Por el desplome del barril, tiemblan las petroleras latinoamericanas

Del oro negro al agujero negro. Para tener un ejemplo de cómo se extiende el sufrimiento por la caída de los precios del petróleo, no hay que mirar más allá de los campeones del sector…

miércoles 02/03/2016 - 13:00
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Del oro negro al agujero negro. Para tener un ejemplo de cómo se extiende el sufrimiento por la caída de los precios del petróleo, no hay que mirar más allá de los campeones del sector energético latinoamericano.

petroleo opep

El derrumbe de los valores del crudo registrado en los últimos 12 meses desde México hasta Brasil ha recortado ganancias, podado presupuestos y detenido el flujo de impuestos que entran en las arcas del gobierno. En algunos casos, la crisis está a punto de revertirlo.

«Que hayan caído los precios un 70% es un gran shock. El petróleo aportaba en algunos países entre 20% y 50% de los ingresos soberanos y entre 50% y 96% de las exportaciones», señaló Luisa Palacios, directora de Latinoamérica en Medley Global Advisors. «Con razón empezamos a preguntarnos por la viabilidad financiera de algunos países y de algunas petroleras nacionales». Venezuela, que coquetea con el default aunque la semana pasada hizo un pago de bonos por u$s 1500 millones sobre una deuda externa de u$s 120.000 millones, es el ejemplo más desesperado.

Pero en Brasil, Petrobras tiene costos de deuda que superaron el 13%, comparado con el 4% hace unos años. Debido a su difícil situación se llegó a hablar de un rescate financiero. Los países y compañías con grado de inversión fueron barridos por el fin del súper ciclo de los commodities, lo que también obligó a los grupos energéticos occidentales a recortar puestos de empleo, suspender proyectos y adaptarse a un mundo con petróleo a u$s 50 o menos.

Pemex, la octava petrolera del mundo, perdió u$s 30.000 millones el año pasado, lo que llevó al gobierno a decir que ayudará a la compañía estatal a cumplir con obligaciones jubilatorias por u$s 91.000 millones y hasta podría recapitalizarla. La falta de ingresos petroleros también llevó a México a reducir el gasto en más de un punto porcentual del PBI.

Mientras tanto, debido a las menores ventas de exportaciones, el déficit de la cuenta corriente alcanzó casi su nivel más alto en 20 años y se debilitó el peso –que ahora, ajustado por inflación, cotiza a niveles cercanos a los registrados en la crisis del Tequila de 1995. Pemex «es una compañía ampliamente solvente», aseguró su CEO José González Anaya esta semana cuando resumió su plan de recorte de costos por u$s 5500 millones. «Lo que tenemos que hacer es ajustarnos a la nueva realidad».

Ecopetrol de Colombia, golpeada por el derumbe de su capitalización bursátil –cayó de u$s 130.000 millones hace tres años a u$s 15.000 millones–, está reduciendo en una tercera parte su fuerza laboral de 48.000. El peso perdió 37% contra el dólar en un año y el déficit comercial explotó a 6% del PBI. Bogotá le puso buena cara a la crisis. «Estamos haciendo un ajuste ordenado y fluido», aseguró Mauricio Cardenas, ministro de Finanzas. «Hemos ajustado el gasto público y permitimos depreciar el tipo de cambio», agregó.

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