Desconocidos ingresaron ayer a la Capilla San Juan Bosco y utilizaron las figuras de dos santos para romper los vidrios de las oficinas del párroco. Allí barretearon la caja fuerte para llevarse dinero de las limosnas y la recaudación de una rifa organizada para pagar refacciones en el templo.
Uno o dos delincuentes ingresaron ayer durante la madrugada a la Catedral San Juan Bosco, en el centro de Comodoro Rivadavia. Fue tras realizar un boquete en un histórico vitreaux de la capilla San Juan Bosco.
El vitral destrozado fue traído desde Turín, Italia, junto a la figura del patrono de la Patagonia. El vitreaux conmemoraba la bendición de la imagen de San Juan Bosco que el Papa Juan XXIII efectuó el 3 de mayo de 1959.
A los ladrones no les importó el daño ocasionado sobre esa simbólica pieza, rompieron el doble vidriado y entraron. Una vez en el interior de la Capilla San Juan Bosco, caminaron entre las figuras del pesebre y llegaron hasta las oficinas del párroco Mario Vidmar.
Como las puertas estaban cerradas, tomaron la estatuilla de San Cayetano ubicada al ingreso de la Catedral y con ella rompieron uno de los vidrios de los accesos, informó hoy el diario Patagónico.
La figura de San Cayetano, el patrono del trabajo -desconocido quizás para los delincuentes-, quedó destrozada en su parte superior. Sin ningún tipo de respeto, los delincuentes tomaron luego la imagen de Nuestra Señora de la Dulce Espera -a la que muchos comodorenses piden la llegada de un hijo, por el feliz término de un embarazo, o ver crecer sano y feliz al niño tan deseado- y la arrojaron contra otro vidrio de los accesos.
En esa acción los ladrones se cortaron y dejaron las dos estatuillas de San Cayetano y la virgen manchadas de rojo, así como un reguero de sangre en los pasillos.
Una vez que pudieron acceder a la oficina del párroco revolvieron cada rincón, tiraron al suelo y desparramaron documentos hasta que encontraron la caja fuerte. Buscaron la llave y no la hallaron. Entonces decidieron barretear la caja. Allí se guardan los ahorros de las ofrendas, limosnas y los cáliz de la Eucaristía.
Según comentaron Tito y Raúl, empleados del recinto religioso, los delincuentes se llevaron el dinero recaudado en una rifa que se había hecho para pagar refacciones del edificio, al igual que dinero recolectado de las limosnas.
Se estima que los delincuentes se alzaron con más de cinco mil pesos entre ahorros y limosnas, aunque el monto total recién se confirmará al regreso del padre Mario Vidmar.
El párroco se encuentra de viaje en la cordillera con unos familiares que lo visitan. En su lugar quedó el padre Romualdo Turzyñski quien ayer constató los daños de la Catedral con el obispo Joaquín Giménez Lahoz.
Los delincuentes robaron mientras en otro sector de la ciudad, en el barrio San Martín, se velaban los restos del padre Dardo Carrizo quien trabajó durante los últimos años en la capilla San José Obrero.
En medio de la congregación de numerosos sacerdotes de la Patagonia que llegaron a Comodoro para despedir los restos de sacerdote, pasadas las 7:30 de ayer recién se descubrió el robo.
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Personal de la Seccional Primera y la Policía Científica trabajaron en el lugar y levantaron huellas dactilares y muestras de sangre. La cámara del Centro de Monitoreo que se ubica frente al edificio no habría captado a los delincuentes.
No es la primera vez que roban dinero de la catedral, ya que hace dos semanas barretearon la urna de ofrendas de San Expedito, ubicada a metros del ingreso. Incluso fieles comentaron al matutino local que cuando alguien deja allí una ofrenda, algunos hombres borrachos y drogados que saben llegar a la catedral a buscar cobijo, alimento o abrigo, corren detrás de la ofrenda y se la roban.
“Con esto hacen daño material y moral, porque venir a robar en la Iglesia ya es lo último”, cuestionó Raúl, quien trabaja en la catedral hace 26 años.
Comentaron que tiempo atrás un hombre que sufre problemas psicológicos ingresó y destrozó la imagen de San Juan Bosco. Incluso hay veces que ingresan personas alcoholizadas y drogadas que quieren quedarse a pasar la noche dentro del recinto. Algunos piden dinero, y hasta la compra de pasajes para volver a sus lugares de origen, otros amenazan si no les dan algo. “Se los trata de ayudar a todos”, aseguró Raúl.
