El Banco Santander avanza con un plan de cierres de sucursales en todo el país que genera fuerte preocupación entre los trabajadores y sus representantes sindicales. Así lo denunció Gonzalo Martínez, delegado del banco, quien aseguró que desde el año pasado se vienen produciendo desvinculaciones y cierres, una situación que se profundizó en las últimas semanas con reuniones en la Secretaría de Trabajo.
“El banco quiere avanzar con el cierre de más de 30 sucursales en todo el país, lo que significa la desvinculación de un montón de compañeros, particularmente en nuestra zona”, afirmó Martínez. En ese marco, confirmó que la entidad ya notificó el cierre de la sucursal de Las Heras a partir del mes de abril.
Según explicó, los trabajadores afectados no recibieron propuestas de reubicación ni precisiones sobre las condiciones de salida. “No tienen certeza sobre cómo será su indemnización, si habrá retiros voluntarios o no. Es una situación muy delicada”, señaló.
Martínez detalló que durante 2025 se desvincularon más de seis trabajadores, mientras que en lo que va de este año ya se produjeron al menos tres salidas más bajo la modalidad de “retiro involuntario”. “Es una propuesta que el banco te hace donde no tenés muchas opciones: te dicen que te tenés que ir y te ofrecen esto, y si no, buscan otra manera. Son despidos encubiertos”, sostuvo.
El delegado alertó además que el impacto de los cierres no se limita al personal bancario. “Del cierre de más de 30 sucursales se puede afectar directa e indirectamente a más de 500 personas, incluyendo personal de maestranza, seguridad y servicios tercerizados”, explicó. A esto se suma el perjuicio para los clientes, muchos de los cuales deberán trasladarse más de 200 kilómetros para acceder a una sucursal cercana.
“Ya lo vimos en nuestra ciudad con el cierre de sucursales en zona norte, kilómetro 3 y barrio Roca. Muchos clientes quedaron afectados, y en otras provincias, donde las distancias son mayores, la situación es todavía más grave”, remarcó.
Respecto a los motivos del banco, Martínez indicó que la entidad justifica los cierres en un proceso de digitalización. Sin embargo, cuestionó la falta de alternativas reales para trabajadores y clientes. “No se puede pretender que de un día para el otro una persona, como un jubilado que cobra la mínima, haga todas sus operaciones por canales digitales. Hoy se les impide incluso operar por caja y se los deriva a corresponsalías como Rapipago o PagoFácil”, explicó.
En ese sentido, denunció una creciente precarización laboral y de servicios. “No solo se elimina el puesto de cajero, sino que se traslada ese trabajo a otras entidades, cambiando las condiciones y expulsando tanto a trabajadores como a clientes”, concluyó.
