Un día como hoy pero del año 1976 ultimaban a ‘Ringo’.
Boxeador de la categoría pesados, campeón argentino de boxeo amateur, parlanchín, fanfarrón hasta el ridículo, tanto idolatró los fideos domingueros de su madre y grabó un patético tema musical llamado «Pío pío pá», como denunció frontalmente a las mafias que manejaban el negocio del boxeo.
Gracias a su pegada y a su asombrosa capacidad para asimilar golpes, se destacó en los cuadriláteros estadounidenses y llegó a pelear en dos oportunidades contra el formidable Joe Frazier y combatió de igual a igual con el más grande púgil de todos los tiempos, el legendario Muhammad Alí, a quien sorprendió y puso al borde del knockout, aunque fue finalmente vencido por la innegable superioridad del campeón.
Su vida y muerte
Oscar Natalio Ringo Bonavena (n. Parque Patricios, Buenos Aires, Argentina, el 25 de septiembre de 1942 – Reno, Nevada, Estados Unidos, el 22 de mayo de 1976), fue un boxeador argentino de peso pesado.
Se inició como boxeador en el Club Atlético Huracán de Parque Patricios, y en 1959 fue campeón amateur. Inició su carrera profesional en Estados Unidos, la meca de este deporte, adonde regresó con frecuencia. Venció al campeón canadiense George Chuvalo, combatió dos veces con el gran golpeador Joe Frazier —en la primera de ellas lo derribó dos veces, en la segunda disputó la corona de los pesos pesados de la World Boxing Association en diciembre de 1968— y el 7 de diciembre de 1970 enfrentó al mítico Muhammad Ali en el imponente Madison Square Garden. Su registro como boxeador fue de 58 peleas ganadas, 9 perdidas y 1 empate.
En febrero de 1976, Bonavena realizó el que sería su último combate, contra Billy Joiner. El 22 de mayo de ese año fue asesinado por Ross Brymer, un guardaespaldas del famoso burdel Mustang Ranch. Brymer estuvo 15 meses en prisión por asesinar a Bonavena, pena que luego le fue conmutada por la de homicidio involuntario, aunque un testigo del lugar indicó haber presenciado esa noche el asesinato.
El cuerpo de Bonavena fue velado el 29 de mayo en el estadio Luna Park, donde fue despedido por unas 100.000 personas. Luego fue sepultado en el Cementerio de la Chacarita.
Actualmente, la tribuna local del Club Atlético Huracán -del que era hincha fanático y su máximo ídolo extrafutbolístico- y una calle de Buenos Aires llevan su nombre en su homenaje.
