Fue columnista de diario El Chubut durante más de 20 años y también director. Falleció en Capital Federal tras una larga enfermedad quien escribiera la página 2 de ese matutino por más de 20 años.
En una recordatoria sentida en ese mismo lugar del cuerpo de su edición impresa, desde el propio medio gráfico señalaron que los políticos le temían y respetaban por igual, y junto a su editor y director por más de dos décadas, José María Sáez, construyeron un estilo de periodismo político que trascenderá años y generaciones en la forma de comunicar lo que ocurre en la provincia, y de construir y reflejar la realidad regional todos los días.
Pablo Dratman (64), uno de los periodistas más importantes que ha dado esta provincia, se ha muerto el sábado luego de una larga enfermedad y de haber dado sus mejores años de vida al ejercicio del periodismo.
Dratman había llegado a Chubut en aquellos años difíciles de la Argentina, buscando el refugio profesional y afectivo que mantuviese -en principio- su humanidad alejada de la dictadura, como muchos otros profesionales de la Capital Federal que debieron exiliarse.
Dueño de un estilo único de escritura en el periodismo político, Dratman construyó desde su pluma columnas memorables cada fin de semana en nuestro diario, material consumido con fruición especialmente por la política chubutense. De la misma manera, en la página 2 de El Chubut reflejó durante más de 20 años los acontecimientos políticos e institucionales con su particular mirada. Sáez lo elogiaba siempre y trataba de transmitirles el “espíritu” de Dratman a los periodistas más jóvenes. “Pablo con una sonrisa los criticaba y les sacaba todo”, decía José respecto de su columnista preferido y la relación del diario con la política.
Los acontecimientos más importantes de Chubut en los años de la democracia incipiente lo tuvieron a Dratman como protagonista periodístico. En largas charlas con sus colegas, con los editores, los dueños del diario, proyectaba desde su análisis los acontecimientos futuros y explicaba los pasados. Desde su pensamiento y su pluma, los chubutenses pudieron entender mucho de lo que ocurría. Desde el fin del gobierno de Isabel Perón, la dictadura, la guerra de Malvinas -de la que entregó memorables reportajes-, el advenimiento de la democracia, y los gobiernos democráticos que sucedieron: Viglione, Maestro, Lizurume, Das Neves, y ahora Martín Buzzi.
Gobernadores, ministros, legisladores, funcionarios, lo respetaron y le temieron por igual durante mucho tiempo. Los años en que José Sáez fue senador nacional, Pablo Dratman fue el director periodístico del diario, y tiempo después emprendió su camino empresario como socio propietario del Diario de Madryn. Sus últimos meses los pasó más en Buenos Aires que en la Patagonia, para tratar su enfermedad, y desde allí hacía despachos para su medio o escribía ocasionalmente para el diario Tiempo Argentino, hasta hace poco.
La firma de Dratman, su análisis, y el diario fueron indivisibles desde siempre, a través del hilo conductor de Sáez y la visión estratégica que ambos compartían de la Patagonia y de la provincia. Fue a través de esa construcción que el diario se transformó en una suerte de «faro» de los problemas regionales, tarea que han continuado la familia propietaria y las nuevas generaciones de periodistas. Dratman fue uno de los precursores de todo aquello.
Afable en el trato y duro en la pluma, su paso por la redacción de EL CHUBUT como por sus páginas resulta inolvidable para los que componemos la familia de este diario. Y aunque se había ido a otros proyectos, buscando su horizonte personal y profesional, nunca hemos perdido el contacto. Dratman fue un hombre de consulta para todos.
Fue uno de los últimos de una generación dorada de periodistas de Chubut. La mayoría, emigrados de otras tierras. Se hizo patagónico y chubutense con cada párrafo, día a día, año a año. Logró trascender lo que escribía y arrojar luz sobre los problemas, las necesidades, y el acontecer diario provincial, narrando la política como nadie.
Los lectores lo van a extrañar. Por nuestra parte, el recuerdo sentido, el afecto, y el respeto al mejor periodista que ha pasado por nuestra casa.
