Petrobras se va de la Argentina

Asfixiada por una deuda que a fines de 2014 superaba los 90 mil millones de dólares, Petrobras decidió poner en venta los activos de Petrobras Argentina (PESA), su subsidiaria en el país. Es una decisión…

lunes 06/07/2015 - 11:26
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petrobrasAsfixiada por una deuda que a fines de 2014 superaba los 90 mil millones de dólares, Petrobras decidió poner en venta los activos de Petrobras Argentina (PESA), su subsidiaria en el país. Es una decisión que la petrolera controlada por el estado brasileño hubiese querido postergar, al menos por un tiempo más. Pero que se tornó inevitable en un contexto signado por el escándalo del Lava-jato, la investigación judicial de la Policía Federal que destapó una multimillonaria red de coimas que alcanzó a ex directivos de la compañía e importantes empresarios de Brasil acusados de pagar sobornos en beneficio de funcionarios del gobierno de Dilma Rousseff y de dirigentes políticos del PT.

Según publica El Inversor On Line, en rigor, a partir de 2011 la compañía brasileña, el cuarto mayor productor de petróleo del mercado doméstico, comenzó a desprenderse de algunos activos secundarios en el país. La operación más reciente fue el traspaso de los campos petroleros de Santa Cruz a manos de CGC, la petrolera de Eduardo Eurnekian, concretada el 1° de abril de este año.

Sin embargo, la iniciativa definida en estos días por la casa matriz de Río de Janeiro es mucho más ambiciosa: apunta a vender en un mismo paquete todas las unidades de negocio que Petrobras Argentina, según indicaron fuentes empresariales de máximo nivel y funcionarios públicos ligados a la operación cotidiana de la empresa. Concretamente, la empresa tomó la decisión de abandonar la Argentina, tras llegar al país en 2002 con la compra de PeCom, la petrolera de Perez Compamc.

El porfolio es amplio y variado: incluye casi 30 reservorios petroleros en Neuquén, una refinería en Bahía Blanca, una red de más de 100 estaciones de servicios; una participación mayoritaria en Transportadora Gas del Sur (TGS), la central térmica Genelba y la hidroeléctrica Pichi Picún Leifú; y plantas petroquímicas en Bahía Blanca (MEGA) y Santa Fe, entre otras. Su valor de mercado podría superar, en conjunto, los US$ 1000 millones, cuatro veces más que el valor bursátil de PESA, que ronda los US$ 260 millones. En rigor, Petrobras Brasil controla un 65% de la filial. El resto cotiza en la bolsa.

La decisión ya es oficial: Petrobras envío el viernes una carta formal invitando a las principales petroleras del país a participar del proceso de venta. Fueron notificadas YPF, Pan American Energy (PAE), Pluspetrol y Tecpetrol (Techint), que tendrán hasta el 15 de julio para responder si tienen interés en pugnar por los activos. Se espera una agenda express: la intención es consumar la operación antes del cambio de gobierno.

No se descarta que del proceso participen también fondos de inversión u otro empresario local con el respaldo de un socio internacional. El paquete de activos que maneja la petrolera estatal brasileña pueden revalorizarse si se dispone de tiempo, un bien que Petrobras no posee. Con una deuda de más de 240.000 millones de reales (US$ 90 mil millones), la petrolera está obligada a refinanciar su déficit con los bancos. En esa dirección, puso en marcha un proceso de desinversión por más de US$ 15 mil millones para 2015-2016. Así lo anunció hace algunas semanas el presidente de Petrobas, Adelmir Bendine, que asumió en febrero con el mandato de refundar la compañía. Los activos argentinos, al igual que los campos en el mar del Golfo de México y la red de estaciones de Chile, integran el listado de unidades a vender.

Petrobras Argentina es el cuarto mayor productor de crudo del país, con una oferta de 3.180 metros cúbicos diarios del hidrocarburo. Su producción registra una pronunciada declinación, en gran medida provocada por la madurez de sus principales yacimientos, pero también por la falta de inversión. Aún así, en la industria son varias las empresas que quisieran explotar al menos cinco campos neuquinos de la empresa brasileña que todavía poseen un potencial importante.

Sin descartar que aparezca algún tapado, la discusión para quedarse con los activos involucrará seguramente a YPF, que el año pasado entabló negociaciones con Petrobras que se frustraron cuando ya estaban avanzadas, así como también a PAE, de la británica BP, la china CNOOC y los hermanos Bulgheroni, y las locales Pluspetrol y Tecpetrol, la petrolera de Techint. En la lista de interesados podría figurar CGC, de Eurnekian. Lo que es seguro es que la petrolera reestatizada que preside Miguel Galuccio volverá a la carga con un nuevo intento.

Dado el deterioro de la imagen corporativa de Petrobras generado por el Lava-jato, desde Río de Janeiro buscan que la operación se concrete en un proceso transparente e hiper monitoreado. Habrá que ver si tiene algún impacto, en ese sentido, la investigación contra BP a cargo de la SEC (Security Exchange Commision) por el presunto pago de coimas durante el proceso de renegociación del contrato de Cerro Dragón en caso de que PAE, operador del mayor yacimiento de la Argentina, decida participar. La situación de Techint, salpicado por los coletazos de la investigación de la justicia brasileña que mandó a prisión a dueños de constructoras brasileñas, tampoco es la ideal. Al igual que la de Oil, la petrolera del empresario kirchnerista Cristóbal López, que en 2013 estuvo a punto de quedarse con el 51% del paquete accionario de Petrobras Argentina.

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