Juan José Aranguren peleó a brazo partido con los K desde la presidencia de Shell y no sólo salió indemne, sino que actualmente fue condecorado como ministro de Energía y Minería de la Nación del gobierno de Macri. Desde esa bien ganada estirpe de gladiador, alarma a la población con ajustes tarifarios comunicados con enjundia, mientras la empresa que tiene de emblema una concha marina amarilla y roja disfruta de la calma chicha que administra un ejecutivo de carrera que estaba en Brasil, Teófilo Lacroze, quien apenas arribado enterró la pipa de la paz y puso el foco en los proyectos de upstream y downstream que tienen por delante.
Hace menos de 1 año se retiraba Juan José Aranguren de la presidencia de Shell Compañía Argentina de Petróleo S.A, subsidiaria de la empresa Royal Dutch Shell en el país, y ocupaba su silla Teófilo Lacroze, licenciado en Administración de Empresas por la Universidad de San Andrés.
Hoy ministro de Energía y Minería del gobierno de Mauricio Macri, Aranguren permaneció 12 intensos años empuñando el timón de la tradicional petrolera extranjera afincada desde hace 101 años en el país y que conserva la 15ava. cuota de mercado a nivel nacional en el negocio de combustibles.
Se fue casi como un héroe de guerra, ya que le ganó 54 causas penales al secretario de Comercio K, Guillermo Moreno, y soportó estoicamente las cicatrices que le propinaban los de la Casa Rosada desde los tiempos de Néstor Kirchner.
Su reemplazante arribó desde Brasil callado y mantuvo el bajo perfil mientras metía mano en medio management y desplegaba un discreto manto de silencio al son belicista que venía retumbando en las paredes del edificio de Diagonal Norte como consecuencia del enfrentamiento “a muerte” con el gobierno que recrudeció con los años.
La casa matriz lo eligió para suceder a Aranguren por su trayectoria durante 15 años en distintos cargos desempeñados en Gran Bretaña, República Dominicana y Brasil. Precisamente éste había sido su último destino, ya que ejerció la vicepresidencia ejecutiva del área Comercial en Raizen, un joint venture compartido con el Grupo Cosan. Lo primero que hizo al llegar fue dejar de lado los pertrechos de combate y orientar la gestión al tránsito de los 20 pozos que tiene hoy, a unos 1.000 en el mediano plazo en las 3 zonas donde hoy exploran en Vaca Muerta.
Ya para fin de este año calcula que habrá fructificado el enfoque concentrado en los negocios, al inaugurarse la primera planta de procesamiento de 10.000 barriles por día para lo que produzcan los bloques Sierras Blancas y Cruz de Lorena en el megayacimiento hidrocarburífero no convencional.
En una de las primeras entrevistas que concedió en el país, Lacroze destacó que en la etapa que dio comienzo con su gestión en la firma que emplea a 2.443 personas, prevalecerá el diálogo.
Claro que del otro lado del mostrador no estarán ni los K, ni Moreno amenazándolo con que iría con un aerosol a ensuciarle la oficina si aplicaba un aumento en las naftas, ni un hostil Julio De Vido que mandaba a chicanear sin tregua a la gente de Energía, sino el propio “héroe de guerra” del riñón de la petrolera privada que los enfrentó desde que, según él afirma, querían obligarlo a que vendiera los activos a PDVSA, en vida de Hugo Chávez, y luego quisieron hacerlo echar de la conducción de la empresa.
Lacroze habla como un primus interpares con Aranguren, quien de acuerdo con la denuncia del diputado nacional del FpV-PJ, Martín Doñate, divulgada por el Observatorio de la Energía, Tecnología e Infraestructura para el Desarrollo (OETEC), declaró ante la Oficina Anticorrupción ser tenedor de acciones clase A» de Royal Dutch Shell PLC. De confirmarse, sería como casi el patrón del CEO.
Con esa tranquilidad por delante, las energías dentro de la firma se concentran las inversiones en el upstream (pozos y exploración), en línea con las concesiones recibidas en 2015 y 2016.
Más allá de las confrontaciones en la arena política de los últimos años, la facturación bruta de Shell en la Argentina alcanza los $62.000 millones.
El año pasado, el gobierno de Neuquén había otorgado a Shell una concesión de explotación de 35 años en Vaca Muerta para dos de los bloques operados en la zona (Sierras Blancas y Cruz de Lorena), y algunas semanas atrás, una concesión similar para 2 bloques en los que tenían intereses no operados. Implica el compromiso de un plan piloto de 5 años de duración.
El compromiso es invertir US$ 250 millones en los próximos 5 años en la fase de plan piloto.
“Uno de los primeros pasos de ese plan es la planta de procesamiento que estará habilitada a fin de año y más pozos exploratorios en años venideros. Aún falta para el pleno desarrollo de ambas áreas, pero estamos dando los pasos necesarios para terminar de conocer la roca y llegar a un diseño de pozo optimizado para obtener los mejores rendimientos a largo plazo. A la vez, estamos invirtiendo en los bloques La Escalonada y Rincón La Ceniza que opera Total y en los que tenemos participación también”, detalla Lacroze.
Las etapas de desarrollo son similares, y allí también se construirá una planta de procesamiento para recibir el hidrocarburo que proviene de los pozos en los bloques.
Los elevados costos del fracking que contrastan con la baja del precio del crudo a nivel mundial no desvelan a la conducción de la compañía de origen angloholandés. “Los resultados preliminares de los pozos que hemos perforado son positivos y nos brindan mucha información para el desarrollo del área. Las decisiones no se basan únicamente en la geología, y también son necesarias las condiciones humanas, tecnológicas y económicas para seguir avanzando en el desarrollo de Vaca Muerta”, sostiene Lacroze.
Las inversiones en no convencionales se planifican con horizontes de largo plazo. Estados Unidos y Canadá les sirven como parámetro para comparar las operaciones no convencionales, cuyo recorrido a la vez es amplio en la curva de aprendizaje en aras de mejorar la productividad.
Descarta, por lo tanto, que la coyuntura de precios sea determinante para las decisiones actuales. Pero, fundamentalmente, además, la política de “barril criollo” eleva ese precio a US$ 67.5/bbl, por lo que, a nivel local, ese es el precio de referencia al menos para este año, superior en más de un 50% del que rige en el mercado spot.
En el downstream (refinación), “nuestra inversión para este año es significativamente mayor que en los últimos años, principalmente porque tenemos previsto un mantenimiento de rutina importante en nuestra refinería para actualizar algunas de nuestras unidades de producción críticas”, explicó Lacroze a Facundo Matos Peychaux, de El Economista.
Agregó que “parte de la inversión de capital está orientada de manera permanente a mantener e incrementar la oferta y calidad de nuestros productos y servicios, que van desde productos industriales y químicos, a lubricantes y combustibles para el consumo masivo”.
Y para el negocio de venta y comercialización de combustibles, lubricantes y otros productos, “el foco es crecimiento con rentabilidad. Tenemos lanzamientos de producto previstos en nuestra línea de lubricantes, de servicios diferenciados para nuestros clientes y aperturas de estaciones de servicio en diversos puntos clave del país, entre otros hitos que reafirman nuestro compromiso con el desarrollo energético de la Argentina”, desgranó.
Según el nuevo presidente, esta es la hora de buscar mantener los niveles de rentabilidad en atención a la evolución de las diversas variables macroeconómicas, pero al ser el consumo de combustibles un indicador clave de actividad económica y, a febrero, los resultados de la industria indican un crecimiento en la demanda de naftas y una caída en la demanda de gasoil, la merma en las cantidades vendidas pudieron ser neutralizadas por los aumentos de precios.
Gracias a esa ecuación las cuentas de la compañía no ameritan por el momento ninguna reducción de personal, aunque Lacroze no se atreve a prever si esto podría cambiar en el futuro.
