No es historia nueva que el Cerro Chenque presente inestabilidades propias de la formación geográfica que atraviesa y a veces divide Comodoro.
En la retina de los comodorenses está presente el deslizamiento de 1995, donde un tramo de 150 metros se desplazó hacia el mar y dejó la ciudad y al país inconexo.
Sin embargo, los movimientos de suelo del gigante de arcilla son más comunes de lo pensado, y por la magnitud de los inconvenientes generados por su actividad ameritan obras de enorme dimensión que deberían concretarse para evitar acontecimientos lamentables.
Una advertencia de la necesidad de la estabilización del Cerro Chenque llegó a fines del 2022, donde una enorme roca de varias toneladas cayó sobre la Ruta 3 con tal fortuna que no alcanzó a ningún vehículo. Una micro-explosión controlada y posterior removimiento de tierra fue la solución del momento, que sirvió para olvidar por un tiempo la actividad del cerro.

En los últimos días una grieta surgida casi de un día para el otro recordó a los comodorenses y las autoridades que hay una formación geológica en constante desequilibrio que requiere obras de magnitud para lograr resultados.
El geólogo de la UNPSJB Néstor Hirtz ya anticipó que “hay que tener mucho recaudo y seguimiento, sobre todo de tránsito, para evitar algún incidente con los vehículos. Esta grieta que se observa tiene que ver con un reacomodamiento”.
En la misma vía, explicó que cada deslizamiento se produce cíclicamente porque “el terreno se va debilitando, va sufriendo degradación”, y factores como “el agua que puede ser de las napas, o ingreso a través de grietas, o una marejada que quita material del frente, todo ese efecto lubricante facilita que haya otro pulso de movimiento”.

Las soluciones paliativas pasan a ser casi inútiles al mediano y largo plazo, y hasta irrisorias. En la grieta formada en la Ruta 3, se utilizó brea para rellenarla como medida paliativa y el material difundido en redes desató una catarata de reprobación al Municipio.
Todos los caminos conducen a una estabilización definitiva pendiente mediante diversas obras posibles. “Abordar una estabilización con protección en el mar, aquetamiento de la energía del agua, reconstrucción del talud hasta el nivel de la ruta. Con este material débil hay que trabajarlo, compactarlo, mejorarlo, agregar áridos como para acondicionar eso que quede ya estable de forma definitiva y luego habría que proseguir posiblemente en etapas, sería lo más saludable. Acondicionando el faldeo alto, lo mismo que se hizo sobre calle Sarmiento, haciendo escalones que deben de ser protegidas y el agua conducida a través de cunetas hacia el desagüe en el mar. Todas las obras que siempre se habló y no se hicieron”, trajo a colación Hirtz en comunicación con Radiocracia.
El panorama no es muy optimista para los conductores que día tras día sufrían el caos vehicular ya habitual de Comodoro, porque la dimensión de las obras necesarias sobrepasan la capacidad de las arcas municipales y hasta provinciales.
En Nación, un gobierno que está ya en retirada ante números tan adversos a nivel electoral, paralizó gran parte de las obras en el país, y si de por sí no había una en marcha en Comodoro, menos se puede esperar el inicio de una nueva en la ciudad.

De este modo, la ciudad con el parque automotor más grande de Chubut y con un promedio de casi un vehículo por persona, no tendrá apta su arteria con mayor circulación.
De momento, el Municipio decidió la interrupción del tránsito pesado en la Ruta 3, pero los movimientos podrían obligar a cortar la vía para todo tipo de vehículos por el riesgo que representaría un posible deslizamiento a cualquier hora del día.

Así, solo quedarían transitables los caminos alternativos Roque González y Centenario, que no son aptos para vehículos pesados y, según la Vecinal del Km3, “tampoco están en condiciones para soportar semejante caudal de tránsito”.
