La situación de las familias evacuadas del barrio Sismográfica continúa siendo compleja. Si bien de manera paulatina algunas personas han logrado reubicarse con familiares o iniciar la búsqueda de alquileres, una gran cantidad de vecinos aún permanece alojada en espacios de contención, como el Club Ameghino.
Vanesa Alaniz, vecina del barrio, explicó que el proceso de reubicación avanza lentamente debido a la falta de viviendas disponibles y al incremento de los valores de alquiler. “Son más de 300 familias las que se quedaron sin casa. Hay una suba importante en los alquileres y eso complica todo, porque además te piden mes de alquiler, depósito y garante”, señaló.
En cuanto a la asistencia económica, indicó que la mayoría de los damnificados ya realizó los trámites para acceder al subsidio municipal, aunque muchos aún se encuentran a la espera de cobrar. “Hay varias etapas. Algunos ya empezaron a recibir la ayuda, pero muchos todavía estamos esperando. En mi caso, soy madre de dos hijos y accedí al monto máximo, que es de 500 mil pesos, pero aún no lo cobré”, explicó.
Otro de los reclamos centrales tiene que ver con los robos registrados en viviendas evacuadas y la difusión de imágenes del estado interno de las casas. Según Alaniz, durante el fin de semana se generó un fuerte malestar luego de que una periodista ingresara al barrio y registrara imágenes de domicilios a los que los propios vecinos no pueden acceder libremente. “Hay casas que todavía tienen pertenencias adentro, cosas privadas, y se han registrado robos. En mi caso, del patio se llevaron una jaula que era de la mascota de mi hijo”, relató.
La vecina remarcó que el acceso al barrio está permitido de lunes a viernes con acompañamiento de Defensa Civil y Policía, pero que los fines de semana las restricciones generan desigualdad y enojo. “La gente se molestó porque hay vecinos que no pueden ingresar y, sin embargo, se permite el ingreso de personas ajenas”, sostuvo.
Finalmente, Alaniz expresó que la expectativa de muchas familias está puesta en poder resolver su situación habitacional antes del inicio del ciclo lectivo. “En mi caso es fundamental porque tengo a mi familia separada y se me complica acompañar a mis hijos cuando comiencen las clases”, concluyó.
