Por temor al recrudecimiento de la violencia, comedores no abren y vecinos abandonan sus casas

Los enfrentamientos armados en los últimos días en el barrio 30 de Octubre generan pánico en los habitantes de una de las zonas con más densidad de población de Comodoro.

miércoles 21/08/2024 - 0:00
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Se viven horas agitadas en el barrio 30 de Octubre a raíz de enfrentamientos armados entre dos bandas antagónicas.

En las primeras horas del domingo vecinos presenciaron una primera balacera con un saldo de dos heridos que no radicaron la denuncia ni brindaron detalles de lo ocurrido.

Las diferencias entre los implicados se siguieron dirimiendo de la misma manera el lunes, donde se registró otro herido en un segundo enfrentamiento con más de 40 detonaciones de arma de fuego que quedó filmado por los vecinos.

El personal policial nuevamente no recabó ningún testimonio por el silencio de los protagonistas de los hechos de violencia y el temor de los vecinos a recibir represalias por aportar información.

Después de estos episodios se reforzó la seguridad en el sector con presencia de Infantería y personal de Operaciones de la Policía del Chubut, en un intento de mermar las peleas armadas.

Sin embargo, en las 1008 viviendas el saldo no fue de solo tres heridos, sino que la violencia se cobró la paz de los habitantes que modificaron su modo de vida a fin de resguardarse de una fatalidad.

Según lo descrito por el periodista Marcelo Vidal, “cientos de chicos y familias se quedaron sin comer hace días” debido a que “comedores y merenderos no funcionan” en la zona por temor a ser víctimas de una bala perdida.

Además, “familias optaron por irse por unos días del barrio”, aseguró también el periodista sobre el escenario cuasi bélico actual de una de las zonas con más densidad de población de Comodoro.

“Les aseguro que muchos chicos se quedaron sin merienda y sin cena, o la merienda saliendo del colegio. No todos son armas y balas”, enfatizó Vidal.

Se teme que en el barrio continúe una violencia que ya fue vivida en años anteriores y que no cesa con facilidad. Desde las fuerzas de seguridad aguardan autorizaciones de la Justicia para llevar a cabo allanamientos a fin de detener a los implicados y secuestrar las armas utilizadas.

De momento, no hay paz en un barrio que teme repetir episodios que marcaron la vida de muchas personas.

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