Mario Quinteros, referente barrial y presidente de Jubilados Petroleros, expresó con enojo: “Nos tiraron la historia del barrio”. Según relató, en el lugar se encontraron ejemplares de gran valor patrimonial, entre ellos libros de 1922 y registros de 1940. Vecinos incluso rescataron documentos de 1946 para protegerlos de la lluvia, mientras que la Policía de Laprida labró un acta y quedó a cargo de la custodia.
La presidenta de la Comisión del barrio, María Isabel Barría, explicó en dialogo con Fm La Petrolera, que el retiro del tráiler era un pedido que venía desde hace años, impulsado por la directora del Jardín de Infantes de la zona, ya que el espacio era necesario para instalar juegos para los niños. “En 2020 hubo un compromiso de la comisión de la biblioteca de retirar las cosas, pero nunca se cumplió. El Jardín venía solicitando el movimiento del container desde hace mucho tiempo”, señaló.
Barría indicó que cuando las autoridades intentaron mover el contenedor, se dieron cuenta de que era demasiado pesado, y por instrucción telefónica se decidió bajar los libros. “En ese momento pregunté qué iba a pasar con el material. Me dijeron que los vecinos podían llevarse algunos ejemplares, entonces avisé por el grupo barrial y varios se acercaron. Incluso jóvenes universitarios retiraron libros para estudiar. Pero eran demasiados, no alcanzaba”, explicó.
Finalmente, parte del material se trasladó a la Escuela 91 y, según confirmó la dirigente, otra porción fue enviada junto con los muebles a la localidad de Camarones, en un procedimiento que los vecinos consideran una “pérdida de patrimonio histórico” para Comodoro.
Barría también advirtió que los libros requieren desinfección debido a que estuvieron almacenados durante años en condiciones de humedad: “Están contaminados con ácaros y moho, hay que manipularlos con guantes y barbijos. No pueden mezclarse con otros libros sin tratamiento porque pueden dañar todo un archivo o biblioteca”.
La Biblioteca Nicolás Avellaneda fue demolida hace una década pese a la resistencia de los vecinos. El tráiler con parte de sus muebles y documentos permanecía en el barrio desde al menos 2015. Los testimonios señalan que muchos de los muebles originales ya se encontraban dispersos en distintas instituciones de la ciudad y otros en paradero desconocido.
“Era un lugar que debía haberse convertido en museo, porque se perdió un patrimonio valiosísimo de la ciudad y de la provincia”, lamentó Barría. Y concluyó: “Lo triste es que ningún gobierno le dio la importancia que merecía la primera biblioteca popular de Chubut. Hoy muchos de esos libros y muebles ya no están en Comodoro”.

