de negocios&nbsp;<strong>inteligente e inescrupuloso</strong>, que a veces contrataba a chicos de la escuela secundaria para reducir sus costos y ganar contratos.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/YxhHmJcYyqj4qWHixySVhVcB6nQ=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/MFDPXC6TOVA75NIJ4SMI7OPUSY.jpg" alt="Algunas víctimas de “Pogo, el payaso asesino”."/><figcaption>Algunas víctimas de “Pogo, el payaso asesino”.</figcaption></figure>



<p>Su negocio creció. Por otra parte, organizaba fiestas callejeras para amigos y vecinos;&nbsp;<strong>se vestía como payaso y entretenía a los chicos en hospitales locales</strong>. También incursionó en política destacándose entre los demócratas de su distrito electoral.&nbsp;<strong>Nadie sabia que había secuestrado, violado y asesinado&nbsp;</strong>a Timothy McCoy, de dieciocho años, el 3 de enero de 1972</p>



<p><strong>Empleados desaparecidos</strong></p>



<p>John Butkovich, de diecisiete años, un exempleado de Gacy, desapareció en julio de 1975. Había dejado su trabajo luego de una discusión con Gacy por pagos atrasados. Los padres de joven le dijeron a la Policía que desconfiaban de su expatrón pero la Policía no lo investigó y la desaparición de Butkovich quedó sin resolver. En marzo de 1976, Carole le pidió el&nbsp;<strong>divorcio</strong>. Según confiaría, llegó un momento en que se sintió abrumada pues no podía soportar el&nbsp;<strong>cambiante estado de ánimo</strong>&nbsp;de su marido. Ya no tenían vida sexual; él se hacía el desentendido cuando ella encontraba en la casa billeteras con fotografías e identificación pertenecientes a muchachos; hasta la exasperación que le provocaba la extraña obsesión de su marido por las<strong>&nbsp;revistas homosexuales</strong>. La pareja no tuvo hijos.</p>



<p>No pasaron muchos meses desde su divorcio cuando otro empleado de Gacy, Gregory Godzik, desapareció. Sus padres pidieron también que investigaran a Gacy, una de las últimas personas que había visto al chico, de 18 años. En ningún caso, la policía indagó ni descubrió sus antecedentes penales. En enero de 1977, John Szyc, de 19 años, un conocido de Butkovich y Godzik, desapareció. Ese año, John Gacy, a veces disfrazado como payaso,&nbsp;<strong>torturaría, violaría y estrangularía a nueve jóvenes.</strong>&nbsp;Todos ellos fueron&nbsp;<strong>enterrados en algún lugar de su casa</strong>, ubicada en West Summerdale Avenue 8213.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/mVL6ClpljgMyJ9hWUhr_Ryw4-Hw=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/XDMRLT3U75D73OKJVG6YC4UVCA.jpg" alt="La casa donde vivía Pogo, el payaso asesino y donde enterró a sus víctimas."/><figcaption>La casa donde vivía Pogo, el payaso asesino y donde enterró a sus víctimas.</figcaption></figure>



<p>Robert Piest, un chico de 15 años, desapareció el 11 de diciembre de 1978 de la farmacia Des Plaines donde trabajaba después de la escuela. Justo antes de desaparecer, Piest le dijo a un compañero de trabajo que iría a una casa al final de la calle para hablar con “un contratista” sobre un trabajo. Gacy había estado en la farmacia esa noche discutiendo un trabajo de remodelación con el dueño. Los padres del joven le pidieron al teniente Joseph Kozenczak, como tantos otros padres lo habían pedido antes, que investigaran a Gacy, que, después de todo, era el contratista de la casa al final de la calle al que iba a ver su hijo. Gacy negó haber hablado con Piest cuando Kozenczak, lo interrogó. Pero al menos se preocupó por verificar los antecedentes de Gacy y&nbsp;<strong>descubrió que había cumplido condena por sodomía.</strong></p>



<p><strong>Indicios sospechosos</strong></p>



<p>Kozenczak obtuvo una orden de registro de la casa de Gacy. El 13 de diciembre encontraron varios indicios sospechosos: un anillo de graduación de secundaria de 1975, licencias de conducir para otras personas, esposas, una jeringa, ropa demasiado pequeña para Gacy, y un recibo con foto de la farmacia donde trabajaba Piest. Ahora tenía una prueba de que Robert Piest había estado en la casa de Gacy e intuía que lo más probable es que estuviera muerto, aunque no podía arrestarlo por asesinato.&nbsp;<strong>Dos policías lo seguían donde fuera</strong>.</p>



<p>Una semana después de la desaparición del chico,&nbsp;<strong>Gacy comenzó a derrumbarse</strong>. Tenía ojeras, no se afeitaba, conducía su automóvil a gran velocidad y sin rumbo. Estaba tan “ido” que invitó a los policías que lo vigilaban a visitar su casa. Al entrar, el oficial Roberto Schulz hizo un gesto de desagrado por el&nbsp;<strong>olor nauseabundo</strong>&nbsp;que inundaba el lugar. Su experiencia le indicaba que se trataba de la presencia de un&nbsp;<strong>cadáver</strong>.</p>



<p>Los policías que habían revisado el lugar antes no lo habían observado porque ese día no funcionaba la calefacción y el ambiente estaba helado, pero ahora el lugar estaba caluroso y hediondo. El olor provenía del conducto de la calefacción y sólo significaba que había cadáveres debajo de la casa. El 21 de diciembre Kozenczak fue personalmente a&nbsp;<strong>arrestarlo</strong>. Levantaron las tablas del parquet. Gacy, pálido, repetía que no era necesario levantar el piso. Confesó que enterrado debajo del garaje estaba el cuerpo de un hombre al que había matado en defensa propia. A la vez, encontraron una trampa en el piso de un armario del living. Al abrirla vieron un charco oscuro de agua fétida. Cuando vaciaron el lugar con una bomba, el perito Daniel Genty descendió. Era&nbsp;<strong>el mismo infierno</strong>, describió Genty. Segundos después, entre sustancias repugnantes, levantó con el pico el hueso de un brazo humano.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/erwYHkQV6X1PVY7B4WWeBMfABnA=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/XGMWP3GIFNBNDMKHFCJCLIP5XU.jpg" alt="Pogo, el payaso asesino, al ser detenido."/><figcaption>Pogo, el payaso asesino, al ser detenido.</figcaption></figure>



<p>La llegada de las ambulancias y más patrulleros alteraron la paz del barrio. Todos los vecinos conocían al contratista Gacy como un buen tipo, amable y servicial, considerado como un hombre que bebía moderadamente, desaprobaba las drogas y odiaba a los homosexuales. Se encontraron ahora que había secuestrado,&nbsp;<strong>torturado, violado y asesinado a jovencitos y los había enterrado en su casa</strong>, convirtiéndola en un cementerio desde hacía años. “Es como buscar oro… Hay que cribar hasta dar con algo duro, como un hueso”, dijo un obrero que trabajó desenterrando cadáveres del lugar y recogiendo restos humanos. La sencillez de la casa, una vivienda común de clase media, y la apariencia inofensiva de su dueño aumentaron el escándalo y la repulsión. Los padres con hijos desaparecidos temblaban con la idea de que pudieran estar sepultados en la casa de West Summderdale Avenue 8213.</p>



<p><strong>Siete años de violentos asesinatos</strong></p>



<p>En la comisaría, Gacy confesó siete años de violentos asesinatos. Dijo que en realidad él no había cometido esos crímenes sino que el culpable era su siniestro&nbsp;<strong>alter ego llamado “Jack”</strong>, que odiaba a los homosexuales y los mataba. Pero había asesinado a muchos jóvenes que non era homosexuales, como por ejemplo el último, Roberto Piest. Acaso para soportar la brutalidad de lo que había hecho, cuando contó como mató a Piest ya no era John Gacy sino ese depravado asesino de “Jack”. Reveló que al muchacho lo estranguló con una cuerda a manera de torniquete, bloqueado con el mango de un martillo. Dejó el cuerpo toda la noche en el desván. Ya no quedaba espacio en la casa para ocultarlo así que lo llevó en su auto hasta el puente Kankakee, sobre el río Des Plaines y lo tiró al agua. Reveló que lo mismo había hecho antes con otras cuatro víctimas porque<strong>&nbsp;su casa ya no daba abasto</strong>.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/oEI4VMFaEQWnHs8GjFg9bQ5eIYQ=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/2LGCYUAIOBCZ5NSVK6BX76XMVQ.jpg" alt="Algunas víctimas de Pogo, el payaso asesino."/><figcaption>Algunas víctimas de Pogo, el payaso asesino.</figcaption></figure>



<p>Dos cadáveres fueron encontrados el primer día, uno cubierto de cemento y el otro envuelto en plástico. Al otro día aparecieron tres más, uno de ellos debajo del suelo. Por otra parte, un carnet de conducir a nombre de Frank Landingin, cuyo cuerpo fue rescatado del río en noviembre, relacionaba a Gacy con su homicidio.</p>



<p>Declaró haber asesinado por primera vez en enero de 1972, cuando acuchilló a un joven. Al verlo ensangrentado, sintió una sensación de excitación.&nbsp;<strong>Confesó haber matado a 33 jóvenes</strong>&nbsp;e indicó que veintinueve de los cuerpos estaban enterrados en su propiedad. Hasta hizo un plano con la ubicación exacta de los cadáveres. Sus víctimas tenían&nbsp;<strong>entre catorce y veintiún años.</strong>&nbsp;Los cuerpos fueron descubiertos desde diciembre de 1978 hasta abril de 1979, cuando la última víctima conocida fue hallada en el río Illinois. En aquél período, siete no fueron identificadas.</p>



<p>Gacy le dijo a la policía que recogía a los adolescentes varones en la calle; a veces los engañaba, otras eran chicos que se habían escapado de su casa y no tenían dónde ir, otros se prostituían. Los esposaba o ataba con una cuerda o cable; les colocaba ropa en la boca para amortiguar sus gritos. Después&nbsp;<strong>los estrangulaba mientras los abusaba</strong>. Mantenía los cadáveres a su lado todo lo que podía hasta que el deterioro lo obligaba a enterrarlos.</p>



<p><strong>El juicio a Pogo, el payaso asesino</strong></p>



<p>El 6 de febrero de 1980, comenzó el juicio de Gacy en Chicago.&nbsp;<strong>Se declaró inocente por razón de locura</strong>. Sin embargo, este motivo fue rechazado de plano. El abogado de Gacy, Sam Amirante, dijo que Gacy tuvo momentos de locura temporal en el momento de cada asesinato individual, pero recuperó la cordura antes y después para atraer y deshacerse de las víctimas.</p>



<figure class="wp-block-image"><img decoding="async" src="https://tn.com.ar/resizer/eUJIEkXcEG7BmddpgTuFLgl5a-M=/767x0/smart/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/artear/D4GSGMSHH5AGDNOTKTTB2WHYZM.jpg" alt="El jurado que condenó a John Wayne Gacy."/><figcaption>El jurado que condenó a John Wayne Gacy.</figcaption></figure>



<p>Durante el juicio, Gacy hizo bromas. Decía que era culpable solamente de “administrar un cementerio sin licencia”. Fue declarado culpable el 13 de marzo y condenado a muerte, pero apelaciones mediante,<strong>&nbsp;la ejecución se realizó catorce años después</strong>. Durante ese tiempo se dedicó a la pintura al óleo, siendo su tema favorito los retratos de payasos, pero también pintó a Blancanieves y los siete enanitos y motivos relacionados con el beisbol. El 10 de mayo de 1994, fue ejecutado, con los tropiezos señalados al inicio, inyectándole sustancias químicas en dosis letales.</p>



<p>Muchas de las pinturas de Gacy se vendieron en una subasta después de su ejecución. Se vendieron diecinueve, con precios que oscilaban entre 195 dólares por una pintura acrílica de un pájaro hasta 9500 por una representación de enanos jugando béisbol contra el equipo profesional de Chicago. Algunos compraron las pinturas para destruirlas. Hicieron una hoguera en Naperville, Illinois, en junio de 1994, y 300 personas, incluidos familiares de nueve víctimas, quemaron 25 pinturas.</p>



<p>Cuatro años después de la muerte del “payaso asesino”, se encontraron los restos de&nbsp;<strong>cuatro víctimas más</strong>&nbsp;mientras se hacían reparaciones en los fondos de la casa de su madre. En 2010, se realizaron pruebas de ADN con los cadáveres no identificados y se pudo saber que uno de ellos era el de William George Bundy. En 2017 se identificó a James Byron Haakenson, y el año pasado a Wayne Alexander. Quedan cinco víctimas sin identificar.</p>
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		<title>Se iba a vivir a Italia con el amor de su vida, su ex se enteró y la mató a golpes</title>
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		<dc:creator><![CDATA[redaccion]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 Jul 2022 12:32:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Últimas Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[Patricia Rendón Rodríguez estaba por subirse a un avión rumbo a Buenos Aires el día en que su ex la mató para tramitar la visa con el plan de recorrer Europa con su novio, Francesco Nuvolari. Nunca llegó. Su cuerpo apareció enterrado en un yacimiento a 60 kilómetros del casco urbano de Catriel. Fernando Cronenbold,...]]></description>
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<p><strong>Patricia Rendón Rodríguez estaba por subirse a un avión rumbo a Buenos Aires el día en que su ex la mató para tramitar la visa con el plan de recorrer Europa con su novio, Francesco Nuvolari. Nunca llegó. Su cuerpo apareció enterrado en un yacimiento a 60 kilómetros del casco urbano de Catriel. Fernando Cronenbold, ex pareja de la mujer y padre de la hija de 8 años de ambos, quedó detenido acusado del femicidio que conmociona a Río Negro.</strong></p>



<p>“Este
jueves tenía cita en el consulado. Nadie retiró la visa y nadie va a aterrizar
en Italia. Estoy destrozado”, dice Nuvolari lamentando sus proyectos truncos
con ella. Muestra un pasaje a nombre de Patricia con fecha el 28 de Julio. El
destino: Fiumicino, Roma. Desde ahí iban a iniciar un viaje por Sicilia,
Calabria y la Isla de Capri. El regreso a la Argentina estaba previsto para el
5 de Septiembre -según publica <strong>A24</strong>-.</p>



<p>“La idea
era estar juntos durante ese tiempo y ver cómo seguía todo. Yo estaba dispuesto
a mudarme a la Argentina. Nada estaba escrito. Nuestra pareja era un mundo por
descubrir”, contó su actual pareja.</p>



<p>Patricia y
Francesco se conocieron el Día de los Enamorados por la zona de Palermo y el
flechazo fue mutuo.</p>



<p>Él había
viajado desde Pescara, su ciudad de origen, por una beca en la Universidad de
Bologna. Ella, de 31 y nacida en Santa Cruz de la Sierra -Bolivia-, solía
visitar Buenos Aires para hacer compras en Flores, y alimentar el stock de su
tienda en el centro de Catriel.</p>



<p>“Lo que me
enamoró de ella es que era una mujer muy determinada, muy capaz de realizar
cosas. Él la mató por eso, por sentirse inferior. En los últimos tres meses
ella hizo grandes cambios”, afirma Nuvolari. Y enumera: “Primero, hizo una
renovación completa de su casa; segundo, renovó la tienda donde trabajaba;
tercero, compró el boleto de avión para viajar por Italia conmigo; y cuarto, le
pidió el divorcio a este hombre”.</p>



<p>“Quiero
agradecer a todo el pueblo de Catriel. Conocí mucha gente ahí y sé que
estuvieron muy pendientes desde que se denunció la desaparición de Patricia”,
añadió.</p>



<p>“Una vez
que se dio aviso a la Policía, el móvil de Patricia estuvo encendido durante
varias horas. Ella tuvo actividad en su Instagram el martes a las 18 y la
denuncia se hizo cerca del mediodía. No puedo aceptar una Justicia que no
rastreó el teléfono y realizó la búsqueda sólo a partir de testimonios”.</p>



<p>Continuó:
“El fiscal (Gustavo) Herrera no hizo bien su trabajo. Se podía haber hecho
mucho más y evitar esta desesperación que hoy tenemos quienes amábamos a
Patricia”.</p>



<p>Sobre el
ex, acusado, ya habían dos denuncias por violencia de género hechas por la mujer
asesinada. “Me enteré ahora de que existía una orden de restricción de
acercamiento. Ella no me había contado que sufría violencia. Me contaba que
este hombre (Cronenbold) había caído en la cocaína y le pedía ayuda para salir
de ese mundo. Y que además le pedía dinero”, relata Nuvolari.</p>



<p>Su ex fue
detenido el martes, mismo día del asesinato, luego de escapar de un control
policial en la Ruta 151. Fuentes indicaron que conducía un Renault de la
víctima, y que en el interior del coche se halló ropa con sangre. Se cree que
volvía de ocultar el cuerpo, que fue hallado enterrado en el yacimiento.</p>



<p>La teoría
que manejan los investigadores es que Cronenbold sabía sobre los planes de
Patricia de viajar a Italia para reencontrarse con su novio. Y sobre el vuelo
rumbo a Buenos Aires.</p>
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		<item>
		<title>Bancario descuartizó a una actriz porno en Italia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[redaccion]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 31 Mar 2022 13:30:40 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Últimas Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[Fontana y Maltesi eran vecinos en Rescaldina, un pueblo de la corona metropolitana de Milán. Se conocieron en un hotel de Milán en octubre de 2020, durante el encierro provocado por la pandemia del coronavirus. m1 &#8211; “La conocí a través de Instagram y le hice unas fotos en ropa interior. Vivía en Milán con mi mujer,...]]></description>
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<p>Fontana y Maltesi eran vecinos en Rescaldina, un pueblo de la corona metropolitana de Milán.<strong> Se conocieron en un hotel de Milán en octubre de 2020, durante el encierro provocado por la pandemia del coronavirus</strong>.</p>



<p>m1 &#8211; “La conocí a través de Instagram y le hice unas fotos en ropa interior. Vivía en Milán con mi mujer, luego decidí dejarla porque empecé a mantener relaciones con Carol. <strong>Manteníamos una relación abierta. Ella vendía películas porno y fotos en Onlyfans </strong>(un canal de suscripción usado a menudo por el sector porno para aumentar sus ingresos)”, declaró el femicida.</p>



<p>Ambos comenzaron a grabar escenas de porno extremo, hasta que entre el 10 y el 11 de enero, Fontana la asesinó.&nbsp;<strong>Ese día grabaron dos vídeos en la casa de la actriz, uno todavía se conservaba en el teléfono del hombre. El segundo, que mostraría el asesinato de de Maltesi, fue eliminado.</strong></p>



<p>Fontana confesó: “Ella estaba atada (en una barra de striptease), tenía una bolsa en la cabeza. Empecé a golpearla con un martillo por todo el cuerpo, no muy fuerte. Luego, cuando llegué a la cabeza, comencé a golpearla con fuerza, no estoy seguro de por qué.&nbsp;No sé qué me pasó. Creo que ya estaba muerta, no sabía qué hacer y le corté el cuello con un cuchillo de cocina.&nbsp;Estuve media hora mirándola y luego me fui a casa”.</p>



<p><strong>Descuartizó el cuerpo con varios instrumentos que había comprado por Amazon y lo dejó en el congelador.&nbsp;</strong>Más de dos meses después, puso los restos en el auto de la víctima, condujo 120 kilómetros hasta las montañas de Borno (Brescia) y los abandonó.</p>



<p>El 20 de marzo, un hombre que paseaba por la zona de Borno encontró a Maltesi.&nbsp;<strong>Las distintas partes de su cuerpo estaban esparcidas, tenía el rostro quemado. El estado de descomposición dificultó la identificación por parte de la policía.</strong></p>



<p>Fontana siguió usando el teléfono de la víctima y también siguió su auto Fiat 500. Cuando se dio cuenta de que los investigadores estaban acercándose a él el pasado lunes decidió denunciar la desaparición de forma oficial.&nbsp;<strong>Durante la declaració terminó confesando el crimen.</strong></p>



<p>En&nbsp;<a href="https://www.minutouno.com/italia-a353">Italia</a>&nbsp;ha habido 25 feminicidios solo desde que comenzó el año. La propia Maltesi había publicado un vídeo el 25 de noviembre denunciando los malos tratos psicológicos que a menudo sufren las mujeres y pasan más desapercibidos que los físicos: “Lo he vivido en mi pequeña realidad personal… Se habla mucho de la violencia física, pero también es importante la psicológica porque es la que te destruye”.</p>
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		<title>Una madre estranguló a su bebé: tenía denuncias de su ex y estaba por perder la tenencia</title>
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		<dc:creator><![CDATA[redaccion]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 17 Jan 2022 12:23:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Policiales]]></category>
		<category><![CDATA[Macabro]]></category>
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					<description><![CDATA[El crimen de Milo ocurrió en Parque Patricios. Su papá había acusado dos veces a la mujer por violencia. “No puedo creer que mi hijito está muerto”, dijo Felipe Derto. Milo Alexander Derto tenía dos años y el sábado a la madrugada llegó muerto al hospital. La familia paterna pide justicia y acusó a la...]]></description>
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<p><strong>El crimen de Milo ocurrió en Parque  Patricios. Su papá había acusado dos veces a la mujer por violencia. “No  puedo creer que mi hijito está muerto”, dijo Felipe Derto. </strong></p>



<p>Milo Alexander Derto tenía dos años y el sábado a 
la madrugada llegó muerto al hospital. La familia paterna pide justicia y
 acusó a la madre biológica del bebé de haberlo asesinado porque<strong> iba a perder la custodia</strong> esta semana. La mujer está detenida.</p>



<p>“No puedo creer que mi hijito está muerto”, dijo consternado Felipe Derto a <em>Crónica,</em>
 escoltado por sus hermanos. En diálogo con ese medio el joven contó que
 se había separado de la mamá del nene el 1 de enero pasado, cansado de 
los <strong>reiterados episodios de violencia</strong> de la mujer, y que a partir de allí la situación no hizo más que empeorar.</p>



<p>“Cada vez que me quería separar ella se ponía agresiva”, sostuvo Felipe, y añadió: “Me lo ponía a Milo en el medio <strong>para que no la deje”</strong>. El lunes 10 de este mes, preocupado por las <strong>represalias que su ex pudiera tomar</strong>
 en contra de su hijo y con la intención se lograr la guarda del menor, 
fue la primera vez que radicó una denuncia formal. Lo hizo en la 
comisaría 4 de Parque Patricios y la Justicia se acercó hasta el 
domicilio, pero la causa no avanzó. “Fueron a verlo pero, dentro de 
todo, en ese momento el nene estaba bien”, explicó.</p>



<p>En
 los días siguientes, contó apenado el hombre, empezó a recibir 
amenazas. La mamá de su hijo le enviaba mensajes de audio en los cuales 
le advertía que antes de darle a Milo <strong>lo mataba y después de mataba ella</strong>,
 y hasta subió un video a sus redes sociales en el que se la escucha 
decirle al nene: “Me hubiera gustado que conocieras a tu tío”.</p>



<p>“El jueves fue la última vez que lo vi a Milo, <strong>estaba como perdido</strong>”,
 recordó su papá. Por eso al día siguiente, viernes 14 de enero, volvió a
 pedir ayuda ante la Oficina de Violencia Doméstica (OVD). Y apuntó: 
“Pedí que le hicieran una pericia psicológica a la madre y al nene”. 
Pero ya no hubo tiempo. Ese mismo día, la mujer fue <strong>notificada de la denuncia</strong> y, en consecuencia, de que esta semana la tenencia temporal de Milo pasaría a manos de su padre</p>



<p>La tragedia entonces se desencadenó en cuestión de horas. Primero Felipe recibió un nuevo mensaje inquietante. “<strong>Me hiciste m&#8230;con todo lo que contaste</strong>”,
 decía su exmujer. Por la noche su teléfono volvió a sonar y escuchó 
cómo todo su mundo se partía en pedazos en solo cuatro palabras: su hijo
 estaba muerto.</p>



<p>“Se fue de esta vida <strong>sin haber cometido ni un pecado</strong>”,
 expresó el hombre angustiado, que ya aportó a la Justicia todos los 
videos y mensajes que tenía en su poder y ya forman parte del 
expediente. “Ya les di todo y ahora lo voy a borrar, <strong>no puedo vivir con eso</strong>”, señaló haciendo referencia al dolor que le provocan esas imágenes y la vulnerabilidad de su hijo.</p>



<p>La
 causa es investigada por el Juzgado en lo Criminal y Correccional 3, a 
cargo del Dr. Bonanno, quien entre las primeras medidas ordenó un 
allanamiento en el domicilio de la acusada, en la calle Caseros al 2400 
de Parque Patricios, donde se secuestraron dos celulares, una tablet y 
17 elementos varios, entre ellos prendas de vestir y almohadas. La madre
 de Milo fue detenida y trasladada a la Alcaidía 12 B de la Policía de 
la Ciudad.</p>



<p></p>



<p>
Fuente: TN

</p>
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